En las personas que tienen una sudoración excesiva o hiperhidrosis, las glándulas sudoríparas (en concreto, las ecrinas) reaccionan de forma exagerada a los estímulos y normalmente son hiperactivas, produciendo más sudor del necesario.

Por Martha Chavarrías

Madrid, 04 de febrero (ElDiario.es).- La sudoración es un proceso fisiológico normal del cuerpo que lo ayuda a regular su temperatura. Sudamos más cuando tenemos demasiado calor o hacemos ejercicio; el sudor se evapora de la piel y tiene un efecto refrescante. También solemos sudar cuando nos sentimos ansiosos ante una situación que nos pone nerviosos. En momentos de estrés, el sistema nervioso simpático responde preparando el cuerpo para la acción.

El ritmo circadiano aumenta mientras que el sistema circulatorio se dilata para proporcionar más sangre a los músculos. La respiración se acelera y empezamos a sudar. Empieza a verse la conexión entre la respuesta de lucha y las manos sudorosas. Y esto es normal. Pero, ¿por qué a algunas personas les sudan las manos en exceso, incluso cuando las circunstancias no lo favorecen?

Foto: Guillermo Perea, Cuartoscuro

SUDOR EXCESIVO SIN CAUSA APARENTE

En las personas que tienen una sudoración excesiva o hiperhidrosis, las glándulas sudoríparas (en concreto, las ecrinas) reaccionan de forma exagerada a los estímulos y normalmente son hiperactivas, produciendo más sudor del necesario. En algunos casos, suele decirse que las personas con sudoración excesiva tienen glándulas sudoríparas atrapadas en la posición de “encendido”.

El exceso de sudor, o hiperhidrosis, es una sobrecompensación de la respuesta de las glándulas sudoríparas al sistema nervioso simpático. Cuando no se produce ninguno de los factores desencadenantes (estrés, calor, ejercicio…), la sudoración se pone en “modo off”. Cuando no lo hace, puede hablarse de hiperhidrosis. La hiperhidrosis primaria es la más común.

Es la que afecta a ciertas partes del cuerpo como las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o la cara. La hiperhidrosis palmar, que afecta hasta al 3 por ciento de la población (aunque se calcula que más de la mitad de las personas nunca son diagnosticadas o tratadas por sus síntomas debido sobre todo a la falta de conciencia), tiene un impacto significativo en la calidad de vida. Se caracteriza por una sudoración excesiva crónica, que no está relacionada con la necesidad normal de pérdida de calor.

CAUSAS DE LA HIPERHIDROSIS

En muchos casos, la hiperhidrosis no tiene una causa concreta. Se cree que es el resultado de un problema con una parte del sistema nervioso, el conocido como simpático, y es posible que los genes también tengan algo que ver. Este sistema nervioso controla la mayoría de las funciones del cuerpo que no requieren un pensamiento consciente, como el movimiento de los alimentos a través del cuerpo.

Este sistema también actúa como una especie de termostato. Si siente que se está calentando demasiado, envía una señal desde el cerebro a los millones de glándulas sudoríparas para producir sudor. Como hemos mencionado antes, hay un tipo de glándula sudorípara concreta, las glándulas ecrinas, que son las que están involucradas en la hiperhidrosis.

Hay más de estas glándulas en zonas como las axilas, las manos o los pies. Se cree que, en casos de hiperhidrosis primaria, el cerebro envía señales a las glándulas ecrinas, aunque no haya necesidad de enfriar el cuerpo. Lo más común es que la hiperhidrosis empiece en la infancia o adolescencia y pueda mejorar con los años.

Las palmas húmedas pueden provocar incomodidad e interferir en el trabajo y en las relaciones personales: vergüenza al estrechar la mano, dificultad para escribir con bolígrafo, usar teclados, tocar un instrumento musical, etc. Según un estudio sobre los efectos sobre la vida de los pacientes, el 90 por ciento de las personas con hiperhidrosis reconoce que la afección le afecta a su estado emocional. Además, la sudoración severa y crónica puede hacer que la piel afectada se vuelva más blanca, arrugada y agrietada y, en ocasiones, puede ocurrir que el área se enrojezca e inflame.

Foto: Germán Romero, Cuartoscuro

¿CÓMO SÉ SI SUFROHIPERHIDROSIS?

El diagnóstico suele realizarse a partir de una evaluación clínica y una inspección visual. La prueba Menor (yodo-almidón) puede ayudar a localizar las áreas afectadas. Consiste en aplicar una solución alcohólica de yodo al 2 por ciento en el área de prueba y después se rocía con almidón. El área hiperhidrótica solubiliza el yodo, lo que promueve una reacción con el almidón. A medida que los átomos de yodo quedan atrapados, se evidencia una concentración mayor en las zonas que más sudan.

El diagnóstico suele confirmarse cuando:

·Hay sudoración excesiva durante seis meses o más.
·La sudoración implica las axilas, las manos o los pies.
·La sudoración es simétrica.
·Hay una disminución del sudor durante la noche.
·Los episodios de sudoración duran al menos siete días.
·El sudor perjudica las actividades de la vida diaria.

¿SE PUEDE TRATAR LA HIPERHIDROSIS?

Hay una variedad de opciones de tratamiento para reducir la producción de sudor. El tratamiento suele empezar con opciones simples y no invasivas, y progresa a tratamientos más severos cuando los otros fallan.

Antitranspirantes: el cloruro de aluminio es el ingrediente activo más habitual. puede bloquear las glándulas sudoríparas y ayudar a detener la sudoración. Viene en cremas, barras, geles y aerosoles. Deben aplicarse por la noche, sobre la piel seca. La aplicación todas las noches durante una o dos semanas puede irritar la piel.

Iontoforesis: consiste en un dispositivo que usa recipientes de agua para conducir corriente eléctrica leve a través de la superficie de la piel. Se cree que la corriente eléctrica y las partículas minerales en el agua trabajan juntas para espesar microscópicamente la capa externa de la piel, lo que bloquea el flujo de sudor hacia la superficie de la piel. Cuando esta producción de sudor se bloquea o se interrumpe, la producción de sudor en las palmas se “apaga” de forma repentina, asegura la Sociedad Internacional de Hiperhidrosis.

Inyecciones de toxina botulínica: la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA) permite este tratamiento para las axilas, aunque algunos estudios sugieren que también puede ser efectivo en otras áreas del cuerpo. Las inyecciones bloquean temporalmente un químico del cuerpo que estimula las glándulas sudoríparas. El efecto suele durar entre cuatro y seis meses.

Cirugía: si los tratamientos anteriores no han funcionado, el médico puede recomendar la cirugía, en la mayoría de los casos un procedimiento mínimamente invasivo llamado simpatectomía torácica asistida por video. Consiste en la interrupción de una porción específica del nervio simpático principal, que es parte del sistema nervioso autónomo. A través de dos pequeñas incisiones debajo de la axila, se localiza y elimina un ganglio concreto que causa sudoración. La señal que le dice al cuerpo que sude en una región específica se “apaga”, lo que reduce la hiperhidrosis localizada.

Los cambios en el estilo de vida también pueden ayudar a tratar la sudoración excesiva. ¿Cómo?

·Vistiendo ropa suelta y ligera.
·Evitando los desencadenantes como el alcohol y los alimentos picantes, que empeoran la sudoración.
·Usando ropa negra o blanca para ayudar a minimizar los signos de sudoración.

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