“No es una conmemoración a mi hija. Hoy recordamos que ella debió estar viva y que ellos (los tres asesinos) no se lo permitieron, se creyeron con derecho de disponer de la vida de mi niña”, dijo Lorena Gutiérrez, madre de Fátima Quintana, asesinada hace cinco años en el Estado de México.

Ciudad de México, 4 de junio (SinEmbargo).- Fátima Quintana Gutiérrez cumpliría 18 años de edad este 4 de junio. “Tatis”, como le decían de cariño, fue asesinada cuando estaba por cumplir 13 años; tres de sus vecinos la violaron, apuñalaron, torturaron y finalmente lapidaron cuando regresaba de la escuela. A un lustro de su homicidio, aún no hay justicia. Su madre, Lorena Gutiérrez, no podrá siquiera llevar hoy una rosa a su tumba. Vive desplazada por las amenazas que ha sufrido su familia durante su lucha por la justicia y la verdad.

“Es muy difícil no sólo para mí, para todos aquí en casa el no poder estar este día con Fátima. Es muy difícil no poder ir siquiera a llevarle una flor a mi hija. No le permitieron a mi hija llegar ni a esto, su mayoría de edad. Ella no debió haber sido asesinada de esa manera, y de ninguna manera. Ninguna niña y ninguna mujer debería ser asesinada”, dijo Lorena Gutiérrez este jueves en entrevista con SinEmbargo.

El cruento feminicidio de Fátima Quintana Gutiérrez ocurrió en la comunidad Lupita Casas Viejas, en Lerma, Estado de México, el 5 de febrero de 2015. La pequeña fue privada de su libertad y torturada cuando regresaba de la escuela a su casa. La acuchillaron 90 veces, le fracturaron las muñecas, los tobillos, le dislocaron un hombro, le sacaron un ojo y le tiraron sus dientes; luego la lapidaron con dos piedras de más de 30 kilos y la enterraron, según narró su madre.

La familia de la menor sigue en busca de justicia y reparación del daño, pero lo hacen desde el desplazamiento al que se han visto forzados frente a las amenazas de muerte provenientes del entorno de los asesinos. Hasta el momento,  sólo dos de los tres feminicidas han sido sentenciados, y uno de ellos, Misael Atayde, será liberado a tres años de su captura.

“La omisión en el caso de Fátima lleva más de cinco años en el Estado de Méxco. Nosotros seguimos luchando y no vamos aparar hasta lograr la justicia, aunque cada día se ve más lejana porque está a punto de salir uno de los tres asesinos de mi hija”, agregó la madre.

Activistas, colectivos, familiares y feministas realizaron este jueves, en el aniversario de nacimiento de Fátima, una campaña en redes sociales con el hasghtag #JusticiaparaFatima para insistir en la denuncia y que el caso sigue impune, pues no todos los asesinos han sido castigados.

“No es una conmemoración a mi hija. Hoy recordamos que ella debió estar viva y que ellos (los tres asesinos) no se lo permitieron, se creyeron con derecho de disponer de la vida de mi niña”, agregó Lorena.

Fatima tenía 12 años cuando fue asesinada. Foto: Cortesía para SinEmbargo.

Los tres responsables del feminicidio se encuentran detenidos y procesados. Pero sólo dos están sentenciados y, aún así, uno de  estos dos está por salir libre. Se trata de Misael Atayde, quien tenía 17 años al momento de asesinar a Fátima, sin embargo y pese que lo capturaron cuando ya era mayor de edad (a los 20 años) fue juzgado y sentenciado bajo la Ley de Menores Infractores, donde obtuvo una condena de cinco años a prisión, pero como el reclusorio para menores no permite que un varón mayor de 23 años siga en ese penal será liberado en octubre próximo.

El tercer implicado, conocido como “El Pelón”, sigue con el proceso penal abierto, pues al principio, en 2018, fue absuelto por la juez Janet Patiño García. Sin embargo, la familia de Fátima interpuso un amparo contra su liberación y lo ganó el año pasado.

Un tribunal estatal ordenó la reposición del juicio y “El Pelón” fue recapturado el año pasado; pero ahora el tribunal busca que la familia de la menor tenga que revivir la dolorosa situación que ya pasó en dos ocasiones por los prologados periodos de juicio.

Por otro lado, los parientes de Fátima siguen desplazados al enfrentar otra amenaza que los mantiene aterrorizados: la inminente liberación de uno de los dos asesinos sentenciados, Misael Atayde Reyes.

UNA NIÑA SOÑADORA

Fátima Varinia Quintana Gutiérrez nació el 4 de junio de 2002, en el Estado de México. Le decían Tatis de cariño. Tenía 12 años de edad. Estudiaba en una secundaria pública ubicada en la comunidad de Santa María Zolotepec, en el Edomex, ubicada aproximadamente a media hora de su casa. Ella soñaba con tener una carrera. Sus libros favoritos eran Los Juegos del Hambre y La Ladrona de Libros.

A la pequeña le gustaba coleccionar muñecas de trapo y disfrutaba andar en bicicleta, trepar en árboles y mecerse en el columpio, narró su madre.

“Era una niña con sueños, con pensamientos propios, con voluntad, con inteligencia y fuerza. Era una niña que todavía jugaba, que era amorosa con su familia. […] Ella pensaba y soñaba con seguir estudiando, al mismo tiempo que sonreía y platicaba sus anécdotas diarias, su cotidiano de niña”, platicó su madre.

Lorena Gutiérrez sigue en la búsqueda de justicia para el feminicidio de su hija y otros casos en el Estado de México que siguen sin aclararse. Foto: Cuartoscuro.

EL CRIMEN

La tarde del jueves de febrero de 2015, Fátima regresaba de la secundaria en Lerma, Estado de México, cuando fue interceptada por tres hombres, vecinos, quienes desde el primer momento la hirieron con una navaja en la cara y cuello; cada corte que le dieron a la niña medía 10 centímetros.

Posteriormente, el trío de sujetos, dos adultos y un menor de edad, la llevaron a una zona boscosa donde la sometieron, la acuchillaron 90 veces, le fracturaron las muñecas, los tobillos, le dislocaron un hombro, le sacaron un ojo y le tiraron sus dientes.

La información sentada en la carpeta de investigación –leída en las audiencias contra Misael Atayde y Luis Ángel Atayde Reyes, los dos de los feminicidas sentenciados– expone que usaron un cuchillo de bordes con el que le infringieron heridas de 30 y 10 centímetros. La pequeña fue violada y, finalmente, la mataron arrojándole tres piedras: una de 36 kilos y otras de 32 kilos cada una. Después la enterraron.

Fátima luchó hasta el último momento. Prueba de ello es que cuando le arrojaron las piedras en la cabeza y la enterraron pensando que estaba muerta, ella se sacudió para sacar un brazo y una pierna, según el relato que hizo el forense en la audiencia de vinculación y el juicio oral contra Luis Ángel, y que ha sido narrado previamente por Lorena Gutiérrez.

Fátima no llegaba a casa esa tarde. No era usual que no lo hiciera; fue entonces que Lorena Gutiérrez salió a buscar a la menor. En ese momento vio a Misael Atayde –uno de los presuntos responsables– y le preguntó que si había visto pasar a su hija –porque ella siempre pasaba fuera de casa de él, ya que era camino obligado–. El joven negó haberla visto.

La madre buscó a la compañera con la que Fátima retornaba después de clase. La niña le dijo que ambas llegaron juntas en el camión y a unos 120 metros de la casa de la menor se separaron, donde siempre lo hacían.

La amiga acompañó a Lorena a buscar en las calles aledañadas y Misael volvió a aparecer. La madre le preguntó de nueva cuenta por su hija y el joven lo volvió a negar, pero la compañera le refutó que él estaba junto con su hermano Luis Ángel Atayde y José “N”, alías “El Pelón”, en el barandal afuera de su casa, por lo que debían haber visto a Fátima.

La búsqueda continuó por la zona y ese mismo día hallaron el cuerpo de la menor.

Lorena ha narrado que desde entonces empezó su infierno. “Yo encontré a mi hija semi enterrada, solo le alcancé a ver un pedacito de su pie. En un primer momento pensé que se lo habían cortado y no, era su cuerpo, sólo que estaba semi enterrado”, explica la madre.

La familia de inmediato sospechó de los tres vecinos que estaban en el barandal cuando ambas niñas, Fátima y su amiga, bajaron del camión. Los parientes de la niña junto con pobladores del lugar acudieron a la casa de uno de ellos, Luis Ángel, y ahí encontraron ropa, zapatos, una camiseta y pantalón de mezclilla llenos de sangre; la sangre de esas prendas era de mi hija y de un masculino”, explica Lorena.

Los pobladores detuvieron y golpearon a los tres acusados del crimen, motivo por el cual ” fueron rescatados por policías” y llevados al Hospital de Toluca donde estuvieron internados 15 días.

LAS OMISIONES

La carpeta de investigación por el asesinato de Fátima estuvo llena de errores cometidos en la Fiscalía del Estado de México, denuncia Lorena Gutiérrez.

“A Misael Atayde Reyes lo dejaron libre porque era menor de edad, y no había suficientes pruebas para que nos dieran la orden de presentación de un juez en ese momento; ese día José Ángel Atayde Reyes y “El Pelón” fueron ingresados en el penal de Lerma, pero ahí fue donde empezó el proceso y todas las irregularidades de la Fiscalía”, acusa Lorena.

Entre la ropa que encontraron en la casa del asesino, Luis Ángel Atayde, había unas prendas propiedad de “El Pelón” manchadas con sangre que no fueron analizadas.

“La Fiscalía General del Estado nunca pidió sacar las pruebas ni hicieron un esfuerzo por tener un comparativo de ADN. Argumentaron que le violentaban los derechos de ellos. Pero, ¿nuestra hija no tenía derechos?, ¿no tenía derecho a que se hicieran esas pruebas?”, cuestiona Lorena.

Además, la Fiscalía del Estado de México dijo que no contaba con tiras reactivas para hacer las pruebas genéticas, que se usan para obtener los perfiles genéticos. “Y esto no lo estoy inventado, esto está plasmado en el expediente, en una carpeta plagada de ineficiencia, de violaciones a todos los derechos. Ellos tuvieron a bien plasmar en la carpeta de mi hija todas sus omisiones”.

Luis Ángel Atayde Reyes fue sentenciado a 72 años y ocho meses de prisión. Misael, quien inicialmente fue excarcelado, fue detenido nuevamente meses después cuando ya había cumplido la mayoría de edad, y pese a ello saldrá libre en octubre.

En tanto que “El Pelón” fue liberado el pasado 8 de junio de 2017 para ser nuevamente detenido, luego que la familia ganó el amparo directo 200/2017 y se ordenó la reposición de juicio.

Al ganar ese amparo, que permitió la reposición durante 2019, la familia de Fátima tuvo que confrontar nueve meses más de audiencias y diligencias, logrando una resolución favorable que excluía dicha probanza de la etapa de oralidad del proceso, de acuerdo con datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) contenidos en un comunicado que se emitió la semana pasada.

“No obstante, el Tribunal Superior de Justicia del Estado de México pretende que la familia vuelva a revivir la dolorosa situación que ya han pasado en dos ocasiones por periodos prolongados y que sin duda trae impactos negativos en su salud y estabilidad emocional, lo cual constituye hechos de revictimización contra la familia entera”, detalla el OCNF.