El Gobernador de Sonora enfrenta una seria crisis de credibilidad entre los habitantes de la entidad, concluye encuesta. Foto: Gobierno de Sonora

El Gobernador de Sonora enfrenta una seria crisis de credibilidad entre los habitantes de la entidad, concluye encuesta. Foto: Gobierno de Sonora

Ciudad de México, 4 de agosto (SinEmbargo).- El Gobernador de Sonora, el panista Guillermo Padrés Elías no supo capitalizar la percepción de buena trayectoria y experiencia política que le dio triunfo en las elecciones de 2009, concluye una encuesta que revela que 47.9 por ciento de la población en Sonora tiene una percepción muy negativa sobre la situación que guarda la entidad y el 48.8 por ciento siente que el mandatario no esta haciendo nada para resolverla.

La encuesta “Evaluación Ciudadana sobre Desempeño e Imagen Institucional, Gobierno del Estado Sonora 2014, realizada por la Coordinación Universitaria de Estudios de Opinión de la Universidad de Sonora destaca también que únicamente 7.8 por ciento de la población considera que la en la entidad persiste una situación positiva y 14.3 por ciento considera que Padrés Elías está haciendo algo.

“Dentro del complejo entramado de las opiniones y posturas ciudadanas observadas en nuestro trabajo –y que mucho explican la denostación y la crítica al actual gobierno estatal- aparecen, recurrentemente, las menciones ya como certeza o ya como sospecha, en torno a la corrupción o al enriquecimiento de funcionarios y allegados a la administración. Por otra parte, y en consonancia con lo anterior observamos que la creencia más generalizada entre la población encuestada, es que al llegar a la gubernatura, soportado en una campaña básica y en una pésima publicidad política, GPE desestimó el factor que en definitiva le dio el triunfo: el caso de la Guardería ABC; faltando gravemente a su palabra y a sus promesas de campaña: No supo ponderar ni la importancia política ni el compromiso social que aún subyace en el reclamo de justicia. Este sentido –y para ejemplificar la pérdida de credibilidad- sobresale también y citado como irresponsabilidad política, el caso del ex Alcalde Guaymas, César Lizárraga, referido como el personaje de inicio en la carrera de impunidad y corrupción panista al interior del gobierno”, señalan las conclusiones de la encuesta aplicada en julio a mil 120 personas mayores de edad, habitantes de distintas regiones de la entidad.

Los sonorenses consideran que Padrés no está haciendo nada por resolver los problemas que enfrenta le entidad. Imagen: Captura de patalla

Los sonorenses consideran que Padrés no está haciendo nada por resolver los problemas que enfrenta le entidad. Imagen: Captura de patalla

De acuerdo con los resultados, 42.5 por ciento de los encuestados desaprueba completamente a su mandatario mientras que sólo 9.4 por ciento lo aprueba completamente.

En una escala del 1 al 10, el 66 por ciento de los entrevistados le otorga una calificación reprobatoria, de entre 0 y 5, mientras que el restante 34 por ciento le da una calificación que va de 6 a 10.

El 42.5 por ciento de la población aseguró que no cree los mensajes que el mandatario transmite en los medios de comunicación, mientras que sólo 10.2 por ciento le cree siempre.

La mala percepción sobre el gobierno de Padrés se extiende al su gabinete, ya que 65.7 por ciento de los entrevistas no conoce el trabajo de la Secretaría de Gobierno, 58.6 por ciento no conoce las labores de la Secretaría de Economía; 59.3 por ciento no conoce lo que hace la educación y 49.4 por ciento desconoce las tareas de la de Seguridad Pública.

Sobre los atributos personales del mandatario, 46.6 por ciento considera que tiene tolerancia, 27.8 por ciento lo considera honrado, 20.1 por ciento lo cree cercano a gente, 30.3 por ciento respondió que tiene liderazgo para dirigir el estado; 30.9 por ciento estima que tiene experiencia para gobernar, 26.8 por ciento señaló que tiene compromiso con los pobres y sólo 18.0 por ciento cree que tiene capacidad para resolver los problemas.

La mayoría de la población en Sonora reprueba a Padrés. Imagen: Captura de pantalla

La mayoría de la población en Sonora reprueba a Padrés. Imagen: Captura de pantalla

ANTES DEL DIVORCIO

Guillermo Padrés llegó al gobierno de Sonora como una oportunidad a la alternancia, en un estado que había sido gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Pero para políticos, periodistas y activistas ha sido una decepción. Desde el desarrollo económico, la rendición de cuentas y sobre todo en la salud.

Cabe recordar que fue precisamente en Sonora donde un indigente murió en la calle al no recibir servicios en un hospital. Otra de las deudas que quedó a deber a los sonorenses es por el caso de la Guardería ABC, durante la administración de su antecesor, el priista Eduardo Bours, donde murieron 49 niños el 5 de junio de 2009 tras incendiarse el local.

Padrés prometió justicia para los niños muertos en la tragedia, los padres de los menores aún claman su ayuda.

Líderes y activistas han señalado que el mandatario ha quedado a deben “mucho” a la sociedad.

Guillermo Noriega Esparza, director de la asociación Sonora Ciudadana, explica que el primer gobierno panista quedó a deber en desarrollo político, en rendición de cuentas, pero sobre todo en el tema de la salud. Sin embargo, en otros puntos como el desarrollo económico y el combate a la pobreza, no estuvo tan mal.

“El gobierno de la alternancia no utilizó la política como un arte para llegar a acuerdos, el estado está dividido en diversos temas: en rendición de cuentas, en cómo el gobierno del estado le rinde cuentas a sus habitantes, la verdad ahí si les ponemos tache porque no llegan las explicaciones públicas y siguen habiendo muchas dudas y muchos escándalos, muchas sospechas de fraude respecto a recursos públicos”, dice.

Sin embargo, Noriega afirma que el principal “talón de Aquiles” del mandato panista es el tema de la salud.

“El Secretario actual [Bernardo Campillo García], a pesar de haber sido un gran pediatra en su ejercicio privado, la verdad deja mucho que desear como funcionario público, su desempeño ha sido terrible, el Hospital General del estado ha decaído de manera estrepitosa, han habido grandes escándalos nacionales precisamente porque se han mostrado imágenes y fotos de cómo han ido decayendo, nosotros mismos hemos documentado casos de negligencias médicas y en cómo las autoridades o las instituciones que están para atenderlas no funcionan debidamente”.

El 22 de octubre de 2013, José Sánchez Carrasco, un jornalero en situación de pobreza extrema, falleció en el Hospital General de Guaymas, Sonora. Cinco días duró su agonía en el patio del nosocomio, pues no fue atendido porque no tenía dinero para pagar el servicio, sin embargo, fueron tres semanas las que duró sin comer.

“El llegó al hospital pero no contaba con dinero y no se le pudo atender y él mismo decidió quedarse debajo de un árbol, donde durmió varios días y un médico salió a checarlo en el trayecto de su estancia en las afueras del hospital, pero nunca fue hospitalizado”, admitió el director del recinto, Alfredo Cervantes Alcaraz, quien días después fue cesado de su cargo.

Un día antes de su muerte fue grabado en video, explica su origen. Da detalles de dónde nació, sobre su familia. Acusó a los doctores de no haberle dicho nada. “[El doctor] ni siquiera habló conmigo, nomás me dijo: ‘quítate la ropa para que te refresques’”.

Envuelto en una cobija, expresó que ya no podía caminar y que se había lastimado la columna en la siembra de sandía, cerca de un lugar que identifica como “Doce”. Tras haberse lastimado, declaró que tomó un autobús porque “ya no podía trabajar”.

El trabajador agrícola fue sepultado en una fosa común después de tres meses de haber fallecido.

El caso de José Sánchez no es el único, días después se reveló el de Armando Machí Serrano, un hombre que perdió la vida en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Nogales, cuando un médico se negó a auxiliarlo al llegar al nosocomio sangrando por la boca.

Su hijo, denunció a la prensa local que su padre falleció por la apatía y falta de criterio médico. Armando presentó una crisis a raíz de un diagnóstico de enfisema pulmonar, aunado a una bronconeumonía, lo que ocasionó una hemorragia en el tubo digestivo alto y con ello la expulsión de sangre por la garganta.

“Mi padre ya se encontraba internado varios días atrás y no me quejo de la atención de los médicos y enfermeras que estuvieron durante su convalecencia. Pero cuando entró en crisis, empezó a vomitar sangre; yo lo levanté de la cama para que no se ahogara y solicité la ayuda de un médico que se encontraba a un costado mío. Se negó ayudarme argumentando que no era su paciente y que no podía hacer nada”, dijo.

Pero a pesar de las recomendaciones que emitió la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sobre los casos, continúan las negligencias.

Apenas este año, Constantino Ortiz Rendón, otro jornalero originario de Guerrero, falleció el 11 de junio en el Hospital del municipio de Empalme, presuntamente por una falta de atención médica.

De acuerdo con el dictamen médico Ortiz Rendón falleció por golpe de calor y deshidratación; el paciente acudió al centro de salud de La Atravesada en el que Hugo Enrique Arellano Arias, quien fuera el médico encargado, se negó a atenderlo.

La CNDH también abrió una investigación sobre el caso.

Además de estos casos de negligencia, el director de Sonora Ciudadana menciona que otro gran problema es la falta de medicamentos. “Hay una ausencia de medicamentos que es grave y ha marcado estos cinco años”.

En tres meses, Sonora Ciudadana A.C. documentó más de 400 denuncias en contra de la Secretaría de Salud por largos tiempo de espera, desabasto de medicamentos y deficiencias en servicios médicos.

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