Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM desarrollaron un proceso químico para degradar el PET e incluso convertirlo en un material hasta cinco veces más resistente que el acero, tanto que puede ser reutilizado en chalecos antibalas.

Una de las ventajas del invento desarrollado en la Máxima Casa de Estudios, sobre otras tecnologías, es principalmente el costo, pues emplean una arcilla natural mexicana como catalizador y medio de reacción para degradar químicamente el plástico de desecho.

Ciudad de México, 4 de agosto (SinEmbargo).– El PET inunda océanos y costas: la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que de continuar con este ritmo de consumo y desechos, para el año 2050 habrá más plástico que peces en el mar.

¿Qué hacer para evitar que esto ocurra? En entrevista para SinEmbargo, el académico José Guillermo Penieres Carrillo dice que “la casa más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia” y lo mismo aplica con el planeta: Generar la menor cantidad de basura posible es la mejor manera de darle la vuelta a la contaminación.

No obstante, explica que las características del polietileno tereftalato de metilo, conocido como PET, lo hacen sumamente atractivo, pues es un material no tóxico, ligero, higiénico, transparente, hermético, resistente y además no altera las propiedades de sus contenidos que generalmente son bebidas.

Hace algunas semanas, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que el consumo de agua embotellada ha ido en aumento en los últimos años: en 2015, en el 70.8 por ciento de los hogares de zonas urbanas se consumía y ya para 2017 la cifra llegó a 76.3 por ciento.

Penieres, quien obtuvo el Premio Nacional de Química 2016 por la Sociedad Química de México en el área de Docencia; José Guadalupe García Estrada y Luis Antonio Martínez Arellano, investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desarrollaron un proceso químico para degradar el material y reutilizarlo para producir nuevos recipientes e incluso hacerlo hasta cinco veces más resistente que el acero, tanto que puede ser reutilizado en la fabricación de chalecos antibalas.

Para lograr la degradación, abunda el doctor Penieres Carrillo, los químicos añaden trozos de PET en un matraz y después el catalizador. La mezcla es sometida a calentamiento térmico que resulta en un sólido amorfo de nombre ácido tereftálico (ATF).

También destaca que las ventajas del invento desarrollado en la máxima casa de estudios, sobre otras tecnologías, es principalmente el costo, pues emplean una arcilla natural mexicana como catalizador y medio de reacción para degradar químicamente el plástico de desecho.

“Es muy económica la metodología y los rendimientos son excelentes”, afirma el experto. Un kilogramo de esa arcilla oscila entre los 60 y 80 pesos y es capaz de degradar hasta dos kilogramos de PET.

México genera alrededor de un millón de toneladas de PET transformadas en miles de millones de botellas que tardan más de tres siglos en degradarse. Foto: Diego Simón Sánchez, Cuartoscuro.

UNA SOLUCIÓN

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), México genera alrededor de un millón de toneladas de PET transformadas en miles de millones de botellas que tardan más de tres siglos en degradarse.

Los principales daños son visibles en los océanos, señala el académico, aunque el material no es tóxico tampoco es biodegradable; permanece en las aguas sin permitir el paso de la luz del sol y es ingerido por la fauna que en consecuencia muere.

“El problema del PET son los altos volúmenes que se generan como desechos, como residuos, son cantidades exorbitantes […] Al no haber medios para su tratamiento se acumulan y causan problemas”, advierte.

Evitar la generación excesiva de residuos, agrega, es obligación de todos, tanto de autoridades y empresas, como de la sociedad en general.

A las autoridades les corresponde trabajar en la regulación del uso de este tipo de polímeros; a las empresas, contar con una alternativa de uso o reciclamiento físico o químico; en la sociedad debe existir mayor cultura cívica y conciencia de los daños que provoca el material, por lo que reducir el consumo es la opción.

“Sería bueno que tuvieran el compromiso de tener una alternativa de reciclamiento”, comenta sobre las empresas.

PROPUESTA MEXICANA

Desde 2015, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó a la UNAM la patente por el “Proceso para la despolimerización y reciclado de polietileno tereftalato de metilo (PET) mediante catálisis heterogénea con o sin uso de disolventes”.

Aunque pequeñas, medianas y grandes empresas han mostrado su interés por el proyecto, hasta el momento no se ha logrado que alguna comience a utilizar la tecnología. Sin embargo, en los próximos días los investigadores se reunirán con representantes de Coca- Cola para conversar al respecto.

“A nosotros nos parece genial porque es una de las principales empresas que emplean precisamente el PET”, dice el académico y subraya que implementar el modelo a gran escala sería benéfico para el medio ambiente y la sociedad, pues se generarían empleos y habría disminución importante de los desechos plásticos. El primer paso sería instaurar una planta piloto que tendría un costo aproximado de 600 mil pesos.

Hace tres meses, la organización ambientalista Greenpeace México denunció que las empresas Coca-Cola, Pepsi, Unilever, Nestlé, Procter & Gamble, Starbucks y McDonald’s “han impuesto” en la vida cotidiana el uso de envases de plástico en la venta de sus productos, con consecuencias nocivas a nivel nacional e internacional.

Es por ello que el académico asegura que la propuesta de la UNAM “es una alternativa mexicana, económica y muy eficiente”.