Se analizaron las 50 películas más taquilleras de cada año durante la última década para detectar en cuáles hay una mayor diferencia de opinión entre espectadores y medios especializados. Los dos títulos que mayor discrepancia generan son Shaft (2019) y Star Wars: Los últimos Jedi (2017), siendo la primera valorada de forma positiva por la audiencia y la segunda por la crítica.

Por Raúl Sánchez y José Antonio Luna

Madrid, 4 de agosto (ElDiarioes).– El séptimo arte está plagado de conflictos. Ya sea en la batalla del Abismo de Helm o en la guerra por destrozar el Guantelete del Infinito, la animadversión entre clases y especies es una constante de difícil solución. Pero no sólo en la gran pantalla se aprecia tal división. Hay otra guerra que se expande más allá de las butacas y los proyectores, una en la que se comparten argumentos y ocasiones hasta insultos: la contienda entre la crítica y la audiencia.

El reciente estreno de El Rey León es una de esas películas marcadas por el yin y yang de las valoraciones. Mientras que para los medios especializados no llega ni a superar el 55 por ciento de valoraciones positivas, según marca la página Rotten Tomatoes, la nota de la audiencia eleva esa cifra hasta el 89 por ciento. Ya sea por nostalgia o por expectativas, el público que acudió a ver el último live-action de Disney quedó mucho más contento que quienes lo analizaron.

Pero la aventura de Simba y compañía es solo una de las muchas en las que se puede comprobar tal contraste. A lo largo de la historia del cine han aparecido obras que han generado disparidad de opiniones, especialmente aquellas franquicias con un gran número de fans que, de repente, se aventuran a innovar dentro de su propio universo para cambiar las reglas escritas. Es ahí donde la pugna brilla en todo su esplendor: cuando Rian Johnson se atreve a reescribir qué significa el concepto de la fuerza o cuando los míticos ladrones de Ocean’s Eleven pasan a ser ocho mujeres.

Para explorarlo con más detalle, hemos recogido la puntuación de crítica y audiencia de Rotten Tomatoes correspondiente a las 50 cintas más taquilleras de cada año durante la última década. Hay que tener en cuenta un hecho: el portal cambió el sistema de votación para los espectadores tras la polémica con el boicot a Capitana Marvel. Desde entonces solo pueden hacerlo los usuarios verificados que hayan probado que compraron la entrada para la película, algo que, como es obvio, se traduce en un menor número de reseñas. Sin más, pasemos a valorar los números.

El gráfico de la discordia. Se pueden apreciar algunas cintas con consenso, como es el caso de la reciente Toy Story 4, el terror de It o, incluso en la parte negativa, Jurassic World: El reino caído. Pero en los extremos es donde se encuentra lo curioso. La película que menos ha gustado a la crítica y más a la audiencia es Shaft (2019), el reboot de una franquicia policiaca de éxito que comenzó a principios de los 70 con Las noches rojas de Harlem. Los tiempos cambian, pero el factor nostálgico sigue presente.

En el otro lado, el de las películas que cautivaron a los medios especializados y no a la crítica, está la polémica entrega VIII de Star Wars. Los últimos Jedi se convirtió en el filme de la saga más odiado por el público, ya que, entre otras cosas, aportaba una nueva forma de entender el universo más allá del apellido Skywalker y de los cánones establecidos en títulos anteriores. El destino ni estaba escrito ni lo decidían los protagonistas, algo que, al parecer, no dejó muy buen sabor de boca. Por eso, para el último episodio han decidido escuchar al fandom y apostar por lo seguro: contratar a J.J. Abrams.

Ya hemos comprobado que la opinión de ambos grupos no siempre va de la mano. Pero ¿qué más se puede destacar de esta diferencia? Por ejemplo, cómo uno de los mayores desacuerdos entre audiencia y medios se produce con películas protagonizadas esencialmente por mujeres: Ocean’s 8, las nuevas Cazafantasmas y Capitana Marvel. Ya sea por sentir que no se respeta “lo clásico” o por boicots machistas organizados para bajarles la nota, lo cierto es que la mayoría de fans se sienten decepcionados ante estos cambios. Es curioso que no fue así con Wonder Woman, en la que se presenta un consenso positivo quizá porque no tuvo una campaña en contra tan profunda.

Es también curiosa la reacción en filmes que, a priori, no dan la talla para los críticos. Entre ellos se encuentra Venom (2018), considerada por los especialistas como una película anacrónica para un tiempo dominado por el reinado de Marvel. En la misma línea está X-Men: Fénix Oscura (2019), Hellboy (2019) o incluso Escuadrón Suicida (2016), todas mejor estimadas por el público que por los analistas. Otras veces lo que tira es el poder de la nostalgia, como live-action de Aladdin que tiene más de un 90 por ciento de reviews positivas por parte de la audiencia frente a un tímido 57 por ciento de la crítica. Es, probablemente, la misma regla por la que se rige El rey león.

Si pensábamos que el duelo estaba por acabar, no podríamos estar más equivocados: 2019 es el año de la última década con más diferencia entre crítica y espectadores. Y eso, cuando todavía se tienen que estrenar filmes como Frozen 2 o el episodio VIII de Star Wars. No hay una obra que sea claramente culpable de estos datos, sino más bien un cúmulo de ellas entre las que se encuentran Men in Black International o las ya mencionadas Hellboy, Aladdin y Capitana Marvel. La lucha continúa.

Y, después de analizar todos estos datos, ¿qué importancia tienen para la taquilla? Ninguna. Jurassic World: El reino caído (2018), que no fue bien valorada ni por la crítica ni por la audiencia, ha terminado siendo un taquillazo. Ocurre lo mismo con Transformers: El lado oscuro de la luna, que fue denostada por ambos grupos y eso no evitó que arrasara en la venta de entradas. Ni siquiera Batman v Superman: el amanecer de la justicia (con un 63 por ciento en la audiencia y un 28 por ciento por los especialistas) sufrió las consecuencias de sus valoraciones negativas. Si lo que importa es hacer caja más que causar buenas sensaciones, entonces parece que no hay una fórmula secreta del éxito.

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