La industria de la carne, tal y como la conocemos está destinada a desaparecer. Foto: Loveveg

Pareciera una versión moderna de David y Goliath, aunque realmente se trata del poder de las masas que está representado en un consumidor nuevo, vanguardista, que ha decidido tomar en sus manos – y su canasta del mandado – el destino del planeta.

Sí, el consumo de carne, tal y como lo conocemos actualmente está marcando el destino del planeta. Su producción, su distribución, su empaque y su consumo tienen tantas aristas sociales que resulta impensable que la industria cárnica pueda seguir creciendo como lo ha hecho los últimos siglos.

Los últimos estudios, incluidos aquellos hechos específicamente para la industria de la carne y los lácteos, han mostrado que el consumidor está confrontando el placer y las viejas nociones nutricionales con el impacto que su consumo tiene en el planeta y los animales así como los nuevos descubrimientos en el área de la salud. Este cuestionamiento ha dado paso a que más personas les den una oportunidad a los productos de origen vegetal.

Y el mercado no ha desaprovechado esa oportunidad: cientos de Startups lo avalan. Desde restaurantes, food services, productores de materias primas, suplementos para deportistas de alto rendimiento hasta celebridades con planes de alimentación y coachs en la materia.

A gran escala podemos ver el caso de Beyond Meat, una empresa que actualmente es líder en la producción de alternativas a la carne y que creó la famosísima hamburguesa vegetal “Beyond Burger”, que salió al mercado a principios de año con un terrible pronóstico de venta, con acciones en 45 dólares, y que en menos de 2 meses han alcanzado un valor mayor a los 650 dólares cada una de las acciones. Hoy el pronóstico del mercado de la carne vegetal es de 1.5 billones de dólares, una impresionante cifra con 12 ceros.

Su mayor competidor, Imposible Foods ha tenido que buscar un socio comercial debido a que no ha podido dar abasto a la explosiva demanda de carne y salchichas de origen vegetal. Increíblemente ese accionista es OSI, una empresa privada que produce alimentos y procesa carne en 65 naves distribuidas en 17 países.

Así es, la industria de la carne lo sabe. Y, por supuesto, esto no solo ha detonado que se involucre, también ha detonado que esté tratando de reinventarse. Vemos, por ejemplo, que las empresas cárnicas están buscando certificaciones medioambientales y la migración a empaques más sostenibles, especialmente en supermercados en donde además del tremendo impacto que ya de por sí tiene su producción y distribución todavía es empacado en bandejas de unicel envueltas en plástico que difícilmente pueden ser reusables.

Pero eso no basta para mitigar la deforestación por la producción de soya que, en un 70 por ciento, es producida para alimentar a los animales, el consumo de agua, el calentamiento global, la contaminación de mantos freáticos y ríos, ni los impactos periféricos como la proliferación del sargazo que está amenazando nuestras costas y los preciosos arrecifes de coral que las habitan. Sí, los desechos orgánicos, excremento y orina, que contaminan los ríos cercanos a las grandes explotaciones dotan de materia orgánica el agua y así alimentan el sargazo. La industria ganadera está destruyendo el planeta, con o sin empaques contaminantes, con o sin certificaciones medioambientales, con o sin publicidad engañosa.

Tampoco mitiga la relación que tiene con enfermedades, tanto directa como indirectamente. El abuso de antibióticos y sustancias para aumentar su producción están dañándonos. Casi todos sabemos del problema del clembuterol en México, y si no, puedes leer mi opinión para SinEmbargo al respecto aquí: “El hilo negro de la carne mexicana: clembuterol y crueldad animal”.

El uso indiscriminado de antibióticos por la industria está creando bacterias súper resistentes a todo lo que conocemos. Su amenaza hacia la salud humana y animal es tal que la ONU considera ya esta resistencia una crisis global, y ha llevado a los científicos a alertar sobre que urge tomar medidas para evitar que en el 2050 mueran más personas a causa de las superbacterias que por cáncer.

Es por eso que un nuevo sector del mercado está empezando a desplazar a la carne tradicional: la carne limpia. Se trata de un nuevo tipo de carne cultivada con los nutrientes necesarios, el mismo sabor, pero sin la necesidad de sustancias y sin los riesgos de contaminación por las enfermedades de los animales o por el brutal confinamiento y condiciones insalubres en las que hoy la industria ganadera mantiene a los animales criados para consumo.

Pero sobre todo, y esto es lo más importante, sin la crianza y matanza de animales que son, sin duda, el peor maltrato animal sobre la faz de la tierra.

La industria de la carne, tal y como la conocemos está destinada a desaparecer. Se producirá a partir de vegetales y con los mismos sabores y texturas que gustan al consumidor pero sin los riesgos a nuestra salud ni costos medioambientales, tal y como ya lo están haciendo las empresas líderes. La industria alimentaria se está reinventando, están verdaderamente revolucionando la idea de lo que es la carne. Y todo es gracias al consumidor. Todo gracias a ti que le das una oportunidad a las alternativas vegetales.