¿Cómo sería el mundo sin plásticos? Foto: Cuartoscuro

Por Juan Carlos Villarruel

Algunos dirían que sería menos “civilizado”, tal vez más “sucio”, “incómodo” o “antihigiénico”. Otros podrían pensar en un mundo libre de popotes apuñalando a las tortugas o bolsas saturando los estómagos de las ballenas. Pero más allá de esas opiniones, lo cierto es que en el esquema actual de “usar y tirar” ya es insostenible.

La contaminación por plásticos en todo el mundo y en todos los ecosistemas es evidente y nos exige acciones, antes de que la situación se vuelva irreversible. Esto sin contar con que se trata de productos hechos a partir de una sola materia prima no renovable: el petróleo.

Cada minuto arrojamos al mar lo equivalente a un camión de basura de plásticos diversos: platos de plástico, envolturas, bebidas embotelladas, productos de higiene, globos, desodorantes, pañales, toallas sanitarias, dulces envasados en plástico, pastas y cepillos dentales, cubiertos y vasos plastificados, bolsas de plástico, pajillas, hisopos y un largo etcétera que tiene al plástico como elemento en común.

Se trata de plásticos de un solo uso o SUP (acrónimo del término inglés Single Use Plastic) que a veces utilizamos por no más de 15 minutos y luego desechamos de inmediato. Por ejemplo, el vaso de aquel café con un bonito logotipo y nuestro nombre (que creemos símbolo de estatus) lo desechamos tan pronto consumimos el líquido, mientras el material del que está hecho (poliestireno expandido, conocido comúnmente como unicel) permanece en la naturaleza por cientos de años.

Desde la década de 1950 comenzó la producción de plásticos a gran escala. Sin embargo, es necesario no engañarnos y saber que muchos de estos jamás serán reciclados. Sólo se recicla el 9 por ciento de la producción de plásticos a nivel mundial. De hecho, se calcula que 12.7 millones de toneladas de plásticos terminan en nuestros océanos, afectando a más de 700 especies como ballenas, delfines, tortugas, peces, corales, moluscos y crustáceos de consumo humano, entre otros.

De hecho, recientemente Greenpeace México dio a conocer el informe Plásticos en Peces, que demuestra que al menos el 20 por ciento de los peces mexicanos, incluyendo algunos de importancia comercial como el huauchinango o el pargo, contienen microplásticos en sus estómagos.

Además, se encontró una relación directa entre el número de pobladores en las costas y la presencia de microplásticos en las vísceras de los peces. Bajo esta lógica, los peces de Veracruz están al menos dos veces más expuestos a contaminación que los de Baja California Sur.

Ahora bien, las empresas promueven un esquema de reciclaje, pero esto es una de las falsas soluciones que Greenpeace internacional ha denunciado, pues se trata de un negocio que hace más por las empresas generadoras del desaperdicio que por la ciudadanía, la biodiversidad o la salud pública. En México, sólo el 6 por ciento de los desechos plásticos se reciclan.

Por el contrario, la propuesta de Greenpeace es la llamada cultura “Zero Waste” o de “Desperdicio Cero”, que se basa en cinco principios:

1. Rechaza todo lo que no necesitas como pajillas, botellas de agua, bolsas de plástico.

2. Reduce el consumo de productos que generan residuos.

3. Reutiliza todo material que pueda tener una segunda vida.

4. Recicla los materiales que no puedas reusar, llévalos a un centro de acopio.

5. Reincorpora los residuos orgánicos a la tierra.

Todos estos principios implican un cambio cultural, pero deben ser complementados con la llamada “responsabilidad extendida al productor”, es decir, que las empresas se hagan cargo de las formas de distribución de sus productos y no nos vendan plásticos de un solo uso, sino que promuevan formas de empacar y distribuir en recipientes de relleno o reuso para extender lo más posible su vida útil y con ello evitar que dañen el medio ambiente.

Si la vida moderna es impensable sin plásticos, basta con reflexionar cómo era el mundo antes de 1950, cuando en todo el planeta había comercio e intercambio de mercancías y servicios, prácticamente sin este material.

Por otra parte, otra de las soluciones falsas que ha denunciado Greenpeace internacional, es el tema de los bioplásticos o los materiales hechos a partir de plantas, porque esto sólo traslada la presión del sector de los hidrocarburos (no renovables) al sector agropecuario, con serias repercusiones económicas y sociales en el ámbito rural, pero también no renovables.

Lo que hace falta es un cambio cultural, en donde todos participemos para rechazar el uso de plásticos y preferir en su lugar opciones sustentables, más allá del falso dilema de la pérdida de empleos que argumentan los grandes fabricantes de plásticos.

De hecho, Greenpeace México acaba de publicar una Guía de consumo responsable sin plásticos, donde se encuentra más de 70 negocios de diversos tipos, que no usan ningún tipo de plástico en la distribución de sus productos.

* Juan Carlos Villarruel es coordinador de medios de Greenpeace México

Guía de consumo responsable sin plásticos
https://act.gp/descarga_bguia

Reporte de Plásticos en peces de México
https://act.gp/reporte-pecesmx

Falsas soluciones a los plásticos

Tirando el futuro: las empresas ofrecen falsas soluciones a la contaminación por plásticos