El profesor. Foto: Especial

El profesor Claudio Peña. Foto: Especial

Por Jacob Morales Antonio, especial para SinEmbargo

Ciudad de México, 5 de marzo (SinEmbargo/El Sur).– Uno de los compañeros de marcha que vio vivo por última vez al maestro Claudio Castillo Peña, antes de que fuera bajado de una camioneta y golpeado por policías federales el 24 de febrero, relató que el profesor jubilado, debido a su discapacidad y por seguridad fue resguardado en esa unidad porque se pensaba que los agentes lo respetarían.

El maestro, que no quiso dar su nombre para evitar represalias, durante la marcha que convocó ayer la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), en Acapulco rememoró que momentos antes del desalojo Claudio Castillo pidió que la camioneta donde iba fuera ubicada en otra parte ante el inminente desalojo.

En ese momento el encargado de manejar el carro no se encontraba cerca del lugar, indicó el maestro, situación que orilló a los profesores que se encontraban alrededor del carro a cerrar el vehículo para resguardar al profesor jubilado de 65 años.

El maestro que recordó el hecho violento dijo que se encontraba atrás de la camioneta, estaba comiendo cuando de manera inesperada vino el desalojo de los policías federales, el instinto de sobrevivencia lo envolvió y buscó refugio.

Indicó que nunca imaginaron que los uniformados no respetarían al maestro, pero los policías rodearon la camioneta y abrieron las puertas del vehículo, incluso rompieron los vidrios y bajaron al jubilado y lo golpearon con los toletes entre 10 y 15 policías.

El maestro dijo que en la marcha de ayer era visible la ausencia del maestro Castillo Peña, a quien subían y bajaban de la camioneta donde iba el sonido porque no podía caminar debido a la poliomielitis. Era el encargado principal de las consignas y orador en los mítines.

El profesor dijo que no fue un desalojo común de los policías federales el del 24 de febrero en el bulevar de Las Naciones, sino que iban con la consigna de golpear e intimidar a los maestros que protestaron para exigir certeza y estabilidad laboral, además del pago de sus quincenas y el reconocimiento de sus plazas.

El Gobierno federal mediante el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido García dijo que la muerte del maestro jubilado Castillo Peña no fue producto de los golpes que los policías propiciaron a los maestros, sino de un “aplastamiento”. Ese día fueron detenidos 106 maestros que fueron puestos en libertad al día siguiente y la CETEG reportó a 500 heridos y cinco maestras violadas sexualmente por los agentes.