Artes de México

A dos de tres caídas, espectáculo y rito

05/04/2020 - 12:01 am

En esta edición de Lucha libre Dos al hilo, también se encuentra una entrevista cara a cara —sin máscara—, a Lady Maldad, la ruda más dura, en la que cuenta cómo desde niña conoció la lucha libre gracias a su padre, quien también fue luchador y después réferi. Narra su primera pelea; las dificultades que conlleva ser luchadora en un mundo machista en el que la mujer no era bien recibida; y el ascenso de popularidad entre la afición mundial hacia la lucha libre femenil.

Por Adonai Uresti González

Ciudad de México, 5 de abril (SinEmbargo).- En este segundo número de la revista Artes de México dedicada a la lucha libre, encontraremos, de nueva cuenta, un recorrido analítico y cultural respecto a la lucha libre, desde el punto de vista de diversos expertos en el tema, desde dentro y fuera del ring.

En él conocemos el ensayo escrito hace algunas décadas por Roland Barthes respecto al catch, nombre que se le da a la lucha libre en Francia, en una traducción actualizada y necesaria para comprender el trasfondo que acompaña a este deporte-espectáculo. Aunque podría llegar a pensarse, la lucha libre no es solo una suma de símbolos azarosos que agradan o no al público, sino elementos en parte predeterminados que convergen al mismo tiempo para captar la atención de sus adeptos.

Catch es el nombre que se le da a la lucha libre en Francia. Foto: Artes de México

En esta dinámica, para el aficionado no importa que la representación “luchística” sea verosímil, es decir, si los golpes son reales, si el vencedor es uno u otro, si esto previamente está decidido y es llevado a cabo a manera de guion. Simplemente le importa poder ser parte de todo lo que rodea al espectáculo.

Además, es evidente cómo para el espectador y aficionado, no solamente de la lucha libre sino de cualquier deporte de contacto, el sufrimiento de unos y el gozo de otros es algo indispensable y llamativo, sin importar la esquina que apoye cada uno. El espectáculo del sufrimiento, aunado a las arenas repletas de gente identificada con la personalidad del traidor o el traicionado, desembocan en el aplauso o el abucheo de las masas presentes.

Otra de las partes importantes de la historia de la lucha libre en México es la escrita por las mujeres. Foto: Artes de México

Otra de las partes importantes de la historia de la lucha libre en México es la escrita por las mujeres que, como ya habíamos mencionado y es de conocimiento general: han vivido etapas oscuras y otras a la luz de los reflectores que caen sobre el cuadrilátero. Si hay poca información al respecto, en gran medida es por la marginación a la que fueron orilladas durante el veto de más de treinta años, en los que no pudieron participar en ninguna lucha. La mayoría de las primeras luchadoras eran extranjeras, por no existir apertura hacia peleadoras locales. Sin embargo, el apoyo fue nulo y se comparaba su habilidad con la de los peleadores, acusando de “mediocres” sus primeras luchas, sin saber aún la fuerza que adquiriría años después las mujeres y la lucha libre femenil.

En esta edición de Lucha libre Dos al hilo, también se encuentra una entrevista cara a cara —sin máscara—, a Lady Maldad, la ruda más dura, en la que cuenta cómo desde niña conoció la lucha libre gracias a su padre, quien también fue luchador y después réferi. Narra su primera pelea; las dificultades que conlleva ser luchadora en un mundo machista en el que la mujer no era bien recibida; y el ascenso de popularidad entre la afición mundial hacia la lucha libre femenil. A manera personal, una amiga cercana a Lady Maldad cuenta dos situaciones particulares en las que, junto a la gladiadora, se vio envuelta en situaciones en las que la sangre caliente se hizo presente y el entorno se volvió propicio para una lucha a tres caídas y sin límite de tiempo.

Para el aficionado no importa que la representación “luchística” sea verosímil. Foto: Artes de México

También, encontramos un exquisito relato acerca de un fenómeno del cual no se conoce su origen: los luchadores de plástico. Si bien existen diversas marcas que cuentan con el respaldo de las empresas de lucha libre profesional tanto, tanto en México como en Estados Unidos que sacaron a la venta muñecos con los rostros y vestimentas de los luchadores más populares, aquí se habla de los muñecos apócrifos, aquellos que todo niño tuvo alguna vez, los no articulados y de molde,

No existe registro de quién fue el primer fabricante al que se le ocurrió hacer comercio con los miles y miles de luchadores de plástico que se vendían rápidamente a las afueras de las arenas y en los mercados de cualquier ciudad del país. Este fenómeno no ha parado hasta nuestros días, dejando claro que la sencillez de los muñecos y el detalle diferenciador entre uno y otro, no ha perdido popularidad entre los chicos y grandes amantes de la lucha libre, pues se siguen encontrando por doquier en muchas de sus versiones, aunque mantengan siempre la misma pose sus protagonistas.

Podría decirse que la lucha libre es ahora más vista y practicada que nunca. Foto: Artes de México

Y, por último, como si no fuera suficiente, la revista-libro presenta un cuento corto sobre El Santo, el original, a manera de homenaje a la figura que representa para la lucha libre desde su aparición hasta la lucha actual. El técnico más querido y quizá también el más odiado por los rudos. Dicho nombre no se lo dieron solamente sus incontables enfrentamientos en el cuadrilátero, sino también lo que hizo que su figura se engrandeciera y llegara a muchísimos más ojos y oídos a nivel nacional: sus emblemáticas películas. Al más puro estilo del cine nacional, enfrentándose a villanos y acompañado siempre de bellas mujeres, El Santo significa para la lucha libre mexicana un referente único y que, a pesar del marketing que goza la lucha libre actual, no ha logrado ser superado.

En un mundo globalizado, en el que la oferta de espectáculos y deportes se vuelve cada vez más amplia, sorprende que la lucha libre se mantenga en el gusto de la gente a nivel nacional e internacional, logrando eventos pay-per-view y aumentando los números de seguidores. Esto se debe, en gran medida, al enorme universo creado por luchadores de la talla como el ya mencionado Enmascarado de plata, confabulando con los organizadores y promotores de la lucha, quienes han ampliado los límites de la misma, añadiendo nuevas representaciones, ampliando los formatos, permitiendo que su afición vaya evolucionando también, por lo que podría decirse que la lucha libre es ahora más vista y practicada que nunca.

Para saber más al respecto de esta disciplina deportiva en nuestra revista-libro Lucha libre Dos al hilo, no olviden consultar nuestro catálogo en línea https://catalogo.artesdemexico.com/productos/lucha-libre-2/

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