La segunda ola del coronavirus, que comenzó en diciembre con la llegada del verano, se agravó en marzo tras las vacaciones y, ahora, más del 83 por ciento de la población se encuentra total confinamiento, incluida al capital, donde viven más de siete millones de personas y todos los comercios no esenciales permanecen cerrados.

Santiago de Chile, 5 de abril (EFE).- Fronteras cerradas, el aeropuerto desierto y un nuevo horario de toque de queda más restrictivo: Chile amaneció este lunes con nuevas restricciones que se suman a las cuarentenas masivas y que buscan frenar la segunda ola de la pandemia del coronavirus que no da tregua al sistema hospitalario.

Imágenes del aeropuerto abarrotado, con largas filas para poder ingresar al país se registraron el domingo, último día en el que permanecía abierto el aeródromo Arturo Merino Benítez de la capital, que desde este lunes estará cerrado durante un mes para turistas, residentes y chilenos.

El país ya había blindado las fronteras entre marzo y noviembre del año pasado, y ahora vuelve a cerrarlas ante el agravamiento de la crisis sanitaria, que ha elevado la tasa de ocupación de camas de cuidados intensivos al 95 por ciento, su nivel más alto hasta la fecha.

El proceso de vacunación de Chile ha sido muy rápido. Foto: AP

“El mundo entero está viviendo este grave rebrote del coronavirus (…) En Chile hemos sido duramente golpeados por esta re-embestida que tiene a nuestro sistema de salud al límite”, reconoció en un acto oficial el presidente del país, Sebastián Piñera.

Desde hacía unos días, Chile ya aplicaba duras restricciones para los viajeros, que tenían que llegar con un PCR negativo y pasar 10 días confinados, cinco de ellos en un hotel especial costeado por su bolsillo.

También comenzó a regir este lunes el adelanto del toque de queda a las 21:00 horas ante el gran incremento de casos nuevos y del índice de positividad, en parte alentado por la llegada de cepas del extranjero, como la británica o la brasileña.

AGRAVAMIENTO DE LA SEGUNDA OLA

La segunda ola, que comenzó en diciembre con la llegada del verano, se agravó en marzo tras las vacaciones y, ahora, más del 83 por ciento de la población se encuentra en cuarentena total, incluida al capital, donde viven más de siete millones de personas y todos los comercios no esenciales permanecen cerrados.

Expertos de la comunidad científica apuntan a que este repunte se debe a un exceso de confianza por parte del Gobierno, que levantó restricciones durante la temporada de verano, confiando en el exitoso avance del proceso de vacunación, uno de los más rápidos del mundo.

Chile confío en la aplicación de vacunas y levantó las restricciones, sin embargo, se enfrenta a una nueva ola. Foto: AP

Chile ha inoculado con una dosis a casi siete millones de personas, lo que representa el 45 por ciento de su población y lo sitúa como tercer país del mundo con más porcentaje de población vacunada.

“Nunca hemos subestimado la pandemia (…) Hemos cometido errores, pero los hemos intentado corregir”, aseguró el mandatario conservador.

Las autoridades sanitarias informaron que en las últimas 24 horas se registraron 5 mil 807 nuevos casos y 33 fallecidos, unas cifras considerablemente inferiores a las registradas en los últimos días -los nuevos infectados diarios han rondado los ocho mil- y que se explica por las festividades de Semana Santa y la baja en el número de test realizados.

El balance total desde inicios de la pandemia se eleva así a 23 mil 677 muertos y más de un millón de infectados, de los cuales 42 mil 794 personas se encuentran en etapa activa de la enfermedad y pueden contagiar.

El país ya había blindado las fronteras entre marzo y noviembre del año pasado, y ahora vuelve a cerrarlas ante el agravamiento de la crisis sanitaria. Foto: AP