En Australia, la policía del estado de Nueva Gales del Sur pidió a la Corte Suprema que ilegalice la protesta en Sydney. El Primer Ministro del país, Scott Morrison, uno de los críticos de la iniciativa, dijo a los manifestantes: “Se los digo, no vayan”.

SYDNEY (AP).— La policía australiana puso en cuestión si una protesta de Black Lives Matter prevista para el sábado en Sydney, la principal ciudad del país, supondrá un riesgo demasiado elevado por la pandemia del coronavirus, mientras que manifestantes en la capital recordaron que la desigualdad racial no es un problema exclusivo de Estados Unidos.

En Canberra, los organizadores de una movilización que atrajo a alrededor de dos mil personas el viernes, repartieron mascarillas y desinfectante de manos. La mayoría de los asistentes mantuvieron la distancia social recomendada pero se acercaron para escuchar los discursos. Aunque en la ciudad los actos públicos están limitados a 20 personas, la policía no intervino.

Wendy Brookman, maestra de escuela y miembro de la comunidad indígena butchulla, dijo que Australia no debería aceptar más de los 430 aborígenes muertos en custodia policial o en la cárcel en las tres últimas décadas.

“No estamos aquí pasa subirnos al tren de lo que está pasando en Estados Unidos”, agregó. “Estamos aquí para contar lo que le está pasando a nuestra población indígena”.

En Corea del Sur, docenas de personas se congregaron ante la Embajada de Estados Unidos para condenar lo que describieron como brutalidad policial contra manifestantes estadounidenses. Pidieron al Gobierno surcoreano que se pronuncie contra “discriminación racial y violencia estatal” de su aliado y presione para una ley antidiscriminación que mejore la vida de los trabajadores migrantes, de los extranjeros indocumentados y de otras minorías.

En Seúl hay previstas marchas más grandes el sábado.

En Australia, la policía del estado de Nueva Gales del Sur pidió a la Corte Suprema que ilegalice la protesta en Sydney. El Primer Ministro del país, Scott Morrison, uno de los críticos de la iniciativa, dijo a los manifestantes: “Se los digo, no vayan”.

En Sydney, las reuniones públicas al aire libre están limitadas a diez personas, aunque hasta 50 pueden acudir a funerales, lugares de rezo, restaurantes, pubs y cafés. Nueva Gales del Sur y Victoria — donde hay prevista otra gran protesta en Melbourne — son las regiones del país más afectadas por el virus.