De acuerdo con la organización Reporteros Sin Fronteras, América Latina se ha convertido en una de las regiones más peligrosas del mundo para ejercer la profesión de periodista, situación debida mayoritariamente por el grado de violencia, la corrupción y la impunidad presentes en los países de la zona.
Tan sólo en lo que va del año se han registrado 21 asesinatos, cifra encabezada por México, país que en los primeros seis meses de 2016 registró 9 homicidios a periodistas.

La impunidad sobresale en casos de periodistas desaparecidos y asesinados, denuncian Artículo 19 y Reporteros Sin Fronteras. Foto Cuartoscuro

La impunidad sobresale en casos de periodistas desaparecidos y asesinados, denuncian Reporteros Sin Fronteras. Foto Cuartoscuro.

París, 5 de julio (EFE).- Reporteros Sin Fronteras (RSF) señaló hoy que en el primer semestre ha registrado 21 casos de periodistas asesinados en Latinoamérica, un “balance catastrófico” en el que los más afectados son México y Guatemala.

Esa cifra, según su comunicado, se explica por la falta de mecanismos de protección o por las deficiencias de estos, “pero, sobre todo, por el alarmante grado de violencia, corrupción e impunidad en la mayoría de los países de la zona”.

RSF destacó que América Latina se ha convertido en una de las regiones “más peligrosas del mundo para el ejercicio de la profesión periodística”, pese a que ninguno de los países donde se han apuntado esas muertes está “oficialmente en guerra”.

México encabezó el listado con 9 asesinatos, seguido por Guatemala (5), Honduras (3), Brasil (2), Venezuela (1) y El Salvador (1).

Todos ellos, según su análisis, padecen una fuerte violencia estructural, relacionada en parte con la omnipresencia de grupos armados.

RSF recalcó que en la mayoría de los casos aún se desconoce con exactitud el móvil del crimen, porque a menudo las investigaciones judiciales, cuando se abren, “se estancan o se ven obstaculizadas por autoridades corruptas”.

“Más que nunca, la impunidad de estos crímenes sigue estando en el centro de un círculo vicioso y de una desvalorización permanente de la profesión”, dijo la ONG.

La organización explicó que esas muertes suelen darse en regiones alejadas de las grandes ciudades y en periodistas que cubren temas locales judiciales, sociales o relacionados con el crimen organizado y la corrupción.

En ocasiones las víctimas ya habían denunciado amenazas tras efectuar investigaciones o después de difundir información, y suelen ser asesinadas por sicarios en la calle, cerca de su domicilio o trabajo.

Cuando se cierne la duda, las autoridades descartan lo más rápidamente posible que el motivo esté relacionado con la profesión del fallecido, cuestionan la calidad de su trabajo e incluso pueden decir que existían nexos con grupos criminales locales, lamenta RSF.

El responsable de RSF en Latinoamérica, Emmanuel Colombié, indicó que si a las muertes se suman las “innumerables agresiones”, los secuestros, desapariciones forzadas, amenazas y casos de hostigamiento judicial, puede constatarse “el clima de terror que viven los periodistas”.

Aunque la ONG saludó la creación en Colombia y México de mecanismos nacionales de protección, destacó que “no logran cumplir su función principal y carecen de recursos financieros, humanos, así como de independencia frente al poder político”.

Reporteros recordó que los Estados deben prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada, y pidió a los dirigentes “su mayor esfuerzo para parar esta espiral mortífera”.