Durante el primer mes del proceso de transición de gobierno, el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador y su equipo se han reunido con representantes de Estados Unidos, China, sus principales socios comerciales, y Canadá, parte del TLCAN.

No obstante, en el marco del inicio de guerra comercial entre ambas potencias económicas, la próxima administración enfrentará el reto de equilibrar el intercambio desfavorable que tiene con China, su segundo socio, de “tener reservas” con el Presidente Donald Trump y de “tener cuidado” con la posición nacionalista al plantear confianza política para atraer inversión extranjera.

Andrés Manuel López Obrador, virtual Presidente electo de México, se reunió con Qiu Xiaoq, Embajador de China en el país. Foto: Prensa AMLO.

Ciudad de México, 5 agosto (SinEmbargo).– Representantes de Estados Unidos y China, el primer y segundo socio comercial de México, han iniciado un  acercamiento cordial con el próximo Gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien también se escribió con el Presidente Donald Trump estos días. Sin embargo, los enfrentamientos que ambas potencias económicas han tenido estos meses brindan a nuestra nación tanto la oportunidad de equilibrar los intercambios comerciales –ahora a favor del mercado chino– como el riesgo de tensiones, por lo que hay que “tener reservas” con el mandatario republicano, expusieron especialistas en el tema.

Esta semana, en que se cumplió un mes de la victoria electoral, el virtual ganador de las elecciones para la Presidencia de México se reunió con el Embajador de China en México, Qiu Xiaoqi, en las oficinas de transición.

“El objetivo prioritario es reducir el desbalance que en estos momentos nos es desfavorable, es decir, la diferencia entre lo que exportamos e importamos de China rebasa el 8 a 1. Nosotros estamos importando muchísimos aparatos de telefonía, computadoras, circuitos integrados y estamos exportando principalmente productos de la industria automotriz”, declaró el virtual Canciller, Marcelo Ebrard Casaubón.

Mientras México le ha comprado este año a China 24 mil 677 millones de dólares, el dragón rojo le ha comprado al país 2 mil 222 millones de dólares, aunque las cifras son mayores a todo el acumulado de 2017, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

Respecto a México, Canadá y Estados Unidos, ahora en el proceso de la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLCAN), actualmente una relación “eclipsa” a la otra, pero “China es un competidor de los tres países, y por lo tanto podría fortalecer en algún momento esta agenda trilateral de América del Norte”, aseguró el internacionalista Jesús Gallegos Olvera, catedrático el Centro de Estudios Superiores Navales (CESNAV).

México le ha comprado 71 mil 498 millones de dólares a América del Norte durante este año, y le ha vendido 115 mil 889 millones de dólares, sobre todo a Estados Unidos.

“Tanto China como Estados Unidos son dos países estratégicos en la economía mundial que a cada uno habrá que ofrecerle condiciones para mejorar las inversiones, las relaciones económicas y, por su puesto, acompañarlo de la confianza política”, dijo Gallegos.

Las oportunidades, expuso el también académico de la UNAM, están en función de una “complementariedad” que permita mejorar la competitividad de México, Canadá, Estados Unidos y China, considerando sus propias dinámicas, ya que, expuso, China por su lado tiene a Europa y Asia, y en el caso de Estados Unidos y Canadá tienen estrechas relaciones con Brasil, Chile y Perú.

“Para México y la próxima administración que comenzará en diciembre la oportunidad es madurar y dar continuidad a estas cadenas de producción y relaciones históricas que se tienen en la región, y evitar la dependencia económica con Estados Unidos y los déficits amplios con el mercado chino”, aseguró Gallegos Olvera.

El investigador del Centro México-China de la UNAM, Enrique Dussel Peters, expuso que desde una perspectiva mexicana China es un tema de corte transversal: no solo de turismo o economía, sino de cultura, infraestructura, de ciencia y tecnología, academia, educación y otros. Pero, para aprovechar al segundo socio comercial de México desde 2003, debe aplicarse una estrategia integral para determinar prioridad de proyectos y detrás de ellos dedicar grupos de trabajo con monitoreo, seguimiento y evaluación.

“Ante las diferencias que han surgido en los últimos meses y que continuarán entre Estados Unidos y China, México puede tener ahí un papel muy relevante tanto para Estados Unidos como para China en términos cualitativos, de mejorar la relación entre estos dos gigantes y también en términos muy concretos de inversiones, comercio y la relación triangular que ya existe desde hace mucho tiempo, siempre y cuando haya una estrategia explícita que hoy no existe en México”, expuso el economista.

Sin embargo, el internacionalista y el especialista en la relación trilateral coincidieron que en medio de los inicios de guerra comercial que atraviesan Estados Unidos y China, la próxima administración enfrentará dificultades.

Este viernes, el Ministerio de Finanzas de China acusó al Gobierno del Presidente de Donald Trump de dañar a la economía global con su propuesta de imponer 25 por ciento de aranceles en productos chinos por un valor de 200 mil millones de dólares, por lo que publicó una lista de bienes por valor de 60 mil millones de dólares que incluyen café, miel y productos químicos industriales, como represalia si Washington cumple su amenaza.

“México encuentra una dificultad importante en su diversificación económica y comercial porque se pone en medio de la disputa entre ambas potencias económicas en el marco de este reacomodo geopolítico y equilibrio de poder que tienen estos dos países en lo que va de la segunda década del siglo XXI”, reconoció Jesús Gallegos Olvera del CESNAV.

Además, China se mantiene todavía vinculado a su aspecto regional con Rusia, Japón, Vietnam y Hong Kong, “economías más cercanas en donde tiene problemas importantes por aguas internacionales y límites”. Ante ello, advirtió Gallegos, ahí hay otro riesgo considerando que actualmente México ya tiene una relación deficitaria con el dragón rojo.

Respecto a las inversiones chinas en México, aunque en la administración que está concluyendo han intentando mantener la presencia, “no hay que olvidar que pasaron por un mal momento por el tren de alta velocidad que iba a correr de México a Querétaro que venía con capital chino, pero no se celebró”. El proyecto millonario se canceló en medio del escándalo por la casa blanca de la familia presidencial que involucraba a Grupo Teya, una de las empresas que participaron en la licitación, propiedad de Juan Armando Hinojosa.

Con Estados Unidos, advirtió el internacionalista por la UNAM, aunque hasta ahora se ha visto al Presidente Donald Trump cordial con Andrés Manuel López Obrador, la actitud se puede contrastar con lo que declaró sobre los mexicanos “asesinos” y violadores”.

“Habría que tener reservas hacia esta aparente luna de miel”, aseguró. Este jueves, el republicano dijo que cuando calificó así a los mexicanos fue “poca cosa con respecto a la realidad”.

El investigador Enrique Dussel determinó que “tensiones e incomprensiones con traducciones puede haber muchas”, si no se encara la relación con China en forma explícita.

“Problemas pueden surgir muchos, por ejemplo, con las aeronaves. Hay dos empresas chinas y Aeroméxico que vuelan México-china; pueden surgir problemas en turismo o proyectos de infraestructura. El tema es reforzar las instituciones que ya existen como la Comisión Binacional México-China, y el Grupo de Alto Nivel”, aseguró.

INTERCAMBIO DESFAVORABLE CON CHINA

Debido a que la economía mexicana es principalmente manufacturera, el intercambio comercial entre México y el gigante asiático China es asimétrico. (datos Economía), situación que el equipo de Andrés Manuel López Obrador busca revertir.

No obstante, el internacionalista Jesús Gallegos alertó que el roce más inmediato que puede vislumbrarse “es un viraje hacia un nacionalismo” que lleve a medidas proteccionistas y condiciones para cooperar en lo internacional, en función de los principios y defensa del interés nacional manifestado por López Obrador.

“Hay que tener cuidado con ese nacionalismo. Otra son las expectativas que se tienen con el próximo gobierno y que terminen por ser incumplidas dadas las condiciones estructurales y la oposición política y social”, expuso el académico.

“Ellos [China] lo que quieren es aumentar el comercio con México y eventualmente participar en proyectos de infraestructura. Ya tienen inversiones en México, pero no son al 100 por ciento el potencial que podrían tener”, declaró Marcelo Ebrard luego de exponer el intercambio comercial “desfavorable” con China.

Hay más de mil empresas chinas en México de los sectores de telecomunicaciones, electrónica, infraestructura, petróleo y automotriz, entre ellas Hawai. Pero solo han llegado a los 800 millones de dólares en los últimos 18 años en comparación con Japón, país asiático que empezó a invertir hace 50 años en México, de acuerdo con datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Ebrard consideró que “hay buena disposición” para equilibrar la balanza comercial con la segunda potencia mundial porque fueron invitados a una exposición en Shangai muy grande a nivel global para el mercado interno chino, donde habrá 10 países ofreciendo sus productos y servicios. El futuro Canciller expuso que México tiene posibilidades en la industria automotriz, aeroespacial o turismo.

Asimismo, el equipo de transición participará en el Grupo de Alto nivel México-China que se formó hace algunos años, que tiene como objetivo definir proyectos comunes entre ambos países para el futuro de inversión, comercio y desarrollo. Estarán particularmente, además de próxima Secretaria de Economía, Graciela Márquez, el Canciller Marcelo Ebrard, el Secretarios de Hacienda, Carlos Urzúa, así como el de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú.

El investigador del Centro México-China de la UNAM, Enrique Dussel Peters, celebró esta propuesta ya que hasta ahora ese grupo se ha limitado al ámbito económico a pesar de que China hay que abordarse de manera transversal.

El 25 de julio pasado, Andrés Manuel López Obrador y su equipo se reunieron con una delegación de altos funcionarios del Gobierno canadiense en la Ciudad de México. Foto: Prensa AMLO.

Anteriormente López Obrador estrechó las manos con la Secretaria de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, así como con su equipo integrado por William Francis Morneau, Secretario de Finanzas; Minister Carr, Secretario de Diversificación de Comercio Internacional; Pierre Alarie, Embajador de Canadá en México; Brian Clow, director de relaciones Canadá-EU; John Hannaford, Consejero de Política Exterior y Defensa; y David Morrison, Subsecretario de Relaciones Exteriores.

López Obrador le dijo a la delegación canadiense que, además de continuar con la relación trilateral para el TLCAN, esperará tener en los próximos seis años un aumento significativo de la inversión y una participación mayor de Canadá en el desarrollo económico de México, por ejemplo, con el tren planeado para la zona maya o del Istmo de Tehuantepec que servirá para conectar Asia con la Costa Oeste de Estados Unidos.

El virtual ganador de las elecciones para la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo un encuentro con el Segretario de Gobierno de Estado de Estados Unidos, Michael R. Pompeo. Foto: Prensa AMLO.

Días antes, el equipo de transición también recibió en la colonia Roma a la delegación estadounidense, con quien trató la renegociación del Tratado de Libre Comercio y migración y seguridad fronteriza. Estuvo compuesta por el Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo; el asesor de la Casa Blanca, Jared Kushner; el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin; el Secretario de Homeland Security, Kirstjen Nielsen; el encargado de la Embajada, William Duncan; el coordinador de Asesores, Avi Berkowitz; y el Embajador consejero, Mike Mckinley.