A partir de los 25 años se comienza a perder volumen cerebral de forma natural, lo que provoca una decadencia progresiva de funciones como la agilidad mental, la memoria episódica o la capacidad para razonar.

MADRID, 05 de agosto (EUROPA PRESS).- Potenciar las relaciones sociales y afectivas, practicar juegos mentales, realizar ejercicios de memorización, continuar adquiriendo nuevos conocimientos, desconectar de vez en cuando, trabajar la concentración o apostar por alimentos que ejerzan un papel protector para la salud cerebral, pueden contribuir de manera significativa a retrasar, e incluso prevenir, el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, según han asegurado expertos de Cigna España, con motivo del Día Mundial del Cerebro.

Cualquier edad es buena para ejercitar el cerebro, si bien los especialistas han destacado la importancia de prestar atención a este aspecto resulta especialmente importante durante la edad adulta. Y es que, a partir de los 25 años se comienza a perder volumen cerebral de forma natural, lo que provoca una decadencia progresiva de funciones como la agilidad mental, la memoria episódica o la capacidad para razonar.

Por eso, es importante adoptar un estilo de vida que contribuya al fortalecimiento de la reserva cognitiva, especialmente a partir de los 50 años. Tal y como indica la Fundación Pasqual Margall, cuanto más alta sea esta reserva cognitiva, mayor será la capacidad que tendrá el cerebro para compensar los efectos del envejecimiento o de determinadas alteraciones cerebrales.

“De la misma manera que ocurre con la musculatura y el aparato esquelético, el cerebro también necesita ejercitarse y mantenerse activo, especialmente a partir de cierta edad. Al fin y al cabo, el cerebro es un órgano que, si se entrena y se cuida de manera adecuada, estará más ágil y en mejor forma. Para ello, es clave llevar un estilo de vida saludable y poner en práctica ciertas actividades que ayuden a desarrollar nuestra agilidad mental, mejorar nuestra concentración y potenciar nuestra capacidad de atención”, ha dicho la e-Health Medical Manager en Cigna España, María Sánchez.

Asimismo, los expertos han aconsejado practicar de forma regular meditación, ejercicios de relajación o yoga; jugar a juegos como el ajedrez, crucigramas, sudokus, juegos de preguntas y respuestas o sopas de letras; realizar ejercicios de memorización; y adquirir nuevos conocimientos.

 “El aprendizaje se considera como un aspecto clave de la plasticidad neuronal, entendida ésta como la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas conexiones nerviosas y mantener la mente ágil. Apuntarse a un taller de arte, aprender a cocinar o a bailar, o iniciar un curso de idiomas son algunas de las actividades que pueden llevarse a cabo. En este sentido, también resulta muy útil cambiar de hábitos o realizarlos de forma diferente”, han explicado.

Además, han aconsejado trabajar la concentración, a través de la denominada técnica ‘Pomodoro’, que combina periodos cortos de concentración con descansos intermitentes, o el ‘mindfulness’, que ayuda a lograr un estado de atención centrado en un pensamiento o sentimiento; cuidar el descanso; realizar una actividad física de forma regular; y apostar por alimentos que ejerzan un papel protector frente al envejecimiento cerebral.

“La alimentación es uno de los pocos factores de riesgo que podemos controlar para mejorar nuestra salud cerebral. Aunque, en general, lo recomendable para fortalecer el cerebro es apostar por una dieta equilibrada, rica en vegetales, vitaminas, minerales y antioxidantes, hay diversos alimentos especialmente indicados para cuidar de este órgano: pescado azul, cítricos, verduras, cacao puro, canela, aguacates o nueces. También es importante evitar el exceso de sal, azúcar y grasas trans”, han señalado los expertos.

Finamente, han destacado la importancia de evitar el consumo de alcohol y tabaco, porque interfieren directamente en la función neuronal y suponen uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cerebrovasculares; y mantener la presión arterial en unos niveles adecuados, sobre todo en aquellos grupos de mayor edad.