México

De Pasta de Conchos al derrumbe en Sabinas: trabajar en minas es mortal en Coahuila

05/08/2022 - 11:01 am

Cristina Auerbach, directora de la Organización Pasta de Conchos, explicó en entrevista con Los Periodistas que en Coahuila ha habido un modelo, implementado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha permitido que los dueños de las minas no asuman las consecuencias por los siniestros en donde han perdido la vida cientos de mineros.

Ciudad de México, 5 de agosto (SinEmbargo).- La historia de la Región Carbonífera en Coahuila ha sido marcada desde hace siglos, al menos desde 1889, por la muerte de trabajadores en siniestros dentro de las minas, como lo ha documentado desde hace años la Organización Familia Pasta de Conchos.

La llamada “zona carbonífera”, conformada por los municipios de Múzquiz y San Juan Sabinas, que agrupan las ciudades de Nueva Rosita, Palaú, La Agüita y La Florida, nuevamente oscurece a la región con el derrumbe e inundación en la mina ubicada en Sabines, donde quedaron al menos diez trabajadores atrapados el pasado miércoles y aún continúan las labores para su rescate.

Los mineros quedaron atrapados en una mina del municipio de Sabinas luego de que se derrumbaran las paredes de los túneles la tarde del miércoles, cuando los hombres se toparon con un área contigua llena de agua que al venirse abajo provocó una inundación que alcanzó los 34 metros en los pozos de 60 metros de profundidad.

Unos 269 agentes de las fuerzas militares y otros cuerpos de seguridad participan las labores de rescate. Foto: Foto: Foto: Twitter, @CNPC_MX

Al menos seis buzos de Fuerzas Especiales de la Guardia Nacional (GN) partieron hacia el municipio de Sabinas para realizar el rescate de los mineros que se encuentran atrapados, informó hoy Agustín Radilla Suástegui, Subsecretario de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Además, en la zona ya se encuentran 230 elementos para trabajar en el rescate; cuatro binomios caninos; dos ambulancias urbanas; 95 militares; 31 elementos del Equipo de Rescate Inmediata a Emergencias y Desastres; 15 vehículos y dos aeronaves.

La tragedia se une a otras tantas que han enlutado a Coahuila. Entre las más recientes y destacadas desde el año 2000 a la fecha son las explosiones en la mina La Morita que dejó 12 mineros muertos en el año 2001 y la registrada, en enero de 2002, en el pozo de carbón La Escuelita, con un saldo de 13 mineros muertos, ambas en el municipio de Muzquiz.

La explosión en la mina 8 de Pasta de Conchos, con 65 obreros atrapados el 19 de febrero de 2006 ha sido catalogada como uno de los más grandes siniestros en la historia siderúrgica reciente en Coahuila y cuyo caso está en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Además, también se encuentran las explosiones en El Pocito, en mayo de 2011, con 14 trabajadores muertos; en el de carbón ubicado en la comunidad Mineral La Florida, que mató a siete trabajadores y el derrumbe en la mina Las Conchas, que dejó nueve trabajadores muertos en agosto del año pasado.

Los siniestros en las minas han sido una historia repetida desde el siglo XIX en Coahuila, donde se ubica el yacimiento de hulla o carbón mineral más grande del país, pues la Organización Pasta de Conchos documentó en su Informe “Carbón Rojo” que, desde el año 1883 hasta el 2017, se han registraron al menos 310 eventos mortales con al menos 3 mil 103 muertes.

La mina consta de tres hoyos de 65 metros comunicados entre sí. El derrumbe se registró cuando el agua de un río subterráneo subió 35 metros provocando el colapso del pozo.
Más de tres mil personas han muerto en accidentes mineros, de acuerdo con Organización Pasta de Conchos. FOTO: CORTESÍA / CUARTOSCURO.CO

VIEJA HISTORIA

El Informe Carbón Rojo, realizado por Organización Pasta de Conchos, documenta que en el año 1988 se firmó el primer Tratado oficial entre México y Japón, lo que trajo como consecuencia que pocos años después, en 1897, empezara un gran flujo migratorio de japoneses que querían transmigrar a Estados Unidos, pero que lo harían desde México, por lo que se crearon en Japón tres compañías dedicadas a la contratación y transportación de trabajadores japoneses. En ese tiempo llegaron 12 mil trabajadores, de los cuales 3,048 fueron destinados a las minas de carbón tan sólo en una década.

Uno de los primeros grandes siniestros documentados por la organización data desde el año 1889, ocurrido en la Mina El Hondo donde murieron y no fueron rescatados 300 mineros, de acuerdo con la asociación con base en registros civiles y oficiales de 1889 a 2002. Pero ese no fue el único incidente. En el año 1908, se registra otra explosión en la Mina 3 de Rosita con 200 obreros muertos; en el año 1910, en la mina 2 de Palaú mueren 100 y otros 300 también fallecen en la Mina 2 de Esperanzas; en el año 1934 murieron 57 mineros en la Mina Seis en Nueva Rosita; 36 más perecieron en el mismo lugar en el año 1936, de acuerdo con datos de Organización Pasta de Conchos y que la Red de los Afectados por la Minería (REMA) retomó en una de sus publicaciones.

La Guardia Nacional, elementos de la Sedena, así como familiares de los trabajadores se mantienen en las cercanías de la mina.
La Guardia Nacional, elementos de la Sedena, así como familiares de los trabajadores se mantienen en las cercanías de la mina. Foto: Gabriela Pérez, Cuartoscuro

Más siniestros siguieron conforme pasaron los años. En 1969, se registró la más grande tragedia minera de la segunda mitad del siglo XX: 153 trabajadores murieron en la mina Guadalupe de Barroterán.

En 1973 murieron seis en la mina Don Evaristo; otros seis también mueren en la Mina Seis de Rosita en 1976. En “Pocitos” de Agujita perdieron la vida 10 personas en 1979; en 1980 mueren cuatro en la Mina El Mezquite y 1988, 37 mineros en la Mina 4.5 de Esperanzas.

El peor incidente minero de la historia reciente en México, desde el 2000, tuvo lugar la madrugada del 19 de febrero de 2006. Se trata de la explosión en la mina Pasta de Conchos cuando 73 mineros estaban de turno. Ocho fueron rescatados golpeados y con serias quemaduras, el resto murieron, pero sólo se recuperaron los cadáveres de dos de ellos.

Otros accidentes que han trascendido son: el de La Morita que dejó 12 mineros muertos en el año 2001 y en el pozo de carbón La Escuelita, con un saldo de 13 mineros muertos en 2002, en el municipio de Múzquiz; la explosión en El Pocito, en mayo de 2011, con 14 trabajadores muertos; en el pozo de carbón en Mineral La Florida, con siete trabajadores muertos y el derrumbe en la mina Las Conchas, que dejó nueve trabajadores muertos en agosto de 2021.

EL MISMO MODELO DEL PRI

Cristina Auerbach, directora de la Organización Pasta de Conchos, explicó en entrevista con Los Periodistas, que en Coahuila ha habido un modelo, que implementó el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde los dueños de las minas que colapsan por irregularidades se reciclan, es decir, que son los mismos a pesar de los siniestros, los años y los partidos políticos que gobiernan.

La activista detalló que todo el modelo de minería tan precario y peligroso que impera en la región es el mismo modelo de hace 30 años cuando lo tenía el PRI y ha seguido porque siguen los mismos políticos y empresarios detrás de las minas, pero lo que hacen es sólo cambiar de razón social o de nombre para decir que son diferentes.

“En esta región, desde que se extrae carbón han fallecido 3 mil personas en las minas de carbón, tenemos el registro de cada uno de estos eventos. Y lo que decimos es que históricamente ha habido un modelo que implementó el PRI. Después de Pasta de Conchos batallamos con Fox, luego con Calderón, luego con Peña Nieto y ahora estamos con Andrés Manuel. Pareciera que no importa quién gobierna, hay una decisión subterránea, como una mina de cabrón, de que es una zona de sacrificio, de que lo que importa es el carbón y no la vida de las personas”, expresó la activista.

Y añadió: “A mí me parece indignante que estemos viendo la misma película una y otra vez y no importa quien gobierne, al final pareciera que quien Gobierna son estas empresas, estos políticos pequeños”.

Sugeyry Romina Gándara
Ha trabajado como reportera y fotoperiodista de nota roja en Chihuahua. Los últimos años, ya radicada en CdMx, los ha dedicado a cobertura sobre temas de desaparición, seguridad y víctimas de la violencia.
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