Este lunes se registró una explosión afuera de un local comercial en el centro de San Miguel de Allende, Guanajuato. Hace un mes, dentro del bar El Sótano, se detonó otro artefacto dentro de una mochila. Fue colocado en un escenario y dejó un herido. En el incidente de esta madrugada, las autoridades confirmaron las evidencias de una sustancia explosiva.

Por Roberto Gutiérrez Torres

Ciudad de México/ San Miguel de Allende, 5 de septiembre (SinEmbargo/Zona Franca).– Esta madrugada se registró una explosión afuera de un local comercial en el centro de San Miguel de Allende, Guanajuato, confirmaron autoridades. El ataque con explosivos ocurrió entre dos bares, El Limerick y el Adelitas.

Al menos otros tres atentados con explosivos se han vivido en ciudades de Guanajuato sólo durante el mes de septiembre. Y hace exactamente un mes, que ocurrió otra explosión dentro del bar El Sótano, en esa ciudad, donde un explosivo dentro de una mochila fue detonado en el escenario donde se encontraba el grupo de músicos; en esa ocasión, los daños materiales fueron múltiples y dejó un lesionado.

San Miguel de Allende es un centro turístico de gran importancia en México y, por supuesto, en Guanajuato. Es además residencia de miles de ciudadanos extranjeros que optaron por vivir en ese pintoresco pueblo por su tranquilidad, buen clima y excelentes servicios.

Septiembre es un mes en el que San Miguel de Allende se llena de turistas tanto mexicanos como extranjeros, por las Fiestas Patrias.

La comunidad, que vivió en calma durante años, es también destino de muchos mexicanos retirados.

El saldo de este nuevo atentado es de cinco personas lesionadas, dos con heridas leves, ocasionadas en pecho, brazos y piernas; dos con dolor de oído y aturdimiento, y una mujer, adulto mayor, con crisis nerviosa. Se habla de 15 establecimientos dañados en vidrios, ventanas y puertas, además de tres vehículos que se encontraban en las calles de Canal, Umaran y Zacateros.

La Subprocuraduría Región D, con sede en esta ciudad, informó que el estallido fue ocasionado por un artefacto o sustancia explosiva aún no identificadas.

Afuera del local donde se dio la estallido se encontraron huellas visibles del artefacto o la sustancia. Hasta el momento, peritos presumen que el explosivo es de fabricación casera, con sustancias explosivas contenidas en un envase o bolsa. Peritos especializados realizarán las pruebas químicas necesarias para determinar con exactitud qué provocó la explosión.

Testigos refieren que aproximadamente a las 02:00 horas de hoy se escuchó un fuerte estruendo; posteriormente, se observó una nubes de humo que se alzaba a varios metros de altura. En el lugar se veían vidrios regados por las calles de Umarán y Zacateros; la puerta del lugar donde se dio la explosión está deshecha; había daños en los autos estacionados.

Unidades de Protección Civil y Bomberos acudieron al lugar de los hechos.

El viernes pasado, a solo tres días de un estallido en un depósito de cerveza en Abasolo, Guanajuato, causado por un artefacto explosivo, ocurrió dos explosiones más en negocios de esa ciudad.

Los estallidos sucedieron en la tortillería “Fuentes” y en la tienda de abarrotes “Don Poncho”, el primer negocio ubicado en calle Bugambilias y el segundo en la esquina de esta calle con la calle Margaritas, en la colonia del mismo nombre.

Enfrente de ambos negocios se construye el Centro Impulso del Gobierno del Estado.

Según testigos, sujetos en un vehículo Chevy pasaron por el lugar y arrojaron los artefactos explosivos. De acuerdo con las primeras versiones del Ejército, se trataría de bombas molotov lanzadas a los establecimientos.

SE DISPARA LA VIOLENCIA

Guanajuato registró en agosto 95 ejecuciones para acumular 625 casos en lo que va del año, de acuerdo con información difundida en la prensa local. Las muertes violentas habrían sido especialmente numerosas en los últimos cuatro meses, periodo en el que se registraron 354 de ellas.

Al menos 10 de esas muertes se habrían producido en Pénjamo y Acámbaro, durante los cuatro días posteriores a la entrada en vigor del Mando Único Regional policial en la región, el cual está a cargo del general Felipe Gurrola Martínez.

El propio Gurrola Martínez, ante la multiplicación de ejecuciones en el estado, tuvo que negar ante la prensa la presencia en Guanajuato de algún “cártel dominante”, y dijo que la violencia era producto de la actividad “sólo de células”.

Días después del hallazgo de los 10 cadáveres, el procurador del Estado Carlos Zamarripa Aguirre aseguró que al menos cuatro de las víctimas eran de Michoacán y que sus cuerpos habían sido tirados en Pénjamo, hecho que fue posible por la falta de presencia policial en la zona.

Agregó que el gobierno de Guanajuato incrementaría la vigilancia en la zona y trabajaría con las autoridades de Michoacán para evitar esos incidentes.

Sin embargo, en la misma zona de Pénjamo, septiembre inició con más muerte y hallazgos trágicos. Un hombre y una mujer fueron encontrados en la cajuela de un coche, luego de que la policía respondiera al reporte de una auto abandonado sobre la carretera estatal cerca de las comunidades de Tacubaya y El Huizache.

Los dos cuerpos se encontraban dentro de un vehículo Cadillac con placas de Michoacán.

El hombre estaba maniatado de pies y manos, pero no mostraba lesiones de arma aparentes; la mujer presentaba varias heridas de bala en el tórax y tenía entre seis y ocho horas de muerta cuando fueron hallados.

Un día después, el viernes 2, otros dos cuerpos fueron encontrados en la región. Uno, en un sembradío de la localidad de Novilleros; el otro, en una casa de la comunidad de Padrera de Gala, ambas en Abasolo. Ambos cuerpos presentaban avanzado estado de descomposición.