Un artista plástico con interés en la biología, trabaja desde hace un tiempo con la Conabio recreando, a través de ilustraciones y esculturas, los animales extintos en la Era de Hielo.

Una de las imágenes de "La Era de HIelo en México". Foto: Conabio

Una de las imágenes de “La Era de Hielo en México”. Foto: Conabio

Ciudad de México, 5 de noviembre (SinEmbargo).- Dividido entre el gusto por la ciencia y el arte, Sergio de la Rosa Martínez eligió desde muy joven lo que quería hacer con su vida al estudiar Artes Plásticas en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), en lugar de biología. Lo que no sabía es que tiempo después podría juntar ambos gustos convirtiéndose en uno de los creadores más reconocidos en la museografía y la divulgación científica de la paleontología en México.

A través de una alianza con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), ocurrida cuando Sergio trabajaba en el Museo de Historia natural de Toluca, fue que encontró uno de sus mejores plataformas hasta el momento, convirtiéndose en el artista detrás del sitio México en la Edad de Hielo, en el que sus esculturas de animales extinguidos ilustraban calendarios y carteles.

Esto trajo consigo una portada en la reconocida revista National Geographic en Español, un artículo publicado en diciembre de 2011 y significó el inicio de la experimentación con la tecnología digital de Sergio.

Dicha alianza la consiguió luego de que la directora del museo de la capital mexiquense contactara a Carlos Galindo Leal, director general de Comunicación de la Ciencia en Conabio, a quien De la Rosa mostró los trabajos que realizó para el Rewilding Institute mientras estudiaba.

Este instituto es una organización no gubernamental con sede en Estados Unidos dedicada a la conservación y reintegración de especies en peligro de extinción, así como de los nichos ecológicos amenazados de Norteamérica.

“Entré con el objetivo de apoyar a esta organización que, como muchas organizaciones ambientalistas, batallan con los recursos. Yo estaba recién salido de la escuela de artes, quería hacer lo que tanto me atrae, que es trabajar con el tema de la vida silvestre, así que los apoyé regalándoles algunas imágenes, esperando que el trabajo rindiera frutos en la conservación de la vida silvestre”, dijo Sergio de la Rosa a la agencia informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“En ocasiones hago algunos dibujos a lápiz, y luego los digitalizo para intervenirlos, pero con frecuencia parto directamente del software de edición de fotografía. Comienzo buscando imágenes de esqueletos montados en museos para elegir la pose. Los contrasto con imágenes de animales similares actuales, que estén en una posición semejante. Trabajo las texturas, la forma, la posición. Algo muy importante es analizar la corpulencia de los huesos, para hacer inferencias acerca del posible tamaño que debería tener la musculatura sujeta a dicha estructura ósea. Me he preocupado en hacer un uso frecuente de la tecnología. Las posibilidades que ofrece son tremendas y siguen mejorando. Los programas actuales permiten realizar cosas que antes demoraban bastante. Pero no basta tener las herramientas a la mano, hace falta mucha paciencia pero principalmente pasión por el trabajo y la temática”, dijo De la Rosa al Conacyt.

Foto: Facebook

Sergio de la Rosa y Reyna Luz Jasso con algunas de sus creaciones. Foto: Facebook

En el comunicado cuenta que su trabajo necesita el apoyo de especialistas en las distintas áreas, por ejemplo, ya tiene su “palentólogo de cabecera”, el doctor Joaquín Arroyo Cabrales, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Además tiene la ayuda de doctor Eduardo Corona, para construir y dibujar aves prehistóricas.

“En fechas recientes, junto a mi esposa, la también artista plástica Reyna Luz Jasso Maya (Majarelu), realizamos numerosas piezas en escala natural. Estamos trabajando en un tiburón muy grande que pronto podrán ver en cierto museo de México”, dijo sobre el arte que se puede ver su página de Facebook, y en el Museo de la Prehistoria Parque Dos Ojos de Quintana Roo y en el Museo del Desierto, en Coahuila.

“Siempre me gustó trabajar la escultura en las distintas técnicas. En la escuela me enamoré de los diversos materiales: los metales, piedra, madera. Desde entonces disfruto el reto de batallar, del forcejeo, pero también de aprovechar lo noble incluso del acero, por ejemplo, que es de lo más frío y rígido. Es una gran satisfacción ver reflejada tu idea original en el resultado, o encontrar otra en el proceso. Finalmente es lo que me gusta y sé hacer, lo que puedo ofrecer: mis habilidades plásticas, digitales, mis posibilidades artísticas, para ponerlas al servicio de la comunicación de la ciencia, claro que sí”, concluyó el creador.