1. El Teletón, plantea el sitio Pijama SURF, es el máximo espectáculo de moralidad y se usa para ocultar que Televisa es toda ella inmoral, una manipulación para obtener dinero: “la telenovelización de la realidad consensual. (Habría que decir que esto no significa que todas las personas que componen esta empresa sean inmorales, sino que, como la supraentidad que es ante el Estado en el caso de su exención fiscal o de promulgar leyes a la medida, es inmoral y esto se debe en buena parte a la personalidad moral que le han imbuido sus dueños y ejecutivos)”.

 

2. No sólo es relevante el tema de la masiva deducción de impuestos, la orgía de autopromoción velada y el negocio de la publicidad que significa el rating elevado, sino también el tema psicosocial: la proyección de los valores, que podríamos llamar “eternos”, como monedas de cambio o como simulacros superficiales de su significado, que reducen toda profundidad a la fatuidad.

 

3. La fiesta del Teletón, se pregunta Pijama SURF, “¿es verdaderamente una fiesta de amor, de  empatía, de filantropía, de solidaridad? ¿Son verdaderas las sonrisas de alegría  (o de zalamería) de los artistas y presentadores, los grandes esfuerzos de los empresarios que se toman la foto firmando el cheque gigante, los compromisos de los políticos que se cuadran ante Televisa y las cámaras o incluso los conmovedores spots que nos muestran la cruda realidad de los niños inválidos?”.

 

4. También las empresas aliadas que se confabulan con Televisa celebran por dentro participar en una situación de ganar-ganar y se dirigen al pueblo con resabios de la vieja demagogia que instauró en la conciencia colectiva del país el PRI, se destaca.

 

5. El investigador y especialista en medios de comunicación, Raúl Trejo Delabre, también expone sus dudas sobre el tema: “Habrá quienes consideren que ese dinero tiene mejor destino para una causa altruista que en manos de nuestros gobernantes. Pero las carencias fiscales que padece el país tendrían un paliativo nada desdeñable si los consorcios, que suelen deducir impuestos gracias a exenciones como las que les permite hacer el Teletón, pagaran sus impuestos cabalmente y sin subterfugios”.

 

6. Para Pijama SURF existen dos vertientes entre las acusaciones que se le hacen a Televisa en torno a una posible exención fiscal a través del Teletón. Por una parte es innegable, pero también totalmente legal, que estas cuantiosas contribuciones a la causa del Teletón son deducibles de impuestos y, por lo tanto, un dinero que habría de ser destinado al gobierno y a los ciudadanos en general se va hacia una Institución de Asistencia Privada –para la cual no existen cabales mecanismos de auditoría. Aunque obviamente se puede objetar que este dinero está mejor administrado así que en manos del gobierno.

 

7. También se acusa a Televisa de utilizar las contribuciones de los individuos que donan pocas cantidades –pero que suman la mayoría– para traspasarlas como su propia donación y deducir impuestos de dinero del pueblo que ve sus telenovelas y desea a sus artistas.

 

8. Sergio Sarmiento, columnista de el diario Reforma, defiende la transparencia del modelo de donaciones: “De hecho, los donantes pueden sacar un recibo a su nombre directamente en una página de internet”, el cual podrán deducir. Sin embargo, Pijama SURF pregunta al respecto: “¿cuántas personas que aportan 10, 20 o hasta 100 pesos se toman la molestia de pedir un recibo?”.

 

10. Otro esquema nada claro, destaca el artículo, es que existen muchas empresas que aglutinan sus aportaciones, solicitando a sus empleados que aporten (y en cierta forma forzándolos a hacerlo ante una presión social), lo cual, al entregar la cantidad integral, les permite deducir impuestos con el sueldo de sus trabajadores.

 

11. En un artículo publicado en Proceso, Jenaro Villamil escribe: “En el apartado de “destino de los recursos” (de Teletón) sólo se enuncian las cantidades recolectadas cada año y las acciones emprendidas. No hay acceso a las auditorías ni a los informes contables de la fundación ni del patronato. Eso sí, se despliegan las fotos de los filántropos de la discapacidad que integran el patronato: Emilio Azcárraga Jean, Alejandro Vargas Guajardo, Carlos, Adrián y Francisco Aguirre Gómez, Alfredo Harp Helú, Calos Slim Domit, Fernando Landeros Verdugo, Francsico, Ibarra López, Javier Sordo Madaleno, Juan Diego Gutiérrez Cortina, Mauricio Vázquez Ramos, Gabriel Alarcón Velázquez, Juan Franciso Ealy Ortiz, Sergio Gómez Sánchez, Eduardo Ricalde Medina y Sissi Harp Calderoni”.

 

12. La investigadora Sara Murúa destaca que la auditoría de las donaciones y de los recursos del Teletón está envuelta en una laguna legal: “El problema fundamental con este tipo de fundaciones es la triangulación de sus fondos, que les permite a las grandes donadoras tener mecanismos fiscales privilegiados para exentar impuestos e, incluso, para que ellos declaren como propios los donativos de terceros, en especial, de particulares…”.

 

13. Tampoco se auditan públicamente los recursos posteriores para el “mantenimiento” a los CRIT. Estos fondos son públicos. Por ejemplo, el 9 de diciembre de 2006, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, agradeció que su entidad fuera la primera en contar con dos centros de este tipo (en Tlalnepantla y Ciudad Netzahualcóyotl) y se comprometió a aportar anualmente “entre 20 y 30 millones de pesos” para el mantenimiento de los centros.

 

14. Finalmente Pijama SURF afirma que, no sólo causa escozor el tema de la deducción de impuestos, sino el hecho de que Televisa tenga la facultad de vender espacios publicitarios, como ocurre con su programación regular, sólo que se beneficia del rating que le otorga “la parafernalia filantrópica” del Teletón, lo cual, según Raúl Trejo Delabre, encarece sus tarifas. Como si fuera el “Mundial de la Caridad Capitalista”.