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COP13 | 196 países, entre ellos México, fracasaron en sus metas de biodiversidad, acusan ONGs

05/12/2016 - 8:07 pm

El Informe Planeta Vivo, elaborado por la organización WWF, proyecta que para el año 2020, año en que se vencen las Metas de Aichi, las poblaciones de animales silvestres podrían disminuir en dos tercios con relación a sus niveles de 1970.

Foto: Cuartoscuro
Las Metas de Aichi plantearon la misión de implementar “medidas efectivas y urgentes” para detener la pérdida de diversidad biológica. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 5 de diciembre (SinEmbargo).– En el marco de la Conferencia de las Partes (COP13) del Convenio de Diversidad Biológica (CDB), organizaciones internacionales exigen a los gobiernos que admitan su responsabilidad por no implementar medidas suficientes para satisfacer los objetivos que se han establecido para garantizar la protección de la biodiversidad. Les exigen, además, establecer medidas concretas para lograrlo.

Desde el 2 de diciembre y hasta el día 17, la reunión con sede en Cancún, Quintana Roo, revisará los avances de los compromisos que asumieron los 196 países participantes, especialmente los relacionados con el Plan Estratégico de la Biodiversidad 2011-2020, y los logros de las Metas Aichi sobre biodiversidad.

Las Metas de Aichi –parte del Plan Estratégico aprobado hace seis años por la décima reunión de la Conferencia de las Partes–, plantearon la misión de implementar “medidas efectivas y urgentes” para detener la pérdida de diversidad biológica para asegurar que en 2020, los ecosistemas continúen con el suministro de servicios esenciales para contribuir al bienestar de las personas y a la erradicación de la pobreza.

Sin embargo, los ambientalistas critican que no se ha cumplido con el compromiso y que, incluso, se ha retrocedido en materia de protección a la biodiversidad.

Antes de comenzar con las negociaciones, los ministros y otros jefes de las delegaciones de los 196 países participantes entregaron la Declaración de Cancún sobre Integración de la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad para el Bienestar, en la que expresan su voluntad política y la dirección que tomarán, explicó Silvia Ribeiro, directora para América Latina de la organización internacional Grupo ETC.

En entrevista para SinEmbargo, Pablo Solón, director de la Fundación Solón, con sede en Bolivia, señaló que dicha Declaración fue “muy retórica”, ya que “existe una contradicción muy grande entre lo que se dice y lo que se hace en México y en el mundo”.

Ribeiro incluso aseguró que esta “abre la puerta al sector privado” para que participe y financie iniciativas que tienen que ver con el cuidado de la biodiversidad. “En realidad se trata de promover el comercio de la biodiversidad, a través del uso de recursos genéticos y su patentamiento (sic) o a través de programas de pago por uso de servicios ambientales. En forma indirecta está promoviendo la privatización del aire y de los bosques, por ejemplo, quitando el manejo a las comunidades forestales que cuidan los recursos”, acusó.

Los 196 países, incluyendo los miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con excepción de Estados Unidos, se comprometieron a alcanzar para 2020 las Metas de Aichi y a cuatro años de que llegue el plazo para hacerlo, “lejos de estar próximos a poder alcanzarlas, nos hemos alejado”, criticó Solón.

Por ello, puntualizó que la COP13 tendría que visibilizar el fracaso de los gobiernos en el cumplimiento de dichas metas con el fin de generar consciencia en la población y en las autoridades para actuar de manera efectiva y alcanzar los objetivos en materia de biodiversidad.

En el mismo sentido, Greenpeace señaló a través de un comunicado que los gobiernos deben ser honestos y admitir que no han hecho lo suficiente para satisfacer los objetivos que se han establecido.

Richard Page, asesor de biodiversidad de la organización internacional alertó que “la biodiversidad está disminuyendo a un ritmo alarmante y los gobiernos están fallando en implementar incluso los objetivos modestos que ellos mismos han establecido”.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) también se pronunció al respecto. Deon Nel, director global de Conservación, aseguró que los países “se están quedando cortos” en el cumplimiento de las metas. En su página oficial, la ONG destacó que “la ambición por proteger la naturaleza sigue siendo muy baja y, en el marco de la planeación económica nacional, la conservación de la biodiversidad sigue siendo considerada como un asunto marginal”.

Solón, además, aseguró que la COP13 es es un “ejercicio retórico para lavar la cara de los gobiernos” y señaló que creer que el tema del equilibrio ecológico se resuelve con una declaración o un acuerdo internacional es “pecar de ingenuos”. Subrayó además que las medidas más contundentes están realizándose desde la sociedad civil, específicamente en las comunidades indígenas.

Agregó que los gobiernos han perdido el sentido de la realidad y tienen “una especie de esquizofrenia, una enfermedad en la que uno cree que vive una realidad y en los hechos, la realidad es otra… en estas (reuniones) COPs se dicen cosas muy bonitas en la declaratoria, pero es una captura del discurso para poder seguir haciendo lo opuesto, para seguir promoviendo un enfoque más extractivista, depredador de la naturaleza y de la biodiversidad”.

La magnitud de la crisis ambiental que vive el mundo está tocando amplios sectores, entre ellos, –el más evidente, de acuerdo con Solón– el agua. Al respecto, Greenpeace recordó que hace seis años los gobiernos se comprometieron a que para el 2020 el 10 por ciento de los océanos estaría protegido, sin embargo, hasta el momento sólo se ha logrado en el 3 por ciento y únicamente el 1 por ciento está totalmente resguardado en santuarios sin captura.

“No han hecho lo suficiente para cumplir con los objetivos que se han fijado y necesitan comprometerse a nuevos pasos audaces para proteger la biodiversidad de la que todos dependemos”, reclamó la ONG.

Incluso el Informe Planeta Vivo de WWF proyecta que para el año 2020, año en que vence el plazo para completar las Metas de Aichi, las poblaciones de animales silvestres podrían disminuir en dos tercios con relación a sus niveles de 1970. El mismo análisis señala la situación que aqueja a la región Seolus-Mikumi, en Tanzania, donde se calcula que la población de elefantes pasó de 44 mil 806 individuos en 2009 a 15 mil 217 en 2014 –la mayoría de las muertes a consecuencia de la caza furtiva–, lo que representa una disminución del 66 por ciento en sólo cinco años, de acuerdo con el Instituto de Investigación de la Fauna del país africano.

Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, recordó que el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA) ha señalado que de 1997 al 2015 la población de la especie ha declinado en un 92 por ciento, es decir que hasta 2008 existían 245 ejemplares y para el año pasado la cifra descendió a 59.

“La vaquita marina es un ejemplo de pérdida de biodiversidad, pues es el mamífero marino en mayor riesgo de extinción, por ello es de suma importancia abordar este tema en la COP. La Meta 12 de Aichi establece que para 2020 se habrá evitado la extinción de especies amenazadas identificadas y se habrá mejorado y sostenido su estado de conservación, especialmente el de las especies en mayor disminución. En esto ha fallado el Gobierno mexicano, ya que con menos de 60 ejemplares la vaquita está en riesgo de desaparecer, y hasta la fecha no hay una política pública que garantice su protección”, denunció el activista.

“En menos de una generación habremos reducido la vida silvestre de la Tierra a niveles inimaginables, sin mencionar los daños causados a los bosques, océanos y ríos. No podemos revertir estas tendencias en cuatro años, pero tenemos que venir a Cancún con el objetivo de mover la tendencia en una dirección diferente”, dijo Nel.

Finalmente, Solón, también ex embajador del Estado Plurinacional de Bolivia ante las Naciones Unidas, comentó que mientras se pretenda que existen avances en las COP, cuando no los hay, se continuará con el fomento de una especie de “anestesia muy peligrosa que todos vamos a pagar”, por ejemplo, con la crisis del agua, el cambio climático y la contaminación.

en Sinembargo al Aire

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