Dentro de la cápsula hay muestras del asteroide Ryugu, tomadas el año pasado con la intención de investigar el origen del Sistema Solar. Hayabusa2, por su parte, ha continuado su trayecto hacia otro asteroide, con el nombre de 1998KY26.

Tokio, 5 de diciembre (EFE).- La cápsula de una sonda japonesa que comenzó su misión hace seis años para recoger muestras de un remoto asteroide, aterrizó este domingo en el sur de Australia, confirmó la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA).

El aparato se desprendió de la sonda Hayabusa2 hace doce horas y después de entrar a la atmósfera cayó a Australia asistida por un paracaídas.

A las 5:07 de este domingo, hora de Australia, la radiobaliza de la cápsula indicó el área estimada donde se encontraba, y ahora será buscada por helicóptero.

En un mensaje por Twitter, JAXA informó que, diez minutos después de recibir la señal, un helicóptero despegó desde la localidad australiana de Woomera para buscar la cápsula de Hayabusa2, que ha recorrido hasta ahora más de 5 mil 200 millones de kilómetros.

Dentro de la cápsula hay muestras del asteroide Ryugu, tomadas el año pasado con la intención de investigar el origen del Sistema Solar. Hayabusa2, por su parte, ha continuado su trayecto hacia otro asteroide, con el nombre de 1998KY26.

La sonda, con un peso de unos 600 kilogramos, fue lanzada el 3 de diciembre de 2014. Después de seis años, llegó a acercarse a siete mil kilómetros de la Tierra en el punto más próximo de su regreso, mientras la cápsula entraba a la atmósfera del Planeta.

Hayabusa2 estuvo en las proximidades de Ryugu durante año y medio y llegó a aterrizar en su superficie el 22 de febrero de 2019, por primera vez, y volvió a hacerlo el 11 de julio de 2019.

Los científicos de JAXA esperan que esas muestras permitan conocer detalles sobre el origen del Sistema Solar y, más allá, sobre el origen de la vida.

Aunque a Ryugu se le calcula una existencia de 4 mil 600 millones de años, se cree que ha tenido cambios mínimos desde la formación del Sistema Solar, por lo que puede dar pistas sobre los meteoritos que pueden haber impactado en la Tierra en tiempos pasados.

Ryugu -nombre de un palacio mágico submarino del folclore nipón- tiene unos 900 metros de diámetro y una forma ligeramente cúbica y, como otros planetas menores, está considerado entre los cuerpos más antiguos del Sistema Solar.

De acuerdo con los científicos, durante su periodo de formación, la Tierra estuvo demasiado próxima al Sol para que el agua pudiera condensarse, pero una vez se enfrió, tanto agua como materiales orgánicos fueron traídos al Planeta por asteroides como Ryugu.