El subgobernador del Banco de México recordó que S&P, Moody’s y Fitch Ratings pusieron a México en perspectiva negativa en 2016, pero enfatizó el mensaje mixto que envía la administración actual, pues la ciudadanía muestra confianza en el consumo, pero en los mercados todavía existe incertidumbre sobre su política económica.

Ciudad de México, 6 de marzo (Economía Hoy/SinEmbargo).- El subgobernador del Banco de México (Banxico), Jonathan Heath, indicó que son más preocupantes las bajas en las estimaciones de crecimiento económico de México para 2020 que las de 2019, ya que significa que los analistas no tienen confianza en que durante este año se esté apuntalando el desarrollo económico del país, como ha sido la meta del Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Sin embargo, señaló que México todavía está a tiempo para tomar las medidas pertinentes y acelerar el crecimiento económico durante el segundo semestre del año y revertir las previsiones.

Durante una mesa de análisis en el noticiero Despierta, Heath indicó que uno de los principales problemas de la administración actual es que se están enviando señales mixtas, ya que mientras los ciudadanos percibe que AMLO es el Presidente que vendrá a sacudir y a cambiar lo que no funciona en el país, con un Indicador de Confianza del Consumidor en niveles no vistos en 18 años, en los mercados todavía existe incertidumbre sobre su política económica.

Respecto a la rebaja en la perspectiva crediticia de México, de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como de 84 instituciones financieras del país, por parte de Standard & Poor’s, comentó que las calificadoras no están midiendo el pasado, como ha afirmado AMLO, sino la capacidad de crecimiento de México.

“Creo que están midiendo la capacidad de México de crecer, porque si no puedes crecer, no puede pagar”, opinó.

Recordó que durante 2016, las tres calificadoras (S&P, Moody’s y Fitch Ratings) pusieron a México en perspectiva negativa y así lo mantuvieron entre uno y dos años, por lo que la medida tomada recientemente por S&P debe verse como una “tarjeta amarilla” para hacer los ajustes que se requieren.

“Es una tarjeta amarilla y significa que te van a evaluar. Si te portas bien, no pasa nada. No creo que podamos perder el grado de inversión”, recalcó.

Sobre el plan de rescate para Pemex, el subgobernador de Banxico comentó que las calificadoras no sólo van a evaluar el desempeño de México y de la empresa del Estado, sino también su vinculación, por lo que es necesario que el Gobierno federal implemente cambios estructurales en la petrolera, más allá de una inyección de recursos.

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