Juan Omar habría tenido un comportamiento que molestó a otros clientes del establecimiento, por lo que habría sido advertido en un primer momento. Una segunda llamada de atención provocó una discusión con los guardias del establecimiento así como empujones, lo que orilló a que fueran expulsados del lugar, en medio de insultos y afirmaciones de que “no sabían con quién se estaban metiendo”.

A más de una semana de los hechos, ni siquiera se ha emitido una orden de aprehensión. Foto: Zona Franca/Facebook

Ciudad de México/León, Gto., 6 de junio (SinEmbargo/ZonaFranca).- Juan Omar Ramírez Villegas, sobrino nieto del panista Elías Villegas Torres, empresario, ex diputado federal, consejero de gobernadores e influyente miembro del Partido Acción Nacional (PAN) en Guanajuato, es señalado por numerosos testigos oculares de ser el responsable del asesinato de Cristian Omar González, guardia de seguridad del bar Mosquito, la madrugada del domingo 28 de mayo.

El motivo: una reacción colérica por haberlo corrido del bar donde se divertía con dos amigos, tras causar un problema en dicho establecimiento. El joven Villegas se hizo de un arma tras su expulsión del antro y disparó caóticamente hacia el establecimiento. El error de Cristian, un guardia con 20 años de experiencia y una trayectoria impecable, fue tratar de desarmarlo.

No obstante que Juan Omar fue reconocido desde el primer momento e identificado ante la policía preventiva y los agentes ministeriales, la Procuraduría General de Justicia del Estado ha reservado toda información relativa a los generales del presunto homicida, incluso a la familia de la víctima. El hermetismo de la autoridad ha sido total en cuanto a ese punto.

A más de una semana de los hechos, ni siquiera se ha emitido una orden de aprehensión. A la familia únicamente se le informó que el presunto responsable”estaba identificado”. Sin embargo, extrañamente, el agente del Ministerio Público les inquirió “si estaban de acuerdo en que prosiguiera la investigación”, cuando se trata de un crimen perseguido por oficio de ley.

A los allegados a la víctima, se les ha dicho que ya está identificado el presunto responsable pero no les dijeron quién era.

No obstante, una versión establece que se estaría encubriendo a Juan Omar Ramírez Villegas, con la hipótesis de que la muerte del guardia se derivó de un ataque de un grupo delincuencial.

Conocidos de Cristian Omar, en su entorno laboral y personal, lo señalan como una persona trabajadora y honesta.

Hace apenas unos 10 meses que entró a trabajar como guardia en el Mosquito y era considerado un buen elemento. Su experiencia, en centros nocturnos, conciertos y lugares de diversión, como experto en seguridad, era de más de 20 años, reconocido por sus compañeros de trabajo, como un hombre recto.

Sus familiares también están destrozados por lo que pasó y rechazan que estuviera en malos pasos.

LO ARREGLAN A BALAZOS

A las tres de la mañana del domingo 28 de mayo, el cuerpo sin vida de Cristian Omar González se encontraba en la sala de urgencias del Hospital General Regional, con impactos de bala, penetrantes de cráneo y perforantes de cuello, según el dictamen de necropsia.

Momentos antes, Cristian Omar, de 34 años de edad, se encontraba trabajando en el bar Mosquito donde se desempeñaba como guardia de seguridad.

De acuerdo con diversos testimonios, en una de la mesas VIP, se encontraban tres jóvenes, entre ellos Juan Omar Ramírez Villegas. Los otros dos no han sido identificados, uno de ellos se dice podría ser escolta o guarura.

Juan Omar habría tenido un comportamiento que molestó a otros clientes del establecimiento, al salpicarlos de champaña, por lo que habría sido advertido en un primer momento.

Una segunda llamada de atención por el mismo motivo, provocó una discusión con los guardias del establecimiento así como empujones, lo que orilló a que fueran expulsados del lugar, en medio de insultos y afirmaciones de que “no sabían con quién se estaban metiendo”.

Al ser desalojados a través de una salida de emergencia lateral del local, Juan Omar Ramírez y sus acompañantes fueron acompañados por media docena de elementos de seguridad hacia la entrada del establecimiento. El tercer acompañante no identificado había realizado llamadas, por lo que ya los esperaban en una camioneta de lujo, una Audi o Porsche Cayenne, según las declaraciones de los testigos en sus testimoniales.

Una de las camioneta baleadas. Foto: Zona Franca/Cortesía

Según esta hipótesis, tras reunirse con las personas que llegaron por ellos, Juan Omar fue habilitado con un arma de fuego, regresó hacia la entrada del estacionamiento y en ese momento realizó disparos hacia el interior sin apuntar contra nadie en particular, afectando varios vehículos.

Los guardias se lanzaron al piso y se escondieron entre los autos, excepto Cristian Omar González quien aparentemente trató de desarmar al agresor. En el intento recibió un primer disparo y cayó al piso; ahí Juan Omar, a sangre fría, habría hecho otras detonaciones que impactaron en la cabeza del guardia.

Se presume que otro de los acompañantes realizó disparos con una segunda arma, cuyos casquillos fueron analizados por los servicios periciales de la PGJE.

Juan Omar no habría llegado hasta la camioneta en la que arribó originalmente, una Ford Lobo, que había sido estacionada en un lugar cercano por el valet parking. Sin embargo, el vehículo no fue asegurado oportunamente y por la mañana ya había desaparecido.

Adentro del bar dejó una bolso de piel con el talón del valet.

Cristian Omar murió durante el traslado al Hospital General Regional.

Según lo declarado por testigos, la policía municipal llegó a los 5 minutos, tras los disparos; mientras que la Policía Ministerial hizo su arribo 40 minutos después. A ambas autoridades se les proporcionó la información relativa al presunto homicida.

Se les dijo que eran cliente conocido y que ya había estado en varias ocasiones en ese bar.

De acuerdo con la información proporcionada a los medios de comunicación el lunes 29 de mayo, por parte de Jesús Aguilera, director de fiscales investigadores de la Subprocuraduría de Justicia en León, la primera línea de investigación en el ataque al guardia es que fue consecuencia del altercado en el interior del bar, donde intervinieron varios guardias para retirar a un grupo de personas.

“De este muchacho, ya de la información que se complementó, tenemos que primeramente se suscitó un altercado en el interior del bar, intervienen los guardias de seguridad, sacan a determinadas personas que estaban involucradas en ese conflicto, y ya en la parte de afuera es cuando directamente la agresión al guardia”, señaló en esa ocasión Jesús Aguilera, funcionario de la Procuraduría.

Informó que contaban con datos que les permiten avanzar en buena forma en la investigación.

El propio funcionario reveló que en la escena del crimen se localizaron casquillos de dos calibres diferentes.

La hipótesis de la Procuraduría es que primeramente se da la agresión contra el guardia y posteriormente se hacen más detonaciones por parte de otra persona, resultando varios vehículos con daños.

En medios de la localidad, como el diario Correo, se documentaron los daños a varios vehículos.

Los autos dañados fueron una Escalade gris, una Cherokee, un BMW negro, un Beetle y una GMC Sierra, cuyos propietarios no presentaron denuncias por los daños. Al menos no lo hicieron hasta el miércoles 31 de mayo.

Los hechos se registraron a las 2:30 de la mañana del domingo, a pocos minutos de que el antro ubicado en el número 86-A del bulevar Campestre, de la colonia Casa Blanca, cerrara sus puertas.

Algunos de los asistentes corrieron al interior del bar para protegerse. Al llegar los preventivos se impidió la salida de los comensales por un lapso prolongado.

Christian era padre de dos hijos. Su esposa espera el tercero. Foto: Zona Franca/Especial

FAMILIARES; ABATIDOS

Cristian Omar es recordado como una persona trabajadora y honesta.

Tenía dos hijos, Ariadne de 10 y Cristian de 13 años de edad, y un bebé que viene en camino.

“Cristian no estaba en malos pasos, sabíamos que su trabajo implica riesgos por ser guardia de seguridad, pero de eso a que anduviera haciendo cosas indebidas no es así”, dijo una de sus familiares.

Agregó que Cristian mandó hacer un colado en la casa de su mamá, en un balcón y que había fines de semana en que pedía apoyo a sus familiares para completar el pago de los albañiles.

“Vivimos al día, si él estuviera metido en otra cosa luego luego se vería, pero no es así, eso me queda muy claro, era una persona trabajadora”, agregó.

Sobre los hechos, comentó que a una de sus familiares le informaron en la Procuraduría de Justicia que ya sabían quién lo mató.

Incluso, refirió que les preguntaron si estaban de acuerdo en que siguiera la investigación, a lo que dijeron que sí, situación que resulta inverosímil porque estos delitos se persiguen de oficio.

“Nosotros confiamos en que se haga justicia”, apuntó.

Un compañero de su trabajo dijo que Cristian Omar era un buen tipo.

Pese a que los empleados recibieron la orden de no hablar con nadie sobre lo sucedido, uno de ellos accedió a platicar de forma breve sobre Cristian.

“Era buena onda el chavo, no tenía problemas con nadie, él se enfocaba en su trabajo y nada más, en el trabajo era una persona seria”, comentó.

Dijo desconocer lo que ocurrió porque no fue testigo y que de las personas a quienes se señala, nos las ubica como clientes asiduos.

La noche del asesinato, el bar estaba lleno.

Recordó que a algunos de sus compañeros, Cristian les platicó que su esposa estaba embarazada y que estaba muy contento por ese motivo, con muchas ganas de salir adelante.

“Son cosas que no se pueden entender que pasen”, puntualizó.

ESTE CONTENIDO ES PUBLICADO POR SINEMBARGO CON AUTORIZACIÓN EXPRESA DE ZONA FRANCA. Ver ORIGINAL aquí. Prohibida su reproducción.