La voz poética narrativa se carga de ecos y presagios, de silencios e insinuaciones tan reveladoras como las palabras mismas Dron (mi madre era granadero).

Ciudad de México, 6 de junio (SinEmbargo).– Un poema de violencia y tecnología en diez partes. Las ideas-conceptos se entrelazan con las imágenes-sensaciones y nos transmiten una incomodidad ominosa. El uso de la madre como figura capaz de violencia y ternura, de horror y calidez. La voz poética narrativa se carga de ecos y presagios, de silencios e insinuaciones tan reveladoras como las palabras mismas. Si el Estados puede ser un ogro filantrópico, la Patria también puede ser una madre granadero. “La imagen de la madre como un granadero es en realidad la imagen de la patria. El poema corre en los ejes entre lo público y lo privado, y en medio está el impacto mediático que tiene en las vidas la televisión y cómo nos influye”, ha dicho la autora.

Carla Faesler. Nació en la Ciudad de México en 1967. Poeta, autora de la novela Formol (2014), de los libros de poemas Catábasis exvoto (2010), Anábasis maqueta, Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (2004) y No tú sino la piedra (1999). Se ha distinguido como impulsora de talleres y prácticas de poesía y escritura experimental. Su obra abarca prácticas interdisciplinarias como videopoesía, fotopoesía y cinepoema. Es editora, maestra y traductora.

Carla Faesler / Impronta, 2020.

Dron (mi madre era granadero). Foto: Especial