La familia de Zyanya Estefanía Figueroa Becerril y también un médico forense acusan que hay inconsistencias en la versión del suicidio que, hasta hoy, maneja la Fiscalía de Puebla.

Ejemplos de las irregularidades, dijeron, son las lesiones que presentó la joven y que no corresponden a la que provocaría el estrangulamiento con una mascada; también que el perito encargado del caso es médico general y no tiene experiencia forense, además de que las autoridades ni siquiera pidieron los videos de seguridad del edificio en el que fue hallado el cuerpo de la joven doctora.

Martín Figueroa, el padre de la pediatra, expuso que el día que llegaron a Puebla “nos entregaron un cadáver y literalmente nos dijeron: ‘se suicidó […], trató de cortarse las venas pero no tuvo el valor y mejor trató de ahorcarse’. Pero hay pruebas que dicen que las heridas de las venas fueron después de muerta”.

Ciudad de México, 6 de agosto (SinEmbargo).– Zyanya Estefanía Figueroa Becerril, médico pediatra internista, fue encontrada sin vida al interior de su departamento en Puebla, el pasado 15 de mayo. La versión oficial es que se suicidó, pero su familia no cree que así haya ocurrido y denunció que las autoridades del estado que gobierna el panista Antonio Gali Fayad ha sido omiso.

En conferencia de prensa los padres y el hermano de la joven de 26 años denunciaron que han sido revictimizados por parte de las autoridades poblanas, a las que acusan de obstaculizar la investigación y de catalogar la muerte como un suicidio sin tomar en cuenta la perspectiva de género para la indagatoria.

Los familiares, en compañía de un médico forense, dijeron hoy que las pruebas no avalan la versión de la muerte por ahorcamiento. Al respecto, Salvador Martínez, médico forense que acompaña a los familiares, explicó que hay errores en el expediente, uno de ellos el que se señala que la joven usó una mascada para ahorcarse.

“Concluimos que la causa de muerte no fue una asfixia por la mascada, porque la descripción de las lesiones del exterior e interior del cuello no llevan a un ahorcamiento. Además, el perito encargado del caso es médico general y no tiene la experiencia de forense”, señaló el médico.

De acuerdo con María Patricia Becerril, madre de Zyanya, los peritos encontraron al cuerpo de la joven médico acostado en el baño con la mascada, pero no pediendo de un tubo.

Además, reveló que la familia fuer informada de una carta póstuma, pero nunca tuvieron acceso físicamente al documento porque estaba en resguardo y que se enteraron de su contenido a través de Facebook.

“Confiamos en que la Fiscalía de Puebla iba a hacer su trabajo. La Fiscalía ha sido muy negligente y se han perdido pruebas muy valiosas que pudieran dar con la verdadera causa de la muerte de nuestra hija. Por ejemplo solicitar los vídeos de donde habitaba el fraccionamiento”, denunció la madre.

Por otra parte María Patricia indicó que nunca han contado con el apoyo del Hospital del Niño Poblano (HNP), aunque la institución ha presumido que se encargó del traslado del cuerpo. “Eso es una mentira, hasta la fecha no hemos tenido comunicación con ellos, la directora del hospital nunca tuvo el tiempo de recibirnos”, dijo.

Días después de la muerte de la joven médico la Secretaría de Salud del Estado de Puebla (SSEP) lamentó el deceso Zyanya, pero rechazó que existan quejas sobre acoso laboral en el HNP, como se manejó en versiones periodísticas que apuntaban que esa era la cauda del presunto suicidio. Solo admitió que existen dos casos más de médicos pediatras que salieron del hospital y que ahora se encuentran en otros estados de la República.

ZYANYA, UN ORGULLO

Zyanya era un joven médico que había llegado hace año y medio a Puebla para continuar con sus sueños “desde niña quería ser doctora pero de niños, solía decirme ‘mamá compruebo que no me equivoqué de carrera, que mi pasión es la medicina’. Y el primer día que recibió a su primer paciente en el Adolfo Mateos, reiteró que quería ser médico pediatra”, recordó su madre.

Después de Puebla, Zyanya quería hacer la subespecialidad en perinatología en la Ciudad de México y llevar sus conocimientos a las regiones más olvidadas de Chiapas.

“Nos llenó de grandes aprendizajes y como familia muchas satisfacciones. Hago hincapié en esto porque escuché comentarios devastadores para nosotros cuando la noticia salió en Facebook. Era una persona con muchas cualidades y privilegios”, dijo.

Zyanya era “una doctora eficiente que siempre sobresalía en donde estaba académicamente y socialmente. Amaba a los niños y quería verlos sonreír”, rememoró su padre Martín Figueroa .

El último día que la María Patricia tuvo contacto con su familia fue el 11 de mayo, cuando Zyanya llamó a su madre para felicitarla por el Día de las Madres.

“No la noté triste ni preocupada, teníamos buena comunicación”, recuerda.

María Patricia recalcó “somos la ma voz nuestra hija. No permitiremos que su caso se reduzca a un número de carpeta de investigación. Sí ella caída se levantaba”.

El padre señaló que día que llegaron a Puebla “nos entregaron un cadáver y literalmente nos dijeron ‘se suicidó […], trató de cortarse las venas pero no tuvo el valor y mejor trató de ahorcarse’. Hay pruebas que dicen que las heridas de las venas fueron después de muerta”.

Respecto a la carta póstuma que habría dejado Zyanya en donde decía que era un “fracaso” el padre reiteró que para él y su familia “ella no era un fracaso ni lo será nunca. Era un orgullo para toda la familia, un ejemplo a seguir de voluntad y tenacidad”.

“Conocíamos a nuestra hija hasta el fondo y esa carta no expresa para nada lo que era ella”.

El día jueves 9 de agosto los peritos harán una recreación del caso para saber qué pasó y los abogados de la familia solicitarán que el caso sea reabierto, por lo pronto, como homicidio.