Una juez ratificó el arraigo domiciliario para Lluvia “N”, una de las dos personas acusadas del feminicidio de Ashley Miranda, debido a que argumentó que aún seguía en tiempo de lactancia para su infante. El fallo de la juez indigna a la madre de la víctima, que, por más de dos años, ha clamado justicia para la chica de 19 años, asesinada el 14 de diciembre de 2017 en Poza Rica, Veracruz. La joven fue golpeada en la cara, apuñalada más de 11 veces y degollada; su cuerpo fue abandonado en una brecha de Papantla.

Ciudad de México, 6 de septiembre (SinEmbargo).– Con la salud mermada por el dolor, la angustia e impotencia, Silvia Pérez clama por justicia para su hija Ashley Malixi Miranda Pérez, desaparecida y asesinada en Poza Rica, Veracruz, en agosto de 2017. Han pasado más de dos años del crimen, y pese a que hay dos personas detenidas, la madre denuncia que el proceso se ha alargado por los amparos y recursos legales tramitados por los imputados.

Aunado a eso, a Silvia se le acumula otra indignación y frustración: el pasado 9 de agosto, una juez ratificó el arraigo domiciliario para Lluvia “N”, una de las dos personas procesadas por el crimen, presunta autora intelectual y material del feminicidio.

“Cuando me enteré que seguiría fuera de prisión me sentí destrozada. Yo soy la mamá de la víctima y a nadie le importa mi dolor. Ella [la imputada] tiene más derechos; ella junto con Moisés mató a mi hija y tiene más derechos, más beneficios”, indica Silvia en entrevista con SinEmbargo.

Hasta el momento sólo dos personas, Lluvia “N” y Moises “N”, están en proceso penal por el feminicidio de la joven estudiante de derecho. Sin embargo, Silvia está convencida de que hay otra persona, una mujer, involucrada en el crimen, de la cual poco se ha investigado.

La madre de la víctima destaca que están por cumplirse tres años de búsqueda de justicia para su hija, en los cuales ha padecido de un sistema indolente, pues afirma que siente que ha sido tratada con desdén por las autoridades veracruzanas. La pelea por justicia para su hija, le ha provocado –como a muchas otras madres de víctimas– el deterioro de su salud, pues ahora diabetes y otras complicaciones.

A eso se le suma, el pánico y la zozobra que le provoca el hecho de que la presunta autora intelectual lleva el proceso penal fuera de la cárcel, y está arraigada en un domicilio donde vive en compañía de su esposo y familiares, justo frente a la iglesia a la que Silvia acude.

Para Silvia, la espera seguirá por más tiempo porque, comenta, hasta la fecha no hay indicios que pronto pueda cerrar el ciclo y obtener justicia, pues el caso se ha alargado ante diversos recursos que han interpuesto los imputados.

“Estamos a la espera de la apertura de juicio oral contra Moisés, pero en el caso de Lluvia ‘N’ aún no llega siquiera a la etapa intermedia”, expresa.

Veracruz es la segunda entidad federativa, seguida del Estado de México, con el mayor número de asesinatos en el país. En el mismo año en que Ashley fue asesinada, las autoridades reconocen 79 feminicidios. La cifra aumentó con relación a los dos años anteriores: En 2015 se registraron 40 feminicidios, y 58 en 2016.

De enero a julio de 2019, Veracruz se ubicó como la entidad con mayor número de asesinatos de mujeres investigados como feminicidios en el país, con un total de 114 casos; le sigue el Estado de México, con 53 casos; Puebla, con 38, Nuevo León, 32; la Ciudad de México, con 27; Chihuahua, 25; Sonora, 24; Sinaloa, 23; Morelos, 22; y Jalisco, con 21 feminicidios.

En el mismo año en que Ashley fue asesinada, las autoridades reconocen 79 feminicidios. Foto: Especial

LA DESAPARICIÓN Y EL ASESINATO

Ashley Malixi Miranda Pérez estudiaba derecho en el Centro de Estudios Superiores del Norte de Veracruz (CESUNV) ubicado en Poza Rica. Iba para su segundo año en la carrera. También cursaba la licenciatura de Comercio Internacional en la Universidad de la Huasteca, pero dejó esta carrera para concentrase en Derecho. La joven quería terminar su licenciatura y tenía planes de estudiar en Canadá.

La última vez que fue vista fue el 9 de diciembre de 2017. Ese día Silvia, la madre de la víctima, tenía que dar un curso a una hora de distancia de Poza Rica. A las 09:30 horas emprendió el viaje, pero olvidó una parte del material y tuvo que volver a casa. Silvia recuerda que lloraba de desesperación porque “ya se me estaban olvidado las cosas”. Al llegar a casa, cerca de las 10 horas, Ashley la esperaba, aún en pijama, en la puerta de la casa para entregarle el material. Esa fue la última vez que hablaron.

“Yo sentí algo en mi pecho, cuando la alcancé a ver y ella me sonrío. Me dio sentimiento de verla, de que fue obediente de que me había sacado el material y que ya me estaba esperando afuera de la casa. […] Yo estaba llorando. Y ella me abrazó mucho y me dio muchos besos. Era la última vez que ella me iba a abrazar, que me iba a decir que me amaba. Yo la abracé sin saber que era una despedida”, cuenta la madre a este medio.

Ashley se preparó. Vistió pantalón de mezclilla y suéter blanco, y se fue a la universidad. Pero ese día no regresó a su casa, desde el atardecer dejó de atender mensajes y llamadas en su celular.

Silvia concluyó su jornada y al volver a casa fue notificada que su hija no respondía los llamados. Entonces se trasladó, junto a un amigo de la joven, a las instalaciones del colegio. No había nadie. Ashley no estaba en el lugar.

“Le hablamos a sus compañeros, a sus amigos. Estábamos desesperados. Le hablé a mis familiares. Empecé a preguntar por ella por Facebook, por si alguien la había visto. Se me hizo fácil sacar copias a un costado de la Universidad, poner su imagen y dar mi teléfono. Pregunté en un paradero de taxis cercano. Nadie la había visto”, detalla la madre.

A las 21:00 horas del 9 de diciembre, la mamá de Ashley levantó la denuncia por la desaparición de la joven ante la Fiscalía de Poza Rica. Entre preguntas –incluida la de si su hija tenía novio–, la madre pasó la noche. Las autoridades le entregaron fichas y comenzó a repartirlas en hospitales y con la Policía.

Silvia incluso realizó diversas manifestaciones durante ese primer fin de semana en busca de su hija. Además, en sus propias indagatorias, supo que Ashley sí llegó a la universidad. “No alcanzó ni a sentarse a su primera clase cuando recibió una llamada, y ella salió muy alterada del plantel educativo.

“Dicen que estaba muy nerviosa al tomar la llamada. Llevaba su celular en la mano, una tablet y su bolsa. Dicen que tomó un taxi, alrededor de las 15:30 horas”, narra.

Fue hasta el jueves 14 de diciembre que el cuerpo maniatado de Ashley fue encontrado entre hierbas y maleza de una brecha que está en la comunidad de Cerro Grande Escolín, en el municipio de Papantla.

La joven había sido golpeada en la cara, apuñalada más de once veces y fue degollada.

Ashley tenía 19 años de edad. Quería terminar su carrera y planeaba continuar sus estudios en Canadá. Foto: Especial

EL TESTIMONIO

El hallazgo del cuerpo de Ashley surgió a raíz de un testimonio. Un taxista había acudido el 13 de diciembre a la Fiscalía General de Veracruz –al parecer motivado por las manifestaciones–, e informó que el sábado 9 de diciembre le pidieron un servicio extraño desde el Motel las Fuentes hasta Papantla, –alrededor de las 17:30 horas–.  Al solicitar el servicio, al hombre le ordenaron comprar dos bolsas grandes de color negro.

Cuando el chofer arribó al hotel notó que tres personas salían de unas escaleras que provenían de una de las habitaciones.

El conducto dijo –según su declaración ventilada en las audiencias– que sólo vio el rostro de dos personas: la mujer que le pagó el servicio y el hombre que le pidió abrir la cajuela del auto. El taxista abrió la cajuela al pulsar un botón desde su asiento.

En el camino, el pasajero le pidió tomar una brecha, le ordenó detenerse y abrir la cajuela. El chofer declaró que nuevamente abrió la cajuela desde su asiento, “se quedó jugando con el celular, y que el muchacho dejó las bolsas sobre la carretera”, dice Silvia.

“Eso es algo que yo no entiendo, porque el taxista dijo que le pidieron el servicio. El señor dijo que, afuera del motel, abrió la cajuela desde donde él estaba sentado, que no vio lo que el hombre echó a la cajuela. La mujer es la que le pagó, otra mujer salió hacía la calle y el otro muchacho se subió al taxi. Pidió el servicio a Papantla, le dijo: ‘métete por aquí y échate de reversa. Abre la cajuela’, y que él [chofer] se quedó con el celular jugando, y que el muchacho descendió, bajó las bolsas. Yo no sé si fue así, porque a mi hija la encontraron tapada con unas hierbas, unas plantas, sobre la tierra, y las bolsas dicen que estaban a unos metros del lugar donde ella estaba”, narra la madre de Ashley.

SIN PISAR LA CÁRCEL

Hace un año, el 29 de agosto de 2018, Lluvia “N” fue detenida como presunta responsable del asesinato de Ashley. A la mujer se le acusó de ser quien Preguntéresuntamente actuó en complicidad con un hombre identificado como Moisés “N”. Este último fue detenido el 4 de septiembre.

Las investigaciones indicaban que Lluvia presuntamente privó de la vida a Ashley por celos, porque supuestamente la universitaria tenía una relación con su pareja. Moisés habría sido solo un amigo de Lluvia, que la ayudó, pero no era pareja de la imputada, aclara Silvia. La madre de la víctima señala que los dos detenidos fueron reconocidos por el taxista testigo.

Lluvia “N” se encontraba embarazada al momento de su detención, por lo que el proceso penal hasta la fecha lo ha llevado fuera de la cárcel, en arraigo domiciliario.

El arraigo a la imputada y el hecho de que los abogados lleguen con la carpeta de investigación -que tiene toda la información-, a la casa donde ella vive, le ha generado una constante zozobra a Silvia.

Una Juez de control ratificó recientemente que Lluvia continuara fuera de prisión. En días pasados se realizó una audiencia de revisión de las medidas cautelares, en donde la defensa de la imputada pidió que ella siguiera en proceso en su casa debido al periodo de lactancia de su hijo, y la Juez lo aceptó, de acuerdo a información de la familia de la victima.

La medida cautelar alternativa indigna a Silvia, quien recrimina que son muchas las madres que incluso han tenido a sus hijos dentro de prisión y que pueden tener a sus bebés dentro de la cárcel, por lo que no acepta la resolución.

“Además me dijeron que si ella se quería embarazar y volvía a quedar embarazada, igual, ¿volvería a seguir sin ir a la cárcel? ¿Y por qué tiene tantas consideraciones, si ella mató a mi hija?”, destaca.

Silvia comenta que la audiencia de la medida cautelar la realizaron sin su presencia e incluso, acusa, ni siquiera fue notificada. “[La detenida] le dieron privilegio de estar en su casa, que es enfrente de la Iglesia a donde yo asisto. Ella está arraigada en su casa”, relata.

Silvia pide justicia para su hija Ashley. Foto: Especial

No es la primera vez que la mujer se siente desdeñada por las autoridades. Cuando la presunta feminicida fue detenida, Silvia tampoco fue notificada y pese a que ella es la ofendida no estuvo presente en la audiencia de formulación de imputación. Se enteró de la captura por los medios de comunicación.

“Yo no estuve la primera vez, en la primera audiencia. A ella la agarraron un miércoles en agosto de 2018 y yo me vine enterando, yo fui por casualidad un viernes a la Fiscalía. Me enteré por el periódico primero, luego ya me citaron y me dijeron que ya había habido una audiencia el jueves anterior”, platica la ofendida.

La mamá de Ashley también denuncia que en cambio sí ha sido reprendida por las publicaciones y por exigir justicia en redes sociales; comenta que un funcionario ya reclamó que la defensa de los imputados se ha molestado porque ella publica su caso en redes y porque da entrevistas a los medios de comunicación.

“Yo estoy en todo mi derecho de defender a mi hija, ¿cómo cree que me voy a quedar calla? No me pueden impedir que me exprese, además yo no estoy diciendo nada sobre el proceso ni de la investigación”, destaca.

En cuanto a Moisés, el segundo detenido por el feminicidio, están a la espera de la apertura del juicio oral, pues en abril se realizó la audiencia intermedia. Y en el caso de Lluvia, todavía no se ha llegado a dicha etapa por diversos recursos legales que ha interpuesto la acusada.

Silvia reitera que lo único que pide es que se castigue con la pena máxima a los responsables del feminicidio: “Yo solo quiero justicia para mi hija. Cerrar ciclo, no es justo que ella es la víctima y tengan más beneficios sus asesinos”.