Foto: Torbellino. Pintura Tomás Calvillo Unna

Para Julián y toda la familia LeBarón

¿Qué ajusta el pensamiento?;
de un lado la tormenta,
del otro el horizonte.

La fractura está dentro y fuera:
entre los rostros del poder y sus discursos
entre nosotros los habitantes, los ciudadanos.

Las palabras veneno, las palabras desprecio
las palabras carcomiendo
segundo a segundo
una y otra vez;
capas psíquicas que nos oscurecen.
nos enceguecen y enfrentan;
ríos de sangre
ya no solo vocablos.

Es fácil condenarse mutuamente
del despojo del corazón y la razón.

La cultura del crimen anida
en las entrañas de una historia
cada vez más opaca y canija.

Nos convertimos en fantasmas
de un pasado imaginado
en continua disputa,
sin tregua alguna,
en el imperio de la ensoñación.

Perdemos el anclaje a la tierra;
incapaces de arrojar la carga,
de sacudir el karma,
nos enlistamos para el fratricidio.

Qué vergüenza
tener el presente en las manos
y no saber de sus horas.

En este país
la humildad no existe,
se ignora su calado.