Ruth D. Lechuga, prolífica fotógrafa que, en su mayoría, retrató la vida cotidiana de numerosas comunidades indígenas del país. En este libro, José Antonio Rodríguez destaca la propuesta con que Lechuga hizo lo propio y lo plasmó en fotografías que, para su época, estaban fuera de las propuestas artísticas de otros personajes destacados de su generación.

Por Adonai Uresti

Ciudad de México, 7 de marzo (SinEmbargo).- Ruth Lechuga: Una memoria mexicana de José Antonio Rodríguez es uno más de los merecidos estudios que se han hecho en Artes de México de la talentosa, brillante y vigente Ruth D. Lechuga, prolífica fotógrafa que, en su mayoría, retrató la vida cotidiana de numerosas comunidades indígenas del país. De origen austriaco, pero adoptada por los paisajes místicos mexicanos, estudió medicina, fue investigadora y se le recuerda también por su amplia colección de artesanías y piezas artísticas.

No es para nadie una sorpresa que aquel que pisa suelo mexicano se enamora de su gente, sus paisajes, su vegetación y su cultura. En este libro, José Antonio Rodríguez destaca la propuesta con que Lechuga hizo lo propio y lo plasmó en fotografías que, para su época, estaban fuera de las propuestas artísticas de otros personajes destacados de su generación, quienes, por poner un claro ejemplo, frente a las fotografías que se exponían en el Palacio de Bellas Artes retrataron a indígenas a manera de maniquís posando incómodos frente a la cámara, mostrándolos exóticos y ajenos a la sociedad mexicana. Ella, en cambio, se volvió parte de las comunidades que visitaba, logrando capturar a los indígenas en sus labores cotidianas. Con ello demostraba que, contrario a la idea de modernidad que pretendía hacer parecer al país como una sociedad cosmopolita, los indígenas eran parte de ella, no eran simplemente minorías ni objeto de estudio.

Lechuga se volvió parte de las comunidades que visitaba, logrando capturar a los indígenas en sus labores cotidianas. Foto: Artes de México

Ruth retrataba la realidad del lugar que visitaba. Foto: Artes de México

Lechuga no estudió fotografía, al menos no de manera profesional, otra cuestión que le generó críticas adversas. Su principal motivación era viajar, primero con su padre, luego con su esposo y hermano, en donde fotografiaba todo aquello que llamara su atención. Pero lo hacía de manera crítica, no como quien captura imágenes para mostrar lo desconocido hacia afuera del país, sino dentro del mismo.

Ruth retrataba la realidad del lugar que visitaba, no solamente aquello que querían ver los turistas o lo que la prensa quería colocar en sus diarios. Incluso menciona que en escasas ocasiones le negaron una fotografía. No tardaron las críticas en tomar cada vez más en serio la fotografía de Ruth llamando la atención de la prensa local e internacional, siendo invitada a foros importantes y montando exposiciones colectivas y en solitario por el país.

Su mirada mexicana perdura hasta hoy día, pues se ha ido disolviendo la idea que se tenía del indígena como parte de la otredad. Foto: Artes de México

Ruth D. Lechuga retrató la vida cotidiana de numerosas comunidades indígenas del país. Foto: Artes de México

Esta versión bilingüe de Ruth D. Lechuga: Una mirada mexicana permite conocer una perspectiva no tradicional del indigenismo en México, a través de la vida y obra de la artista, en la que el lenguaje primario es la fotografía y la acompañan comentarios de su propia voz, por medio del recuerdo de sus inicios en la disciplina que más marcó su carrera.

Su mirada mexicana perdura hasta hoy día, pues se ha ido disolviendo la idea que se tenía del indígena como parte de la otredad, además de que incluso geográficamente, dichas poblaciones han tenido que ir migrando cada vez más a las ciudades más cercanas, volviendo más tenue la línea que los alejaba del resto de la sociedad.

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