Hugo López, quien vive en El Rodeo, perdió su casa y pasó el miércoles buscando a 46 familiares que permanecían desaparecidos.

Autoridades de Guatemala esperan que la cifra de personas muertas supere las 99 porque casi 200 siguen desaparecidos.

Un grupo de funcionarios retira escombros en un camino tras erupciónde volcán en Guatemala. Foto: Rodrigo Pardo, EFE.

El Rodeo, Guatemala, 7 de junio (LaOpinión/SinEmbargo).– Las misiones de rescate adquirieron un nuevo sentido de urgencia el miércoles en la aldea El Rodeo, muy afectada por su cercanía con el Volcán de Fuego de Guatemala. Después de la erupción del martes, la segunda en una semana, las familias temían que las autoridades no regresaran a lugares como ese en busca de cadáveres.

Sin embargo, la amenaza de erupciones adicionales desencadenó un impulso final para encontrar a los desaparecidos.

Se recuperaron 24 cadáveres adicionales el miércoles, según el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala, lo que eleva a 99 los muertos desde la primera erupción del volcán el domingo.

Las autoridades esperan que el número aumente, ya que casi 200 siguen desaparecidos.

En El Rodeo, un equipo de bomberos trabajó incansablemente, escarbando en cenizas ardientes y rocas, para llegar al techo de una casa.

Los hombres usaban palas y picos para cavar entre los escombros, tosiendo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y con sus cuerpos envueltos en nubes de ceniza.

Después de unos minutos, el capitán de los bomberos hizo sonar un silbato y un nuevo equipo vino a relevar a los trabajadores de rescate.

Sentado calladamente junto a los rescatistas, estaba José Roldán, de 18 años. La casa a la que los bomberos intentaban llegar pertenecía a su prima embarazada y a su esposo, quienes habían desaparecido desde la erupción del domingo. Su prima debía dar a luz esta semana.

Roldán, que vive en el pueblo vecino de Escuintla, estaba perdiendo la esperanza, ya que los bomberos lucharon durante horas tratando de abrir el techo de la casa de su primo.

Casi 4 mil personas se refugian en albergues después de perder sus hogares, según la Agencia Nacional de Desastres de Guatemala.

Hugo López, quien vive en El Rodeo, perdió su casa y pasó el miércoles buscando a 46 familiares que permanecían desaparecidos.

“No sé dónde están … Miré en los hospitales, en la morgue y no hay señales de ninguno”, dijo sollozando. “No hay nada aquí, no hay nada aquí”.

Más arriba en la montaña, los trabajadores de rescate continuaron cavando. Las excavadoras arrastraban las cenizas en pequeños montones para que los equipos de rescate las examinaran.

En un momento dado, un bombero alzó las manos, tomó los restos del cráneo de un niño y se los entregó a otro trabajador que lo envolvió en una pequeña manta y lo dejó en el suelo.

Eventualmente, los restos serán sacados de la montaña y llevados a una morgue.

Para los muchos cuyos familiares aún están desaparecidos, no hay nada que hacer más que esperar.

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