La cinta remonta a mediados del siglo XIX cuando, previo a la Guerra Civil norteamericana propiciada por la negación de los estados del sur en abolir la esclavitud de los afroamericanos.

Ciudad de México, 7 de junio (Vanguardia).- La historia del racismo gestado en contra de la comunidad afroamericana de Estados Unidos se remonta a sus orígenes como nación, por lo que hoy recomendaremos un filme que ilustra lo anterior.

Nos referimos a Harriet: En busca de la libertad (Harriet), el más reciente largometraje de la cineasta afroamericana Kasi Lemmons (Eve´s Bayou; Talk to me) que gracias a las dos nominaciones al Óscar que obtuvo en la pasada entrega a la Mejor Actriz (Cynthia Erivo) y la Mejor Canción del 2019 es prácticamente la primera de su filmografía a la que tiene acceso un mayor público en estos tiempos en particular gracias a una plataforma digital como la de Cinépolis Klic que la tiene disponible para su renta desde hace unos días coincidiendo la temática que aborda con la que ha llevado al vecino país del norte a movilizaciones masivas en su mayoría por habitantes de la raza negra a partir del asesinato del afroamericano George Floyd en manos de un policía en Minneapolis, Minnesota.

Harriet: En busca de la libertad nos remonta a mediados del siglo XIX cuando, previo a la Guerra Civil norteamericana propiciada por la negación de los estados del sur en abolir la esclavitud de los negros, surge la figura nada menos que de una esclava llamada Harriet Tubman (Erivo), quien en teoría al casarse con su prometido, quien es una de las excepciones en su entorno tratarse de un hombre afroamericano “libre”, en la realidad no puede acceder a su propia libertad ni la de los hijos que tengan porque Harriet y su familia “le pertenecen” a un tiránico anglosajón de nombre Gideon Brodess (Joe Alwyn, de La Favorita” y Las dos reinas) quien no autoriza a Harriet su liberación.

Esto lo único que provoca es que Harriet “ponga tierra de por medio” para huir al norte de Estados Unidos en donde la comunidad negra, tiene de entrada, una visibilidad diferente desde el momento en que lejos de pertenecer como objeto a alguien, tienen la oportunidad de desenvolvimiento social que tiene todo habitante de aquel país según su Constitución, y al irse haciendo de aliados para rescatar en un principio a los suyos de esa cruda realidad, en el camino no sólo logra su libertad y de varios miembros de su familia sino también de cientos de afroamericanos para convertirse, por consecuencia, en una de las grandes heroínas de la comunidad negra en la historia de Norteamérica.

Si bien es cierto que Harriet: En busca de la libertad tiene una manufactura de primer nivel tanto por su historia, actuaciones (encabezada por Erivo y seguida por otras importantes actrices de su generación como la también afroamericana Janelle Monáe, de Luz de luna y Talentos ocultos, entre otras más) así como técnica y de ambientación en general, quizás por querer acceder a unos públicos más acostumbrados a las cintas de superhéroes que ya también han hecho historia en cuanto a colectividad afroamericana como Black Panther, de Ryan Coogler, es donde de pronto tiene algunos tropezones en su narrativa que la hacen cojear, aunque al final logra su cometido de entregar el mensaje que se quiere y poner en la mira de los grandes públicos a un personaje vital para entender sus antecedentes racistas.

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