Es importante exigir a las autoridades locales, así como a los candidatos y candidatas electos, construir ciudades más verdes para disfrutar de todos los beneficios que nos brindan y estar al frente de la lucha contra el cambio climático. Foto: Crisanta Espinosa, Cuartoscuro.

Por Viridiana Lázaro*

En la actualidad, las ciudades son los principales centros de producción, consumo y las zonas más pobladas a nivel mundial. De acuerdo con los resultados del último censo de población realizado por INEGI en 2020, el 75 por ciento de los 126 millones de habitantes de la República mexicana vive en ciudades.

Esta situación ha traído consigo que las ciudades representen una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), la contaminación y el sobreconsumo, lo cual agrava el cambio climático y la crisis de pérdida acelerada de biodiversidad, además de alimentar un malestar generalizado en las poblaciones urbanas a nivel físico y mental.

Es por eso que, cada vez más, se habla de ciudades resilientes, de ciudades sustentables y/o de ciudades vivibles, que nos puedan ayudar a combatir la emergencia climática, pero además den bienestar a sus habitantes.

¿Pero qué significa esto? Tener ciudades sustentables y vivibles no sólo tiene que ver con buenos servicios, sino poner a disposición de la ciudadanía espacios verdes públicos para su disfrute; y aquí se debe aclarar que las áreas verdes no son solo parques. De acuerdo con el más reciente informe de Greenpeace “Reverdecer las ciudades”, el espacio verde público también incluye los huertos y jardines comunitarios, los espacios acuáticos (también denominados espacios azules) y todos los distintos entornos silvestres-naturales.

El informe resalta que es muy importante contar con espacios verdes en las ciudades, en cualquiera de sus manifestaciones, ya que estos espacios brindan servicios ecosistémicos como captura de carbono (que ayuda a combatir el cambio climático), mayor capacidad de infiltración del agua, mejoramiento de la calidad del aire, preservación de la biodiversidad, reducción de la isla de calor urbana, entre otros.

Además nos brindan beneficios a la salud como mejorar las funciones cognitivas y la salud mental en temas relacionados con el desarrollo de la conducta, reducción de dificultades y de problemas en las relaciones interpersonales. Al mismo tiempo, los espacios verdes nos permiten mantener la sana distancia mientras entramos en contacto con la naturaleza, nos ejercitamos o simplemente nos relajamos un poco, todo lo cual trae grandes beneficios para nuestra salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que en las ciudades haya al menos nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitante e idealmente 50 metros cuadrados. Además, se recomienda que al menos una área verde pequeña se encuentre a no más de 10 o 15 minutos caminando desde el domicilio (Coles y Bussey, 2000; Handley et al, 2003).

Sin embargo, México está lejos de cumplir con estas recomendaciones, pues en la Ciudad de México se cuenta con un promedio de seis metros cuadrados de áreas verdes por habitante y esta distribución no es equitativa: en la Alcaldía Miguel Hidalgo, donde se encuentra el Bosque de Chapultepec, hay un promedio de 12 metros cuadrados por habitante, mientras que en Iztapalapa apenas cuentan con un metro cuadrado por habitante.

En otras ciudades como Puebla se cuenta con 2.8 metros cuadrados de áreas verdes por habitante, de acuerdo con el programa Sistema de Indicadores de Desempeño (SINDE), y en el municipio de Monterrey ocurre algo similar que en Ciudad de México, pues el crecimiento de la mancha urbana ha provocado la disminución de las áreas verdes, y en la actualidad se cuenta con 6.2 metros cuadrados por habitante, según el inventario realizado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Por si fuera poco, este espacio también está distribuido equitativamente ya que solo la zona sur concentra el 40.3 por ciento de las áreas verdes, por lo que no es accesible a toda la población, sin considerar las condiciones y la calidad en que se encuentran dichos espacios (Jiménez Pérez, Cuéllar, & Treviño, 2013).

Esto muestra cómo las ciudades del país presentan un déficit en áreas verdes y un acceso inequitativo del mismo para todas las personas en todas las zonas de estas urbes, por esto es importante exigir a las autoridades locales, así como a los candidatos y candidatas electos, construir ciudades más verdes para disfrutar de todos los beneficios que nos brindan y estar al frente de la lucha contra el cambio climático.

*Viridiana Lázaro es especialista en agricultura y cambio climático de Greenpeace México.