Luego de que Australia tuviera éxito en la contención de casos de la COVID-19 y sólo registrara 8 mil 500 contagios desde el inicio de la pandemia, se ve amenazada por un rebrote en Melbourne; ante esta situación las autoridades han sometido a la ciudad a un confinamiento de seis semanas para evitar la propagación del virus.

Por Rocío Otoya

Sídney, Australia, 7 de julio (EFE).- Melbourne, la segunda ciudad más poblada de Australia con alrededor de 5 millones de habitantes, se someterá a partir de la medianoche del miércoles a un confinamiento de seis semanas tras un rebote de la COVID-19.

Las autoridades locales anunciaron este martes la medida recomendada por sanidad con el fin de controlar la expansión de los nuevos casos detectados, muchos de los cuales se han producido por contagios locales y varios en focos desconocidos.

Este rebrote, que comenzó a agravarse hace dos semanas y que ya sobrepasa los mil casos, es atribuido al incumplimiento de las medidas de restricción en los centros de cuarentena establecidos para los viajeros procedentes de extranjero.

“Estamos en una posición más precaria, de mayor reto y potencialmente más trágica que donde estuvimos hace unos meses”, dijo el Jefe del Ejecutivo del estado de Victoria, Daniel Andrews.

La población de Melbourne podrá salir a realizar ciertas actividades durante el confinamiento, como hacer compras, acudir a trabajar o ir al médico. Foto: James Ross, EFE

Además del área metropolitana de Melbourne, el Gobierno regional también ordenó el aislamiento del municipio rural de Mitchell, de unos 44 mil habitantes.

ÉXITO DE AUSTRALIA AMENAZADO

Australia, con poco más de 8 mil 500 casos confirmados desde el inicio de la pandemia, incluidos 106 fallecidos, había logrado contener el avance del virus hasta el actual rebrote.

El país oceánico, cuyas fronteras siguen cerradas salvo para vuelos especiales y de repatriación, implementó desde el pasado marzo medidas de distancia física, aunque ya se encontraba en la última fase de desconfinamiento hacia la nueva normalidad.

Si bien las políticas de Australia, que llegó a prohibir las reuniones de más de dos personas, no fueron tan duras como en otros países afectados por la pandemia.

RECONFINAMIENTO MÁS ESTRICTO

El reconfinamiento en Melbourne será más estricto que la anterior ocasión y los habitantes no podrán viajar a sus segundas residencias aunque podrán salir del hogar para acudir a trabajar, hacer compras, estudiar o ir al médico.

Restaurantes y cafeterías solo podrán vender comida para llevar, las escuelas extenderán sus vacaciones, mientras que las peluquerías serán las únicas que podrán mantener sus puertas abiertas, de acuerdo a las medidas anunciadas.

“Si no tomamos esas medidas, no serán un par de cientos de casos por día, serán muchos más que eso y se descontrolarán”, explicó Andrews.

Agentes de la Policía de Victoria vigilan en las afueras de una torre de viviendas públicas en Racecourse Road en Melbourne, Australia, después de que se decretara el cierre inmediato de nueve torres en Flemington y North Melbourne tras registrarse un brote de coronavirus. Foto: James Ross, EFE

La semana pasada, las autoridades locales ya confinaron doce áreas de Melbourne y nueve torres de viviendas públicas, además de realizar pruebas masivas para detectar a los posibles portadores.

Para evitar una posible expansión en otras regiones, esta noche entra en vigor el cierre de la frontera entre el estado Victoria, cuya capital es Melbourne, y el estado de Nueva Gales del Sur, los dos principales territorios del país y cuya población conjunta supera el 50 por ciento del total de Australia.

Esta frontera, con más de 4 mil 600 kilómetros, permaneció abierta durante los meses más duros de la pandemia y su cierre, por primera vez desde hace más de un siglo, será controlado por 650 agentes de la policía y, según confirmó un portavoz del Ministerio de Defensa a Efe, por entre 350 y 500 soldados.

Victoria, que representa el 23 por ciento de la economía nacional, también está aislada de las otras jurisdicciones de Australia, que en algunos casos llevan semanas sin reportar infecciones.

Australia, que ha invertido más del 13 por ciento de su producto interior bruto en fondos de asistencia y estímulos por la pandemia, es considerado como el tercer mejor país en la gestión de la lucha contra esta, tras Corea del Sur y Letonia, según un reciente informe mundial de Desarrollo Sostenible de la ONU.