La estación del Metro Salto del Agua, que pertenece a las líneas Rosa y Verde del STC de la Ciudad de México, es famosa por los supuestos modus operandi con los que actúan ladrones. 

Ciudad de México, 7 de agosto (SinEmbargo).– Un youtuber mexicano denunció un supuesto nuevo modus operandi de estafadores que trabajan en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

“Esto le pasó a un suscriptor del canal. Él quería un Samsung S10. Se le hizo fácil buscarlo en el marketplace de Facebook. Ahí hay gente mañosa y honesta. Están los que te quieren meter un teléfono clon”, contó el joven.

“Es más fácil estafar que ir a los camiones a asaltar. El suscriptor mandó varios mensajes [a anunciantes]. Quería un teléfono de esa gama, pero no le alcanzaba. Se entiende. No hay que juzgar”, añadió.

“Él envió muchos mensajes. En poco tiempo le respondió la mayoría. Le dijo una persona que quería 15 mil pesos, pero si ya iba por ya por el celular, en 10 mil”, narró.

El suscriptor, de 25 años, preguntó al anunciante si el equipo era original. El vendedor dijo que sí, que hasta factura le entregarían.

El punto en el que se reunirían sería Metro Salto del Agua, de las líneas Rosa y Verde del Sistema de Transporte Colectivo (STC) de la Ciudad de México.

“No sólo pasó con ese tipo. Todos los que tenían anuncios querían que fuera hacia el Metro Salto del Agua”, contó el youtuber.

No es el primer caso. En los últimos años se han reportado más formas de estafa que ocurren en Metro Salto del Agua.

SALTO DEL AGUA 

En julio del 2018, otro joven denunció cómo operan vendedores de celulares en la Ciudad de México. Fue engañado para acudir a la estación del metro Salto del Agua y recibió una amenaza cuando descubrió que el teléfono que compraría estaba reportado como robado. “No se va a hacer”, escuchó decir a su vendedor en una llamada, “¿cómo ves?, ¿traigo a mi gente para que se lo lleve?”

En un video difundido en Youtube, el joven expuso que contactó al vendedor vía Facebook, ambos acordaron verse en el metro Iztacalco, pero el comerciante le canceló en dos ocasiones y, por motivos del trabajo, insistió con verse en la estación Salto del Agua, ubicada a unos metros de la Plaza de la Tecnología, en el centro de la capital.

El vendedor le entregó al joven un celular dentro de su caja original, con micas que indicaban que estaba nuevo, así como el cargador y los audífonos que le correspondían en buen estado.

Cuando el joven trató de probar el teléfono con su chip notó que no tenía señal, el negociante argumentó que eso sucedía porque sólo funcionaba con ciertas compañías telefónicas e insistió para que saliera de la estación a comprar un nuevo chip con uno de sus amigos vendedores, a lo que el joven se negó.

Ambos se acercaron sólo a las escaleras de la estación para seguir probándolo,  el vendedor ajustó el celular y parecía que lo había arreglado aunque insistía en que lo probaran afuera. El joven buscó en internet la clave de “identidad internacional del equipo móvil”, conocida como IMEI, por sus siglas en inglés, y encontró que el teléfono estaba reportado como robado, lo que comprobó cuando le fue imposible hacer y recibir llamadas.

El denunciante dijo que no se llevaría el celular porque no funcionaba y había descubierto que estaba reportado como robado, segundos después el vendedor contestó una llamada.“Lo está checando. No se va a hacer, ¿cómo ves?, ¿traigo a mi gente para que se lo lleve?”, expuso para tratar de intimidarlo, pero el joven se negó a comprar el teléfono.

“No te voy a comprar el celular, ponte en mi lugar, ¿comprarías algo aunque no sirva?”, increpó al hombre, el negociante no contestó, guardó el celular y dejó el metro. “Estaba enojado, pensé que me golpearía”, narró el joven.