El oro ha superado con gran facilidad la barrera psicológica de los 2 mil dólares. Los factores que están impulsando su precio siguen presentes en el mercado.

“Con el oro no se puede imprimir más, no se puede crear artificialmente. Mantendrá su valor”, comenta Michael Hewson de CMC Markets, en declaraciones a Reuters.

Ciudad de México, 7 de agosto (Economía Hoy).- El precio de la onza de oro ha subido casi 600 dólares desde comienzos de año. Con este rally, el metal precioso cotiza en zona de máximos históricos y ha logrado cruzar hace unos días la barrera psicológica de los 2 mil dólares con sorprendente facilidad.

En los mercados y la economía se ha creado el combinación de factores perfecta para que este activo brille con más fuerza que nunca: crisis, miedo, incertidumbre, cambio, impresión de dinero, falta de certeza sobre el futuro de la inflación, rentabilidades negativas en activos seguros.

El oro se ha convertido en el refugio de una tormenta global que sigue encima de nosotros. Mientras que dure el temporal más y más inversores podrían comprar el oro como refugio, llevando los precios encima de los 2 mil dólares.

Jack Janasiewicz, director de fondos en Natixis Investment Managers, asegura que “el precio del oro ahora mismo parece ser estar determinado por varios factores. El primero son las tipos de interés reales. Como el oro no produce rendimientos (no paga un cupón, un dividendo…), esto siempre ha sido un argumento en contra del oro para mantener el activo.

Con los tipos nominales de los títulos de renta fija tradicionales tan bajos y los rendimientos reales ahora negativos – y en movimiento más negativo aún – ese argumento ya no es un viento en contra. En realidad se pierde dinero en los rendimientos ajustados por inflación que poseen la mayoría de los títulos de deuda pública. Así que a medida que los rendimientos reales se vuelven más negativos, el oro como reserva de valor parece ser más y más atractivo cada día”, asegura este experto.

En segundo lugar, y relacionado, la oferta de activos de renta fija como refugio seguro que poseen un rendimiento negativo está aumentando cada día. A medida que la oferta de activos con tipos negativos se expande, esto ejerce más presión alcista sobre los activos de refugio alternativos como el oro, ya que los inversores buscan un medio para preservar el valor en lugar de uno que ve su valor erosionado por la inflación cada día.

Por ejemplo, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, en tiempos normales, un activo seguro que es mucho más popular que el oro, han caído por debajo del 0.15 por ciento frente al 1.2 por ciento de interés de principios de año, lo que hace que los lingotes parezcan una mejor apuesta.

El dólar, otro rival del oro como activo seguro y la moneda en que cotiza, ha caído a mínimos de dos años a medida que el coronavirus infecta a más estadounidenses.

“El dólar estadounidense ha comenzado a retroceder frente a muchas de las principales monedas del mundo. Y aunque parte de esto puede ser más debido a la fortaleza del euro, un dólar más débil también actúa como catalizador para el oro, ya que los inversores vuelven a buscar un activo en el que retener su poder adquisitivo. Hay muchas razones para la debilidad del dólar – preocupaciones relacionadas con el COVID-19, elecciones, tipos de interés reales, diferenciales de crecimiento, respuesta fiscal y monetaria – la lista sigue y sigue. Pero cualquiera que sea la razón que se quiera citar para la debilidad del dólar recientemente, es sólo otro catalizador para que el oro suba. El oro cotiza en dólares y a medida que el ‘billete verde’ cae en valor, el oro se vuelve más barato de comprar”, explica Janasiewicz en una nota para clientes.

Por otro lado, con los bancos centrales manteniendo bajos los tipos de interés y bombeando dinero a los mercados, incluso un rebote de la economía, que normalmente vería pasar el dinero desde los lingotes a activos más productivos, ayudaría al metal, asegura Carsten Fritsch, analista de Commerzbank. Esto se debe a que las crecientes expectativas de inflación exprimirían aún más los rendimientos reales de los bonos. Si la inflación sube y los tipos de interés se mantienen bajos, el rendimiento real de los bonos va a ser muy negativo.

“En última instancia, con el oro no se puede imprimir más, no se puede crear artificialmente. Mantendrá su valor”, comenta Michael Hewson de CMC Markets, en declaraciones a Reuters.

El oro está sorprendiendo con su buen comportamiento y ya no se puede descartar nada. Muchos miraban con incredulidad las previsiones que realizó Bank of America Merryll Lynch allá por abril, que hablaban de que el oro podría alcanzar los 3 mil dólares en los próximos 18 meses.

Los 3 mil dólares aún están lejos, pero si la situación actual se prolonga y las políticas monetarias ultra-expansivas se mantienen en el tiempo, el precio del oro podría seguir subiendo.

“En nuestra opinión, los aspectos positivos para el oro superarán a los negativos en los próximos 18 meses. Por lo tanto, elevamos nuestra previsión de precios para fin de año a 2 mil por onza troy y hasta los 2 mil 200 para finales de 2021 (anteriormente en mil 800). Es probable que se produzcan contratiempos frecuentes, pero, como en meses anteriores, también deberían considerarse como oportunidades de compra”, según Carsten Fritsch de Commerzbank.

Con el descenso del rendimiento en los activos que normalmente suelen servir reducir el riesgo de las carteras, “los inversores están recurriendo a otros medios de compensación del riesgo de la renta variable y el oro es una de las opciones. Entonces, ¿cuánto más puede subir el oro? Hasta que estos catalizadores no disminuyan, es difícil ver alguna presión significativa en la historia del oro”, culmina el director de Natixis Investment Managers.

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