“En la actualidad, la desensibilización en torno a los animales está más arraigada que nunca. La gente olvida que la carne que se sirve en la cena fue en algún momento parte de un animal con la misma capacidad de sentir gozo y dolor que nosotros mismos, con una familia, que valoraba su vida y no quería perderla”, escribe Blanka Alfaro de Mercy For Animals México.

Ciudad de México, 7 de octubre (SinEmbargo).- Como cada año, el pasado 2 de octubre se conmemoró el Día Mundial de Animales en Granjas, un día para concientizar al mundo sobre el sufrimiento que miles de millones de animales padecen cada año al ser confinados en granjas industriales y explotados para consumo humano.

Esta efeméride fue impulsada en 1983 por una ONG llamada Farmed Animals Reform Movement (FARM), con la intención de reconocer el natalicio de Mahatma Gandhi y sus esfuerzos por defender los derechos de los animales.

Las enseñanzas de Gandhi son un gran motivo de reflexión. Él fue uno de los más notables impulsores de la no violencia en la historia y un ejemplo de la importancia de actuar de forma congruente con nuestros principios. Él afirmó que la grandeza de una nación puede ser juzgada por la manera en que trata a los animales, y su vegetarianismo, su rechazo a alimentarse de la carne de un ser sintiente, fue una de las muchas formas en que actuó en correspondencia a sus valores.

En la actualidad, la desensibilización en torno a los animales está más arraigada que nunca. La gente olvida que la carne que se sirve en la cena fue en algún momento parte de un animal con la misma capacidad de sentir gozo y dolor que nosotros mismos, con una familia, que valoraba su vida y no quería perderla.

Esta desensibilización también hace que sea muy fácil olvidar que los animales no son “de granja”, el hombre los confina ahí y los condena a una corta vida llena de sufrimiento.

La mente humana es capaz de cosas maravillosas, nuestro intelecto y conciencia debería demostrarse protegiendo a aquellos que son más indefensos que nosotros, no explotándolos.

Al tratar a los animales como mercancía, las personas no solo minimizan la importancia de otras especies, también actúan en perjuicio propio. Está demostrado que el consumo de productos de origen animal tiene grandes estragos en la salud y el planeta. Cada vez que alguien come carne, las condiciones para nuestra propia supervivencia se vuelven más insostenibles.

La gran mayoría de nosotros estará de acuerdo en que la violencia es uno de los problemas más grandes que la humanidad enfrenta, y esa violencia tiene su origen en la forma en que nos permitimos abusar de las especies con las que compartimos la tierra. Tenemos que reconocer nuestro lugar en ella, que nuestras acciones generan una reacción en cadena y que tenemos el poder y la obligación de cambiar nuestra realidad.

A Gandhi se le atribuye la frase “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”, es hora de entender que la no violencia empieza por nuestro plato.