Las tragedias por los crímenes de sus hijos unieron a estas tres madres, que día con día lloran al recordar que hombres del mal les destrozaron sus vidas al matar con saña a sus seres queridos dejándoles un vacío en su corazón, y durante marchas y memoriales continúan clamando justicia para sus víctimas y para otras mujeres que han sido asesinadas no solo en este municipio, sino en otros estados del país.

Por Beda Peñaloza

ECATEPEC, 7 de diciembre (Afondo).- La tragedia, el sufrimiento y el dolor unieron a tres madres de Ecatepec, que muertas en vida, derraman lágrimas al recordar a sus hijas e hijos que fueron arteramente asesinados por  feminicidas que les truncaron sus sueños y destruyeron sus hogares.

La pesadilla de perder a su seres queridos ha unido a tres mujeres, cuyas familias están destrozadas y que han luchado clamando justicia.

Entre ellas, Sacrisanta Mosso Rendón, quien el 4 de agosto del año 2016, encontró a su hija Karen, de 17 años, y a su pequeño Erick, de 12, sin vida dentro de su propio hogar ubicado en la calle Eucalipto, de la colonia Viveros Tulpetlac.

Fue el día que empezó el calvario para Sacrisanta, quien destrozada clamaba justicia y exigía a las autoridades dar con los responsables del feminicidio de Karen, que estudiaba en el CCH Vallejo, y quería ser abogada, así como el homicidio de Érick, quien estaba contento porque estaba a días de ingresar a la secundaria y pensaba estudiar robótica, sueños que les fueron arrebatados y cuyas muertes dejaron a su madre muerta en vida.

Sin embargo, en marzo del año 2017, Sacrisanta se sorprendió al saber que su sobrino Luis Enrique Zaragoza Mosso, de 17 años, fue detenido al ser responsable de los crímenes de sus propios primos.

Foto: Afondo

Luego de varios días de su detención e ingresado al tutelar de menores en Zinacantepec, el feminicida, apodado «El Pacoyo», presumió ser famoso por los crímenes que cometió y por ser menor de edad, solo fue sentenciado a 5 años de reclusión, condena que causó la indignación de Sacrisanta, quien hasta la fecha no está conforme con el castigo que le otorgó un juez, ya que dijo por los delitos que cometió debería haber recibido cadena perpetua.

Desde que perdió a su única familia, Sacrisanta no deja de llorar por sus hijos, debido a que el hombre que debió cuidarlos, los mató y destruyó su única razón para vivir.

Por otro lado, Claudia ha vivido un calvario después de que su hija María Fernanda Cervantes Fernández, de tan solo 17 años, quien salió de su domicilio en la colonia Guadalupe Victoria de este municipio, para pasar el fin de semana con su padre en la colonia el Risco CTM, de la Ciudad de México, fue encontrada sin vida el 26 de agosto del año 2018.

Esta noticia destrozó a Claudia, quien estaba separada del papá de María Fernanda y por eso iba a visitarlo los fines de semana, sin pensar que el 24 de agosto sería el último día que vería a su hija, quien cursaba el tercer semestre de la licenciatura de Criminología en la Universidad de Ecatepec.

Recordó que el 25 de agosto, su hija le pidió permiso a su padre para salir a la tienda y no regresó, lamentablemente las primeras horas de día siguiente, el cuerpo sin vida de la menor fue encontrado cerca del domicilio de su padre, con huellas de golpes y de abuso sexual.

Tras ardua investigación, se confirmó que un vecino la había invitado a una fiesta, donde se estuvieron conociendo unas horas y después fingió que la llevaba a su casa y la mató a golpes, tras violarla.

Las averiguaciones continuaron y dos meses después, es decir el 11 de agosto del 2018, las autoridades lograron detener al responsable, identificado como Mario ‘N», quien tenía en su poder el teléfono celular de Fernanda que fue reconocido por su madre.

Después de más de un año de proceso, el imputado que presumía ser inocente, fue condenado por un juez a 35 años de prisión, sin embargo, su madre Claudia no está conforme con la sentencia y busca que sea aumentada.

Doña Teresa, es la tercer madre que llena de dolor no olvida a su hija Briseida Carreño Maya, quien salió de su domicilio en la colonia Valle de Aragón Tercera Sección, el 9 de noviembre del 2018, a una fiesta con su novio, y días después de que fue reportada como desaparecida, fue localizada sin vida y calcinada en el municipio de Chimalhuacán.

El sufrimiento que vive al saber que su hija de 32 años, una mujer alegre, madre de dos hijos, fue privada de la vida de una manera cruel por el hombre con el que tenía unos meses de relación sentimental y que decía amarla, no acaba.

La noticia destrozó a la mujer que lucha porque se haga justicia y el responsable que está preso sea sentenciado y pague por el feminicidio de Briseida, quien dejó a dos hijos huérfanos.

Las tragedias por los crímenes de sus hijos unieron a estas tres madres, que día con día lloran al recordar que hombres del mal les destrozaron sus vidas al matar con saña a sus seres queridos dejándoles un vacío en su corazón, y durante marchas y memoriales continúan clamando justicia para sus víctimas y para otras mujeres que han sido asesinadas no solo en este municipio, sino en otros estados del país.

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