El Ejército sí tiene hornos crematorios; lo negó, pero están en el centro del país

08/01/2015 - 12:05 am
Los normalistas desaparecidos son un reflejo de lo que ocurre en el país: Álvarez Icaza. Foto: Cuartoscuro
La Sedena desmintió ayer la versión de que militares pudieron haber incinerado a los 43 normalistas, porque no cuenta con crematorios; sin embargo, hay registros oficiales de que sí posee esas instalaciones. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 8 de enero (SinEmbargo).– La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) mintió al negar la existencia de crematorios en sus instalaciones. Entre 2006 y 2013 ha incinerado, mediante sus propios y exclusivos servicios funerarios, a 674 personas fallecidas, según datos oficiales.

Ayer, el director general de Comunicación Social de la Sedena, el General Brigadier Martín Terrones Calvario, emitió una aclaración en la prensa sobre “la hipótesis científica que se centra en los crematorios del Ejército y en privados”.

“Al respecto, le hago saber que ninguna instalación militar del país cuenta con crematorios”, dice la aclaración dada a conocer el miércoles.

Sin embargo, las incineraciones han sido reportadas por el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas (ISSFAM) en sus memorias anuales y, respecto a los servicios funerarios que ofrece, se puede leer en el documento público correspondiente a 2013:

“El Cementerio Militar se encuentra ubicado en el Km. 21 de la Autopista México Cuernavaca, está construido en forma vertical, en módulos constantes de seis niveles, rodeado de 12 mil 670 metros cuadrados de áreas verdes, ofrece la venta de gavetas y nichos, y proporciona servicios funerarios en sus cuatro salas de velación, cuenta con carrozas, transporte de dolientes, gestoría y un horno crematorio entre otros servicios”.

Y también:

“El Velatorio Militar ubicado en Puebla, Puebla, en el Campo Militar 25-A cuenta con servicios funerarios en sus tres salas de velación, además de ofrecer servicio de carrozas, transporte de dolientes, gestoría y horno crematorio”.

En esta tabla se puede apreciar el incremento constante del uso de los crematorios al servicio de las Fuerzas Armadas a partir de 2006, año de inicio de la llamada guerra contra las drogas del ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa:

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Respecto del servicio de cremación, se indica:

“Con el afán de brindarle servicios funerarios de calidad, se hace del conocimiento de los usuarios que tanto el Cementerio Militar, Tlalpan, D.F., como el Velatorio Militar de la ciudad de Puebla, Puebla, cuentan con el servicio de incineración, mismo que podrán solicitar con la debida oportunidad, para realizarse después de velar en nuestras salas y en el caso que la velación se lleve a cabo en el domicilio particular o en otro lugar, se le brindará el apoyo necesario para el traslado del cuerpo al Cementerio Militar o el Velatorio Militar”.

La tarifa vigente de cremación de cuerpo completo en el Cementerio Militar es de un mil 100 pesos, mientras que en el Velatorio poblano es de un mil 800 pesos. La incineración de restos áridos –huesos secos– y miembros superiores es de 800 pesos en la primera de las instalaciones y de mil pesos en la segunda. Los miembros inferiores se reducen a cenizas por 500 pesos en el horno del Distrito Federal y por 1 mil 200 en el de Puebla.

El personal, tanto del Cementerio como del Velatorio, está adscrito a las fuerzas armadas: ejército, armada o fuerza área. Ambas instalaciones pertenecen al ISSFAM, organismo cuya junta directiva se integra por nueve miembros: tres designados por la Secretaría de la Defensa Nacional, tres por la de Marina y tres por la de Hacienda y Crédito Público. Su director general es el general de división DEM, Jesús Javier Castillo Cabrera.

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Si se atiende al presupuesto del ISSFAM para el año 2008, ese año se otorgaron 65 mil pesos para el mantenimiento del horno situado en Puebla.

Según el manual, “el horno crematorio prestará servicio de las 08:00 horas a las 18:00 horas con ampliación de horario en casos especiales o extraordinarios”.

Un mayor del ejército ofrece detalles de la cremación vía telefónica: “La incineración se realiza por completo en tres horas con un equipo de gas 100 por ciento ecológico”, dice, aunque la prestación de servicios es exclusiva de militares y marinos.

O al menos esto es lo que el reglamento prevé.

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Ayer, Eduardo Sánchez Hernández, Vocero del Gobierno mexicano, dijo que “son total y absolutamente falsas” las “afirmaciones” que involucran a elementos del Ejército Mexicano en la desaparición de los estudiantes. Por su parte, en una carta a la prensa, la Sedena niega que los cuerpos hayan sido quemados en cuarteles militares como lo afirma un grupo de científicos y padres de los normalistas.

La Presidencia de México y la Sedena negaron la participación de las fuerzas castrenses en la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, hace más de tres meses.

Las versiones de que el Ejército participó en los hechos, como lo sugieren padres de familia y organizaciones civiles “son total y absolutamente falsas. No hay ningún dato y, mucho menos, una prueba que sugiera ello. No existe el más mínimo indicio que pueda referir la participación de algún miembro del Ejército mexicano en estos hechos”, dijo Sánchez Hernández en entrevista con el diario español El País.

Un grupo de científicos, así como miembros de la Unión de Pueblos Originarios del Estado de Guerrero (UPOEG) y el abogado del caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa coinciden en que el Ejército mexicano fue copartícipe en los hechos de la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre pasados en Iguala y que, incluso, hay sospechas fundadas de que incineró a los jóvenes estudiantes en sus hornos crematorios, por lo que exigen una investigación del personal castrense que opera en la zona.

José Félix Rosas Rodríguez, miembro de la UPOEG de Tecoanapa, Guerrero, está seguro de que los militares desaparecieron a los estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos en los hornos crematorios que tienen en Chilpancingo, capital del estado.

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