El Gobierno de China emitió instrucciones de censura a los medios de comunicación a raíz de la muerte de Li, advirtiéndoles que “está estrictamente prohibido que sus reportajes utilicen contribuciones de los usuarios de las redes sociales, y los sitios no pueden usar alertas emergentes, hacer comentarios o ser sensacionalistas”.

Agregó también que los medios “debían evitar configurar secciones especiales con el tema, además de retirar gradualmente el tema de las listas de Hot Search y administrar estrictamente la información dañina”, según una copia filtrada de la alerta enviada por China Digital Times, un grupo con sede en California que monitorea el espacio en línea de China.

Por David Gilbert; traducido por Laura Castro

China, 8 de febrero (ViceNews).- El Gobierno chino intenta erradicar las infinitas muestras de dolor y rabia que surgieron tras la muerte de Li Wenliang, el médico que advirtió al mundo sobre la creciente amenaza de un brote de coronavirus.

En las horas posteriores a la confirmación de la muerte de Li por coronavirus el jueves 6 de febrero, los ciudadanos chinos organizaron una protesta colectiva en línea criticando al Gobierno y a los funcionarios por fallarle al médico, silenciarlo e ignorar la amenaza que representaba el coronavirus, el cual ya ha matado al menos a 637 personas en China e infectado a 31 mil más.

Las menciones de la muerte de Li inundaron WeChat y Weibo, dos de los sitios de redes sociales más populares de China. Los mensajes de dolor rápidamente dieron paso a los mensajes de ira, con los hashtags “El Gobierno de Wuhan le debe una disculpa al Dr. Li Wenliang” y “queremos libertad de expresión”, que rápidamente se volvieron tendencia en Weibo.

Además de hacer referencia directa a la muerte de Li, las críticas en línea citaron la canción “Do You Hear the People Sing”, haciendo referencia al artículo 35 de la constitución de China que establece la libertad de expresión, y algunos fragmentos del poema de John Donne “For Whom the Bell Tolls” [Por quién doblan las campanas].

“Esta no es la muerte de un delator. Esta es la muerte de un héroe”, afirmaba un comentario en Weibo.

Pero en cuestión de horas, el Gobierno ya eliminó gran parte de las críticas y manifestaciones de ira, como parte de su campaña generalizada para silenciar cualquier voz que critique la respuesta gubernamental ante el brote del virus, en particular con respecto a su reacción tardía a los informes iniciales de diciembre provenientes de Wuhan.

El Gobierno emitió instrucciones de censura a los medios de comunicación a raíz de la muerte de Li, advirtiéndoles que “está estrictamente prohibido que sus reportajes utilicen contribuciones de los usuarios de las redes sociales, y los sitios no pueden usar alertas emergentes, hacer comentarios o ser sensacionalistas”.

Agregó también que los medios “debían evitar configurar secciones especiales con el tema, además de retirar gradualmente el tema de las listas de Hot Search y administrar estrictamente la información dañina”, según una copia filtrada de la alerta enviada por China Digital Times, un grupo con sede en California que monitorea el espacio en línea de China.

El Gobierno trató incluso de controlar la noticia de la muerte de Li, probablemente porque sabía la ira e indignación que causaría.

Varios medios de comunicación estatales, incluidos el People’s Daily y el Global Times, dieron la noticia de la muerte de Li cerca de las 22:30, hora local, la cual rápidamente fue retomada por los medios internacionales.

Sin embargo, según las capturas de pantalla publicadas en Weibo, el Gobierno emitió rápidamente una “instrucción de reporte de noticias” a los periodistas para que minimizaran la muerte de Li. Los medios de comunicación estatales eliminaron de inmediato sus reportajes al respecto y afirmaron que Li todavía estaba vivo pero en estado crítico.

Más tarde, cerca de las 3:00 horas del viernes, hora local, el hospital confirmó la muerte de Li. El médico murió a causa del coronavirus un mes después de intentar advertir a familiares y amigos en un mensaje privado de WeChat sobre una amenaza creciente que había visto en el Hospital Central de Wuhan, donde trabajaba como oftalmólogo.

Después de que su advertencia fuera compartida en línea y se volviera viral, Li fue silenciado por las autoridades chinas y le advirtieron que si volvía a hablar enfrentaría graves consecuencias.

Li volvió al trabajo y una semana después, sin saberlo, atendió a un paciente con coronavirus. Cayó enfermo días después y fue ingresado a la sala de cuidados intensivos.

El silenciamiento de Li es parte de un esfuerzo generalizado por parte de Beijing de censurar cualquier comentario negativo sobre el brote de coronavirus. Ahora, algunas personas en Wuhan están preocupadas de que otra voz crítica también haya sido silenciada.

El ex abogado especialista en derechos humanos Chen Qiushi, que se hizo famoso por su periodismo ciudadano durante las protestas de Hong Kong el año pasado, ha estado publicando videos de Wuhan que detallan cómo es realmente la vida en la ciudad ahora que está aislada por la cuarentena.

Los reportes de Chen han mostrado que los taxistas en Wuhan sabían sobre el brote desde mediados de diciembre y que el personal médico de los hospitales de Wuhan se había infectado con el coronavirus, a pesar de las afirmaciones del Gobierno de lo contrario.

La cuenta de WeChat de Chen fue suspendida poco después de que él llegara a Wuhan el 24 de enero, y a otros usuarios se les advirtió que compartir los videos de Chen, que incluían visitas a hospitales locales y entrevistas con ciudadanos enojados por la lenta respuesta del Gobierno, resultaría también en la suspensión de sus cuentas.

Sin embargo, ahora amigos de Chen dicen que no han visto ni escuchado nada de él desde las 19:00 horas del jueves, cuando visitaría uno de los hospitales temporales establecidos en Wuhan. Su madre publicó un video en Twitter pidiendo ayuda para localizar a su hijo.

Este artículo apareció originalmente en VICE US.

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