El Gobierno italiano practicó desde junio de 2018 y hasta agosto de 2019 una política de puertos cerrados, durante la que aprobó, incluso, multas para las ONG que rescataban migrantes en el mar y accedían a aguas territoriales italianas sin autorización gubernamental.

Roma, Italia, 8 de abril (EFE).- El Gobierno italiano declaró que sus puertos no son seguros para el desembarco de migrantes rescatados en el Mediterráneo central debido a la emergencia del coronavirus, que ha dejado en el país más de 16 mil fallecidos.

Así lo firman los ministros de Exteriores, Luigi Di Maio; Interior, Luciana Lamorgese; Infraestructuras, Paola De Micheli; y Sanidad, Roberto Speranza, en un decreto que publican hoy los medios italianos.

La decisión se tomó mientras en el Mediterráneo espera un puerto seguro en el que atracar el barco Alan Kurdi, de la ONG alemana Sea Eye, con 150 migrantes a bordo.

Paralelamente, el servicio telefónico puesto a disposición de los migrantes en el mar “Alarm Phone” informó este miércoles de que una barcaza con 67 personas ha llegado en buenas condiciones a la isla italiana de Lampedusa (sur).

Los ministros subrayan en el decreto que “el 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró que la epidemia de coronavirus constituye una emergencia sanitaria de interés mundial” y el 11 de marzo dijo “que el virus podría haber tocado todos los continentes”.

Por eso, durante todo el período que dure “emergencia sanitaria nacional”, derivada de la propagación del coronavirus, el país no puede garantizar que sus puertos sean “lugares seguros para los rescates llevados a cabo por barcos con banderas extranjeras fuera del área italiana”, se lee en el decreto.

Argumenta que “dada la situación de emergencia relacionada con la propagación del coronavirus y la situación crítica actual de los servicios de salud regionales, (…) no es actualmente posible garantizar la disponibilidad de dichos lugares seguros en territorio italiano, sin comprometer la funcionalidad de las estructuras nacionales sanitarias”.

El Gobierno italiano practicó desde junio de 2018 y hasta agosto de 2019 una política de puertos cerrados, impulsada por el ex Ministro del Interior y líder de la ultraderechista Liga, Matteo Salvini, quien aprobó incluso multas para las ONG que rescataban migrantes en el mar y accedían a aguas territoriales italianas sin autorización gubernamental.

Con la caída de ese Gobierno -por la ruptura de la alianza de Salvini con sus socios del Movimiento 5 Estrellas- y la formación de actual, integrado por el M5S y varios partidos de izquierda, Italia firmó junto con Alemania, Francia y Malta en septiembre de 2019 un acuerdo para reubicar en estos países a los migrantes rescatados por las ONG solo en el Mediterráneo central.