En una análisis de la agencia especializada Bloomberg se detalla que la guerra comercial de Trump está reescribiendo dos años del mercado financiero de Estados Unidos. Indica que las tasas se han desplomado tan rápido que han llegado a niveles del día de las elecciones. Dice que aunque las acciones continúan subiendo, las tasas de ganancia se han reducido, por lo que el mercado de valores con Trump no es mucho más optimista que el de Barack Obama.

The New York Times plantea que la estrategia de Trump de difuminar cada vez más la línea entre seguridad nacional y económica ha sumido a Estados Unidos en una guerra comercial con casi todos sus socios comerciales, incluidos sus aliados de mucho tiempo. “Equiparar la seguridad económica con la seguridad nacional conlleva riesgos, entre ellos, estrechar las relaciones con los gobiernos extranjeros y convertir las cuestiones ya polémicas, como lo son las prácticas comerciales, en disputas intratables”, plantea el medio.

Ciudad de México, 8 de junio (SinEmbargo).– Conforme las horas pasan y los distintos actores revelan los acuerdos de la mesa en Washington, los medios especializados en finanzas y la élite de economistas han empezado a plantear su posición. Todo parece que es un resultado mixto para ambos países.

El Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, consideró que el Presidente Trump “se rindió fingiendo que ganó” en el enfrentamiento con México.

“Por lo que puedo decir el enfrentamiento mexicano ha terminado, por ahora, prácticamente casi a lo largo de las líneas del NAFTA/UMSCA: Trump resopló y se quedó sin aliento, los negociadores estadounidenses lograron transmitir el mensaje de que una guerra comercial sería un desastre, y básicamente se rindió fingiendo que ganó”, escribió en su cuenta de Twitter.

Krugman consideró que el Presidente Trump obtuvo “tan poco” de sus amenazas contra México que tiene que hacer “victorias imaginarias” al presumir que se su vecino del sur acordó comprar más productos agrícolas estadounidenses.

La mañana de este sábado, Trump reiteró en su cuenta de Twitter que México estaba de acuerdo en comprar inmediatamente grandes cantidades de productos agrícolas de las granjas de Estados Unidos.

El economista comentó el mensaje del Presidente estadounidense: “Traducción: Tengo tan poco a cambio de todas mis amenazas que tengo que hacer victorias imaginarias (no había ningún acuerdo sobre los productos agrícolas)”.

En una análisis de la agencia especializada Bloomberg se detalla que la guerra comercial de Trump está reescribiendo dos años del mercado financiero de Estados Unidos. Indica que las tasas se han desplomado tan rápido que han llegado a niveles del día de las elecciones. Dice que aunque las acciones continúan subiendo, las tasas de ganancia se han reducido, por lo que el mercado de valores con Trump no es mucho más optimista que el de Barack Obama.

Señala que Trump ha cambiado su enfoque en los mercados como tarjeta de reporte sobre sus políticas, por su fijación a las tarifas arancelarias.

“Para las comerciantes que vivieron con la fanfarronería de Trump durante los primeros dos años, la idea de que también podrían morir por ella ha sido angustiosa”, alerta el medio. Y señala que para los inversionistas las políticas del Presidente son cada vez más difíciles de evaluar, especialmente después de su última pelea con México.

The New York Times plantea que la estrategia de Trump de difuminar cada vez más la línea entre seguridad nacional y económica ha sumido a Estados Unidos en una guerra comercial con casi todos sus socios comerciales, incluidos sus aliados de mucho tiempo.

“El Señor Trump amenazó con invocar lo poderes de emergencia creados en 1977 para imponer aranceles a México, lo que lo convierte en el primer Presidente en apuntar a un aliado cercano, una Ley tradicionalmente utilizada para imponer sanciones económicas a los adversarios extranjeros por terrorismo y otras irregularidades”, añade.

Se trata de la Ley de Comercio Enemigo, que se usó durante la Guerra Fría para imponer sanciones a la Unión Soviética. Y Trump es el primer mandatario estadounidense en invocar esa legislación para intentar castigar a un aliado cercano como México.

“Equiparar la seguridad económica con la seguridad nacional conlleva riesgos, entre ellos, estrechar las relaciones con los gobiernos extranjeros y convertir las cuestiones ya polémicas, como lo son las prácticas comerciales, en disputas intratables”, plantea el medio.

Chad Brown, del Instituto Peterson de Economía Internacional, dijo al Times que “para esta administración [la de Trump], todo se trata de seguridad nacional”. “Todo lo que puedan poner en sus manos cae bajo ese encuadre. Lo usan como una excusa para imponer aranceles que de otra manera violarían las reglas comerciales”, criticó.

Aunque al parecer, Donald Trump acabó ayer su desencuentro con México al anunciar que los aranceles se detendría luego de que se alcanzó un acuerdo en materia migratoria entre ambas naciones, a Estados Unidos aún le quedan otros frentes abiertos.

El gobierno de Trump decretó los primeros aranceles a las importaciones chinas hace casi un año al tiempo que acusó a Beijing de usar medios abusivos para beneficiar a empresas chinas en tecnologías avanzadas como inteligencia artificial, robótica y vehículos eléctricos. Estas tácticas, según Estados Unidos, incluyen hackear las computadoras de empresas estadounidenses para robar secretos comerciales, obligar a las firmas extranjeras a entregar tecnología sensible para poder acceder a su mercado y subvenciones injustas a las compañías tecnológicas locales.

En un aparte de la cumbre de líderes financieros del G20, su Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo a reporteros que instó a China a seguir el ejemplo y retomar unas negociaciones comerciales estancadas.

Mnuchin señaló que tiene previsto reunirse en privado con el jefe del Banco Central de China, Yi Gang. Durante la cumbre del G20 más tarde en el día, los dos compartieron comentarios amistosos, pero no hubo nuevos indicios de que Beijing esté listo para comprometerse en la disputa tecnológica y comercial que mantiene con Washington.

“Desde la perspectiva que tenemos ahora, esto es el resultado de que se retracten de compromisos significativos”, apuntó Mnuchin. “No creo que sea una ruptura de la confianza, ni buena o mala fe… Si ellos quieren regresar y completar el trato en los términos que estábamos negociando, sería genial”.

Por el momento no hay previstos nuevos contactos ni en Washington ni en Beijing antes de que Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, se vean en Osaka en la cumbre del G20 del 28 y 29 de junio, agregó el funcionario estadounidense.

El amago de imponer aranceles podría o no haber resuelto la crisis en la frontera. Pero tal como ocurrió con los aranceles de Trump al acero y al aluminio, y a los productos de China, la sola amenaza tuvo secuelas en una economía nerviosa.

Durante las negociaciones de esta semana en Washington, las autoridades mexicanas accedieron a emplazar a 6 mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera con Guatemala para controlar el flujo de migrantes. Sin embargo, una de las principales exigencias de Estados Unidos –que México acceda a convertirse en un “tercer país seguro” para los solicitantes de asilo– seguía siendo un tema crucial durante las conversaciones del viernes, dijeron quienes monitorean la situación. Las autoridades mexicanas se han resistido a esa exigencia, que le dificultaría a los que ingresan a México solicitar asilo en Estados Unidos.

El debate colocó además a los legisladores republicanos en territorio nuevo, usando los aranceles no sólo como una política económica para temas de comercio, sino como una herramienta de negociación en una disputa no relacionada en torno a las políticas migratorias. La táctica es contraria a los puntos de vista sobre el comercio que los republicanos tienen desde hace tiempo: darle prioridad a los mercados libres, y está presionando a los republicanos a que se alineen, en especial a aquellos que buscarán su reelección junto con Trump en 2020.

TRANSFORMA LA POLÍTICA DE REPUBLICANOS

Con sus recientes amenazas arancelarias, Trump ha transformado la política comercial del Partido Republicano.

A los legisladores republicanos no suelen agradarles los aranceles. Son vistos como un impuesto para los consumidores y una intervención indeseable del gobierno en el libre comercio. Pero muchos republicanos, reacios a resistirse a Trump, estaban dispuestos a seguir la pauta marcada por el Presidente y respaldar aranceles del 5 por ciento que quería imponerle a México como parte de la disputa de ambos países en torno a la inmigración.

“Soy un defensor del libre comercio, pero deseo acceso equitativo”, dijo el Senador David Perdue, ex ejecutivo de compañías incluidas en la lista de Fortune 500 y aliado cercano de Trump.

“De lo que estamos hablando aquí es de intentar cambiar el comportamiento”, afirmó el republicano de Georgia. “Necesitamos que el gobierno mexicano nos ayude con esta avalancha de personas que está viniendo”.

El Senador republicano de Florida, Rick Scott, dijo: “No me gusta, pero voy a apoyar al Presidente. Quiero seguridad fronteriza”.

Desde el Presidente Ronald Reagan ha existido un “movimiento inexorable” al interior del Partido Republicano hacia el libre comercio, que culminó con la aprobación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o TLCAN, dijo Tim Phillips, presidente de Estadounidenses a Favor de la Prosperidad, un grupo a favor del libre mercado que tiene el apoyo de los hermanos conservadores Koch.

Sin embargo, esto está cambiando en el gobierno de Trump e interfiriendo en las alianzas tradicionales entre los legisladores republicanos y la comunidad empresarial de Estados Unidos, lo que deja a ambos sectores en la incertidumbre.

Pero muchos republicanos se están resistiendo a la transformación de Trump. Los republicanos de estados agrícolas, manufactureros y fronterizos se oponen en particular a la imposición de aranceles a México. El senador republicano de Kansas, Pat Roberts, describió los aranceles como “algo en verdad incómodo. Y los aranceles son como vidrios rotos. No se sabe dónde van a terminar”.

En algunas formas, la postura de Trump concuerda más con la de los liberales, entre ellos posibles contrincantes en 2020, como Bernie Sanders y Elizabeth Warren, lo cual crea nuevas corrientes políticas entrecruzadas en la controversia.

–Con información de AP