Si durante los 90 días que duró la campaña presidencial el candidato Enrique Peña Nieto repitió hasta el cansancio que él y su oferta de gobierno representan al “nuevo PRI”, ahora, ya con el virtual triunfo en la bolsa, ha llegado la hora de que el mexiquense pague.

Y el pago, lo vemos ahora, se lo hará justo a los representantes del “viejo PRI”, a los “dinosaurios”, a la vieja guardia que le ayudó a lograr su aún supuesto triunfo.

Ahí está ya Manlio Fabio Beltrones Rivera posicionado por la “cargada” de los propios diputados electos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como su próximo coordinador para la LXII Legislatura, “por representar un gran liderazgo”.

Ahí está también ya listo Emilio Gamboa Patrón, quien asumirá a como el nuevo coordinador de la bancada priista en el Senado de la República, por “su experiencia, su apego, su habilidad y capacidad de cohesión”, dicen sus colegas.

Tanto Beltrones Rivera como Gamboa Patrón son de la misma generación. El sonorense nació el 30 de agosto de 1952, mientras que el capitalino nació el 23 de agosto de 1950. Ambos tiene 30 años ejerciendo cargos públicos y legislativos claves tanto para el PRI como para el gobierno mexicano.

Beltrones es conocido por ser uno de los políticos más destacados no sólo del PRI sino del país. Es, dicho por analistas, uno de los que mejor conocen los entretelones de la política mexicana. También, se sabe, trabajó muy de cerca con uno de los hombres que, desde la década de los 60 y hasta los 90 del siglo XX, “todo lo vio, lo escuchó, y lo que no lo averiguó”: Fernando Gutiérrez Barrios.

Beltrones fue secretario privado de Gutiérrez Barrios cuando éste era subsecretario y luego Secretario de Gobernación en la décadas de los 80 y 90.

De acuerdo con un reportaje del semanario Zeta “fue durante esos años en Gobernación y antes pues, en la Dirección Federal de Seguridad, que Manlio Fabio aprendió el arte del oscurantismo político. De la persecución velada, del espionaje partidista y de la policía política. La leyenda alrededor del Senador es vasta. Se le señala por saberlo todo y lo que no, investigarlo hasta la inquisición. Los métodos de indagación no están tan claros como tampoco han sido confirmados. A veces da la impresión que son más inventos que realidades, los hechos alrededor del senador Beltrones”.

En tanto, de Gamboa Patrón se sabe que hizo su carrera de la mano de Miguel de la Madrid Hurtado, de quien fue secretario particular cuando éste era titular de Programación y Presupuesto, y luego también cuando ocupó la silla presidencial, entre 1982 y 1988.

A Gamboa se le atribuye incluso el haber operado para que De la Madrid nombrara como su sucesor y candidato del PRI a la Presidencia de la República a Carlos Salinas de Gortari.

De acuerdo con un reportaje publicado por El Universal el 30 de julio de 2006, Gamboa es descrito como:

“Siempre priísta, conocido por su personalidad encantadora, siempre amable, caballeroso, bien vestido, bien peinado, siempre refinado.

“Opera en silencio, la discreción es una de sus armas, es una de sus características más temidas.

“Sus detractores lo consideran políticamente oscuro y hasta perverso”.

Uno de los mayores escándalos sobre su persona se produjo el 12 de septiembre de 2006, cuando diversos diarios en México revelaron una conversación de Gamboa con el empresario textil Kamel Nacif Borge –amigo del “gober precioso” Mario Marín Torres–, quien fue relacionado con Jean Succar Kuri (encarcelado y sentenciado por cargos de pederastia, pornografía infantil y seducción de menores).

En la conversación Kamel Nacif insta a Gamboa a detener iniciativas en torno a los casinos en el Senado de la República. El ahora virtual coordinador de los priistas en el Senado le responde: “Pues entonces va pa’ trás papá”. Esta conversación íntegra fue publicada por El Universal el 12 de septiembre de 2006. Sin embargo, Emilio Gamboa aceptó conocer al empresario, pero negó estar coludido en tráfico de influencias.

El 2 de julio pasado, en la sede nacional del PRI y con el tono del triunfador a tope, Peña Nieto dio un discurso para celebrar su “triunfo”. Ahí destacó:

“Somos una nueva generación, no hay regreso al pasado. Mi gobierno tendrá puesta su visión en el futuro, en el México de grandeza y esperanza que todos queremos y anhelamos”.

Y bueno, ahora queda claro que la “nueva generación” no lo es tanto y aquello de “no hay regreso al pasado” fue sólo una más de sus ofertas de campaña.