La noticia del regreso a clases vía televisión despertó dudas e inquietudes en maestros y alumnos. Los primeros se preguntan ¿cómo será? y lo acompañan con la afirmación “no hay de otra”. Las condiciones del país obligan a no depositar todo en el Internet y un equipo de cómputo, pero confiar en las televisoras trae otros retos que al parecer aun no son contemplados por las autoridades.

Ciudad de México, 8 de agosto (SinEmbargo).- El pasado lunes 4 de agosto no sería un día normal para la mayoría de los profesores en México. Sabían que en la conferencia matutina presidencial el Secretario de Educación Pública (SEP) daría la información oficial del regreso a clases en esta era de pandemia.

En punto de las 7 de la mañana, efectivamente estaban en la tribuna el Presidente Andrés Manuel López Obrador, Esteban Moctezuma Barragán (Secretario de Educación) y las autoridades de salud. Sorpresivamente también estaban los dueños de las principales televisoras del país: Televisa, TV Azteca e Imagen.

El evento que se esperaba fuera una guía de cómo se reanudaría el periodo escolar se convirtió en un acto político entre autoridades y empresarios en el marco de la celebración de un convenio para que las clases se transmitan por televisión. Aunque ambas partes hablaron de su estrecha relación y su compromiso con la educación en México, le antecede el acuerdo de pagarles 450 millones de pesos para el uso de sus señales.

De acuerdo con especialistas en educación entrevistados por SinEmbargo, el anuncio del lunes pasado no logró brindar certidumbre a las y los maestros que aun guardan dudas de cómo se cerró el ciclo escolar anterior, en esa primera fase de Aprende en Casa.

 El titular de la SEP se comprometió a atender a preguntas de lunes a viernes a las 17 horas, pero el espacio que brinda es de apenas 30 minutos y al ser cuestionado sobre dudas puntuales del magisterio responde que hay teléfonos para revolver dudas.

De acuerdo con lo anunciado por a SEP, el Ciclo Escolar 2020-2021 iniciará el próximo lunes 24 de agosto, a través del programa de aprendizaje a distancia Aprende en Casa II, con el acompañamiento de televisoras privadas, de la red de radiodifusoras y televisoras educativas del país, así como de los sistemas públicos de comunicación del Estado mexicano.

La decisión, explicaron, se  basó en el acceso a este dispositivo en los hogares, ya que se estima que el 94 por ciento de las familias mexicanas tiene acceso a la televisión. El 6 por ciento restante podrá acceder a guías, Libros de Texto Gratuitos, y demás materiales educativos, en formato físico y digital, para continuar con sus estudios.

Para las zonas en donde no llega la televisión se han preparado clases a través de la radio en 22 lenguas indígenas diferentes.

Serán Televisa, TV Azteca, Imagen Televisión y Grupo Multimedios, las que se unirán a 36 televisoras estatales y a la red del sistema público encabezado por Canal 11, Ingenio TV y Canal 14.

Moctezuma Barragán aseguró que los contenidos educativos que se transmitan por televisión serán responsabilidad de la SEP, y estarán diseñados con base en los planes y programas de estudio vigentes, así como en los Libros de Texto Gratuitos, por lo que tendrán validez oficial.

 POCAS OPCIONES PARA EL REGRESO

Los analistas consultados coincidieron en que la opción de dar clases por televisión se da en gran parte porque no había mucho de dónde escoger, además de que el modelo no es nuevo.

A pesar de eso, señalaron en que es preocupante que a estas alturas aún haya vacíos en la información sobre cómo se impartirán clases, cómo será la retroalimentación y cómo se procurará cerrar brechas que aún antes de la pandemia ya se tenían.

Alma Maldonado, doctora en Educación Superior e investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), dijo en entrevista que para las y los maestros, las dudas aún se remiten a la conclusión del ciclo anterior y los resultados del Aprende en Casa I.

“Nos dicen que hicieron encuestas, pero no me parece serio que se tomen decisiones con base en encuestas o sondeos. El Secretario y el subsecretario dicen que 1 millón de profesores se capacitaron, pero no sabemos qué tipo de capacitación fue y si efectivamente resultó de impacto; […] que 80 por ciento de los profesores se contactaron con sus alumnos, pero no sabemos de qué nivel ni qué tanto contacto. Entonces estamos un poco a ciegas respecto a lo que ocurrió en el ciclo anterior”, comentó.

Sobre el recurrir a la televisión, dijo que si bien es una herramienta útil, en definitiva necesita de un acompañamiento, pero aún no hay información sobre cómo se entregarán los libros de texto. Por ejemplo, el modelo de la telesecundaria implementado desde 1968, funciona con el acompañamiento de un profesor y en el caso de Aprende en Casa II, se necesitará la participación del profesor, de libros y de la familia.

“En ese sentido menos ha quedado claro lo que pasará con los padres y madres que van a regresar a trabajar y que no se van a poder quedar con los niños y las niñas. No hay un mecanismo de acompañamiento, porque con esta alianza (que no lo es porque pagaron 450 millones de pesos) se debió prever que se necesita una interacción con un maestro, un acompañamiento. No sabemos qué está pensando la SEP para ver cómo se puede ayudar y contribuir a que exista esta comunicación con los maestros, que sería vía internet y plataformas”, agregó Maldonado.

Brayant Castro Pardo académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo al respecto que la televisión debe ser contemplada solo como un recurso didáctico, porque los alumnos no comprenden en su totalidad los contenidos que la televisión educativa da, lo que representaría un desfase significativo, además de que hay familias en las que hay más de tres hijos y los horarios de los programas pueden empatar con el de otro grado o cosas por el estilo.

“Se deben contemplar las temporalidades y el hecho de contar o no con los recursos que se necesitan para implementar estas tareas. […] En la telesecundaria se utilizan los materiales televisivos como auxiliar didáctico, se tenían videos, materiales que se pasaban en la televisión que complementaban lo que hacía el profesor, porque la telesecundaria no es solamente sentarse y ver la tele, sino que hay un protocolo con un profesor que guía y redirecciona todo el proceso”, dijo.

En este caso, continuó Castro Pardo, no será así, sino que será la televisión la que va a dirigir y tomará en cuenta todos los elementos, no habrá un mediador externo y los profesores fungirían como facilitadores de estrategias para complementar lo que se ve en la televisión.

 ATENDER LAS PARTICULARIDADES

Sobre los retos que la SEP tiene en el corto plazo, la doctora Maldonado comentó que será importante atender y dar respuesta a las necesidades particulares del sistema educativo.

“Hay lugares en los que no hay televisión y se usarán cuadernillos, se va a tratar de usar la radio, pero el segundo tema que parece el gran reto, es cómo evitar que se hagan más grandes estas brechas de desigualdad educativa que de por sí ya existen en este país”.

Puso de ejemplo a niños de comunidades indígenas y a los maestros que dan clases en esas zonas pero que no viven ahí. El niño intentará aprender algo a través de un radio o cuadernillo y se tendrá que evaluar si aprendió o si de entrada, llegó el cuadernillo. Eso ocurrirá y en el otro extremo estarán los niños urbanos que asisten a escuelas privadas, que buscarán ofrecer clases diarias vía una plataforma con interacción y seguir el ritmo de las clases presenciales.

“Entonces esas disparidades que de por sí ya existen, ahora se harán más amplias. Esa parte no tiene ninguna respuesta la Secretaría. La SEP no tiene claro lo que se hará y es preocupante porque tuvieron tiempo para planear y prever”, añadió Maldonado.

LO QUE QUEDA A LOS MAESTROS

Para Castro Pardo, el reto para los profesores es grande. Se deberán planificar las estrategias para ayudar a los alumnos, aprender a manejar la tecnología y trabajar incluso sin ella, a contemplar la realidad de los alumnos y saber quién cuenta con las herramientas para completar los procesos educativos.

“Nosotros como maestros, en el nivel que sea, reconocemos y tenemos muy clara la responsabilidad que tenemos y nuestra labor es acoplarnos a esa necesidad. A algunos nos costará trabajo acoplarnos a las necesidades de los alumnos, pero en este caso será importante decir que al final nos vamos a enriquecer. Hay que buscar las estrategias adecuadas para poder trabajar esa situación”, concluyó el académico de la UNAM.

Sobre este punto, Alma Maldonado dijo que el papel de los maestros en esta etapa no está del todo determinada, ya que no queda claro cuáles serán los mecanismos de acción y de trabajo, no se ha informado cómo van a trabajar, cómo van a enviar tareas, reportes y si los profesores van a intentar dar clases.

“Hay distintas experiencias, hay quien usa el Facebook, Whatsapp, pero nada de esto está coordinado, no dudo que haya profesores que intenten dar clases a distancia, otros que reciban solo trabajos y los que no se contacten. No siento que se estén considerando todas las situaciones y las experiencias que tuvieron los profesores en el cierre del ciclo anterior, o las propias condiciones”, añadió.