Las subidas arancelarias que se han cruzado China y Estados Unidos por valor de miles de millones de dólares han afectado al comercio de productos como la soja o equipamiento médico, y golpeado a los operadores en ambos lados.

Los exportadores chinos también se ven presionados por un descenso en la demanda global de consumo en un momento en el que Beijing les insta a buscar otros mercados para sustituir a Estados Unidos.

Por Joe McDonald

BEIJING (AP).— El comercio de China con Estados Unidos caía forma drástica conforme los dos bandos se preparaban para entablar más negociaciones, sin indicios de progresos para poner fin a una guerra arancelaria que amenaza el crecimiento económico global.

Las importaciones de productos estadounidenses cayeron un 22 por ciento en agosto respecto al año anterior, a 10.300 millones de dólares, tras subidas de impuestos en China y órdenes de cancelar pedidos, según mostraron el domingo nuevos datos de aduanas.

Por su parte, las exportaciones a Estados Unidos, el mercado más grande de China, se hundieron un 16 por ciento, hasta 44.400 millones de dólares, presionadas por los aranceles punitivos impuestos por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un pulso en torno al superávit comercial de Beijing y sus ambiciones tecnológicas.

En esta imagen de archivo, tomada el 1 de junio de 2019, un hombre carga con bolsas de papel con juguetes adquiridos en FAO Schwarz, mientras otras personas compran en la tienda en un popular centro comercial en Beijing. Foto: Andy Wong, archivo, AP

Beijing se está resistiendo a las presiones de Estados Unidos de que renuncie a sus iniciativas para crear firmas controladas por el Gobierno capaces de competir a nivel internacional en sectores como la robótica. Estados Unidos, Europa, Japón y otros socios comerciales dicen que esos planes incumplen los compromisos de China de abrir sus mercados y se basan en robar o presionar a las empresas extranjeras para que entreguen su tecnología.

Las subidas arancelarias que se han cruzado China y Estados Unidos por valor de miles de millones de dólares han afectado al comercio de productos como la soja o equipamiento médico, y golpeado a los operadores en ambos lados.

Los exportadores chinos también se ven presionados por un descenso en la demanda global de consumo en un momento en el que Beijing les insta a buscar otros mercados para sustituir a Estados Unidos.

Los negociadores estadounidenses y chinos se preparaban para una ronda de conversaciones en octubre, más tarde de lo previsto en un principio, sin indicios de concesiones que puedan romper el estancamiento.

Beijing afirma que los aranceles contra productos chinos deben levantarse una vez entre en vigencia un acuerdo. Washington afirma que algunos deben mantenerse para garantizar que Beijing cumple las promesas que haga.

El Gobierno chino ha acordado reducir su superávit comercial con Estados Unidos, pero es reacio a renunciar a sus estrategias de desarrollo, que ve como una senda a la prosperidad y la influencia global.

En esta fotografía de archivo del 29 de junio de 2019, el Presidente estadounidense Donald Trump, izquierda, se reúne con el Presidente chino Xi Jinping en una entrevista bilateral dentro de la cumbre del G-20 en Osaka, Japón. Foto: Susan Walsh, archivo, AP

Algunos analistas sugieren que Beijing está capeando el temporal con la esperanza de que Trump se vea presionado para aceptar un acuerdo más favorable conforme se acerque su campaña a la reelección para 2020. Trump ha advertido que si es reelegido, China afrontará una estrategia negociadora más dura de Estados Unidos.

LAS NEGOCIACIONES COMERCIALES

Enviados de China y Estados Unidos mantendrán una nueva ronda de conversaciones a principios de octubre para tratar de poner fin a una guerra arancelaria que amenaza al crecimiento económico global.

Las bolsas subieron tras el anuncio del pasado jueves 5 de septiembre, pero sigue sin haber indicios de avances desde que los presidentes Donald Trump y Xi Jinping acordaron en junio retomar las estancadas negociaciones sobre comercio y tecnología.

La fecha se decidió durante una llamada telefónica entre el jefe de la delegación china, el Viceprimer Ministro Liu He, y el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, explicó el Ministerio de Comercio chino en un comunicado.

El Presidente Donald Trump habla con la prensa en la Casa Blanca en Washington, el viernes 30 de agosto de 2019. Foto: Carolyn Kaster, AP

Los funcionarios “llevarán a cabo consultas minuciosas” a mediados de septiembre para preparar el encuentro, agregó el Ministerio. Aunque no ofreció más detalles, apuntó que las dos partes quieren crear “condiciones favorables”.

El índice principal de la Bolsa china cerró en alza de 1 por ciento tras el anuncio. El Nikkei japonés 225 subió 2.1 por ciento y el principal índice surcoreano 0.8 por ciento.

Antes, un reporte sobre los problemas de los funcionarios para acordar un calendario para los contactos, que en un principio estaban previstos para este mes, había causado revuelo entre los inversionistas.

Beijing se está resistiendo a la presión de Estados Unidos sobre sus planes para la creación de empresas patrocinadas por el estado que puedan competir en robótica y otras industrias a nivel mundial.

Washington, Europa, Japón y otros de sus socios comerciales sostienen que esas iniciativas violan los compromisos de Beijing con la apertura de mercado y se basan en el robo o la presión a firmas extranjeras para que entreguen su tecnología.

Estados Unidos y China elevaron sus aranceles sobre importaciones mutuas valoradas en miles de millones de dólares, alterando el comercio de productos desde soja a equipos médicos.

“Lógicamente, tiene sentido económica y políticamente que tanto Trump como Xi pongan fin a la guerra comercial”, dijo Daniel Ikenson, director de estudios sobre política comercial en el Cato Institute. “El sector manufacturero estadounidense parece estar en contracción y hay indicios de una desaceleración general en Estados Unidos. Al mismo tiempo, la guerra comercial agrava los problemas de la economía china”.

Ikenson dijo que Xi recibe las reacciones de funcionarios chinos que “están disgustados con la trayectoria y el tenor de la relación Estados Unidos-China bajo su conducción (porque creen) que Xi ha sido innecesariamente provocador”.

Por eso, “tal vez exista un margen para llegar a un acuerdo, que es mucho menos significativo que lo anunciado, pero que Trump y Xi pueden presentar como victorias a sus respectivas audiencias, a las que deben tranquilizar”, añadió.