Norma denunció a su jefe directo ante su sindicato en el año 2000, pero el acoso sexual y laboral siguió hasta 2001, cuando fue despedida injustificadamente. A pesar de que en tres ocasiones la justicia laboral ha fallado a su favor, ordenando que Telmex la reinstale en el cargo, la empresa ha desatendido las resoluciones y extendido el litigio durante 19 años.

Por Carmen Pizano

Irapuato, Guanajuato, 8 de octubre (Pop Lab).– La empresa Teléfonos de México (Telmex), propiedad del magnate Carlos Slim Helú, ha conseguido evadir la justicia laboral durante 19 años, en los que una ex empleada ha peleado por sus derechos tras ser víctima de acoso sexual y laboral por parte de quien entonces era su jefe directo, Luis Alberto Cañas, denuncia Norma Campos Vázquez. 

Sin la intervención de un sindicato que, mediáticamente, ha presumido ser aliado de las causas feministas, la ex trabajadora de Telmex en Irapuato ha tenido que enfrentar sola a una empresa nacional que presume distinciones por ser “socialmente responsable”, y a toda la estructura gubernamental que ha prolongado por 19 años sus demandas, narra la afectada.

En el año 2000, cuando comenzó el acoso sexual que después se convertiría en laboral, pocas mujeres se atrevían a hacer denuncias por el temor al señalamiento público, pero para Norma no había otra opción. Ante el sindicato denunció a su jefe directo, pero sin atender a sus llamados para que intervinieran, seguía el acoso sexual y laboral, hasta 2001 cuando fue despedida.

A pesar de que en tres ocasiones la justicia laboral ha fallado a su favor, ordenando que Telmex la reinstale en el cargo, la empresa ha desatendido las resoluciones y extendido el litigio durante 19 años.

En México el acoso laboral en el sector privado se encuentra normalizado, pero estadísticas apuntan a que el 40 por ciento de las mujeres son víctimas de acoso por parte de su superior o de compañeros en las áreas de trabajo, reveló Verónica Cruz Sánchez, directora del Centro Las Libres.

19 AÑOS DE LUCHA 

A falta de respuestas por parte de las autoridades federales en materia laboral, después de casi dos décadas de pelear en tribunales, Norma decidió hacer pública su lucha en busca de justicia.

Tras 17 años de trabajar como auxiliar de jefe en Telmex, en la  oficina de Irapuato, Norma fue despedida. Las razones: faltas injustificadas, pero el trasfondo fue la denuncia que presentó ante el Sindicato de Telefonistas de México por el acoso del que era víctima.

Después de enviar un documento en el que denunciaba a su superior al Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato, por problemas de salud que presentó su hijo pidió licencia al cargo por 10 meses sin goce de sueldo, el sindicato avaló la licencia, pero a su regreso le notificaron que comenzarían a investigarla por la ausencia laboral injustificada.

El 9 de julio de 2002 recibe una carta en la que le informan que le rescindieron el contrato, a pesar de que se violentaban sus derechos.

En noviembre de 2002 Norma acude por primera vez a una Junta de Conciliación y Arbitraje para demandar a Telmex, pero fue hasta octubre de 2010 cuando la justicia laboral le da la razón y se ordena la reinstalación y pago de salarios caídos.

La reinstalación duró menos de un día, pues al irse la actuaria de la Junta, personal de Telmex la sacó de las instalaciones de manera arbitraria, por lo que presentó una segunda demanda en 2011.

Ahora, la empresa ofrece el empleo que es aceptado por Norma, pero la reinstalación se da hasta junio de 2013, pero apenas un día después no le es permitido el ingreso a las instalaciones para realizar sus labores.

Llega la tercera demanda en el mismo 2013, y Telmex ofrece nuevamente la reinstalación.

“Con la esperanza de que ahora el ofrecimiento sea de buena fe acepté. El 7 de julio de 2016 soy reinstalada, pero al igual que las ocasiones anteriores, el 8 de julio 2013 no me es permitida la entrada a la empresa”.

Norma se ve obligada a presentar una cuarta demanda en el 2016 que resuelve nuevamente a su favor, y el pasado mes de agosto se ordena que sea reinstalada en su fuente de empleo y el pago de salarios correspondientes.

“Al día de hoy, 8 de octubre de 2019, sigo en espera de que Teléfonos de México se digne a acatar las instrucciones emitidas por los jueces federales de las cuatro demandas que la Ley ha fallado a mi favor. Son 19 años de mi vida dedicados a luchar por la justicia, sin que se me permita el derecho de regresar a mis labores, como lo ha dictado la Ley”.

Telmex ha evadido de manera reiterada las resoluciones de juzgados federales, sin que exista ningún tipo de repercusión.

“Todo comenzó con el acoso sexual del jefe inmediato sobre el que no se tomó acción alguna por parte del sindicato ni de la empresa. ¿Cómo es posible que no hayan cambiado las leyes a favor de la mujer en México? ¿Cuánto puede aguantar el ser humano el daño moral, psicológico, económico que esto implica? ¿Es posible que en nuestro país las empresas puedan violentar las leyes repetidamente sin ninguna consecuencia?”, cuestionó Norma.

“Interpelo al Gobierno de México a que haga cumplir la Ley y las resoluciones, levanto la voz por mi lucha y la de miles de mujeres en mi situación, o situaciones similares que no se atreven a hablar por temor a ser ridiculizadas, señaladas y expuestas a las burlas de otros compañeros, como si la dignidad de una mujer fuera motivo de risa o de acoso laboral”.

Las cargas de trabajo han sido el argumento de las Julcas para postergar durante años las demandas que entabló Norma.

“MAMÁ, VUELA MÁS ALTO”

La lucha que inició hace años se ha mantenido gracias a la fortaleza que le ha dado su familia. La fuerza que la motiva a no flaquear son sus dos hijas, quienes desde pequeñas veían que su mamá viajaba constantemente a la Ciudad de México para dar seguimiento a las demandas.

Norma recuerda que cuando sus hijas eran pequeñas ella les contó una historia que marcó su infancia:

Después de la Segunda Guerra Mundial un joven piloto improvisó un pequeño avión, cuando arrancó el vuelo escuchó el ruñir de las ratas, entonces recordó que los roedores no resisten las alturas, así que decidió elevar ese pequeño avión.

La historia que contó Norma a sus hijas las inspiró para que cada que ella realizaba un viaje a la Ciudad de México, durante el viaje retomara fuerzas con las cartas que llevaban siempre un mensaje final: “mamá, vuela más alto”.

“Ese fue el motivo que me ha dado fuerza, porque soy el ejemplo de mis hijas, espero ser el ejemplo de muchas mujeres para que se atrevan a no quedarse calladas y a luchar por la justicia”.

VIOLENCIA EN EMPRESAS, NORMALIZADA

Verónica Cruz Sánchez, directora del Centro Las Libres, informó que el 40 por ciento de las mujeres en las empresas sufren acoso u hostigamiento laboral en México, pero al ser una práctica normalizada no existen denuncias.

La organización dedicada a la defensa de los derechos de las mujeres ha dado acompañamiento a Norma, después de que tocara las puertas de diferentes instituciones estatales y nacionales en busca de apoyo durante el proceso jurídico.

“El acoso y hostigamiento es el pan de cada día, la mayoría no se atreve a denunciar”, comentó Verónica Cruz.

Comentó que al igual que en las Universidades, el acoso laboral es cosa de todos los días para la mayoría de las mujeres. El dato que existe en el ámbito laboral es que este tipo de violencia afecta a más del 40 por ciento de las mujeres que trabajan en una empresa.

“La gran mayoría viene de los jefes, luego de los compañeros de trabajo. No solamente existe dentro del ambiente laboral, sino alrededor del centro laboral, eso para mí ha sido una sorpresa. Normalmente sucede en los paraderos de camiones, como en la escuela: ‘te espero allá afuera’”, concluyó.

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