La explosión, que ocurrió en el pulsar conocido como “J1808” el 20 de agosto de 2019, liberó tanta energía en 20 segundos como lo hace nuestro Sol en casi 10 días.

Ciudad de México, 8 noviembre (RT).- Una explosión termonuclear en un pulsar resultó en la liberación de rayos X más brillante detectada hasta la fecha por el telescopio NICER (Explorador de Composición Interior de Estrellas de Neutrones) de la NASA, ubicado en la Estación Espacial Internacional.

La explosión, que ocurrió en el pulsar conocido como “J1808” el 20 de agosto de 2019, liberó tanta energía en 20 segundos como lo hace nuestro Sol en casi 10 días. El pulsar se encuentra a unos 11 mil años luz de distancia, en la constelación de Sagitario.

“Esta explosión fue sobresaliente. Vemos un cambio de dos pasos en el brillo, que creemos que fue causado por la expulsión de capas separadas de la superficie del pulsar, y otras características que nos ayudarán a decodificar la física de estos poderosos eventos”, dijo el investigador principal Peter Bult, astrofísico en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt.

La NASA explica que los pulsares, que son una especie de estrellas de neutrones, pueden girar rápidamente y albergar puntos emisores de rayos X en sus polos magnéticos. El J1808 gira a una velocidad de 401 rotaciones cada segundo. Forma parte de un sistema binario con una enana marrón. Una corriente constante de hidrógeno fluye desde la enana hacia el pulsar, y se acumula en una estructura llamada “disco de acreción”, donde los movimientos de gas finalmente conducen a una explosión gigante.

Las temperaturas y las presiones aumentan hasta que los núcleos de hidrógeno se fusionan para formar núcleos de helio, lo que genera energía. El mismo proceso se observa también en el núcleo de nuestro Sol.

“El helio se asienta y forma una capa propia. Una vez que la capa de helio tiene unos pocos metros de profundidad, las condiciones permiten que los núcleos de helio se fusionen en carbono. Luego, el helio entra en erupción explosivamente y desata una bola de fuego termonuclear en toda la superficie del púlsar”, explica Zaven Arzoumanian de Goddard, investigador principal adjunto del NICER.

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