“Nuestras compañeras hoy están haciendo aseo en su casa, están haciendo las labores domésticas, ayudándole al papá, a la mamá”, dijo José Francisco Nava Clemente, presidente municipal de Cintalapa, Chiapas.

Ciudad de México, 9 de marzo (SinEmbargo).– José Francisco Nava Clemente, presidente municipal de Cintalapa, Chiapas, se burló de las mujeres que participaron en el paro nacional este lunes 9 de marzo.

“El día viernes que se hizo en la que se le daba el día lunes a todas las damas, a todas las compañeras, amigas que laboran en este honorable Ayuntamiento municipal, yo creí y dije que algunas sí iban a ir a trabajar, pero creo que me equivoqué. Y si les damos dos días, los dos días”, dijo. Él y algunos de los testigos se rieron.

“A ver cuándo nos toca a los hombres. Lo veo difícil. Nuestras compañeras hoy están haciendo aseo en su casa, están haciendo las labores domésticas, ayudándole al papá, a la mamá”, agregó. Las imágenes han provocado indignación en redes sociales.

Después de una marcha histórica, las mujeres mexicanas protagonizan un paro nacional histórico. Calles, escuelas, oficinas y medios de transporte colectivo lucen este lunes a medio motor en distintas ciudades, incluyendo la capital. Las protestas consecutivas reflejan cómo se ha intensificado la lucha de las mexicanas contra la violencia y la impunidad en uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres. También las de Argentina y Chile, que celebraron huelgas en años anteriores, volverían a hacerlo este lunes.

En la marcha de ayer, unas 80 mil mujeres tomaron el centro de la capital mexicana, según datos oficiales. Algunos creen que fueron más. Miles de mujeres, además, marcharon en varias ciudades del país. La movilización es histórica.

Según datos del Gobierno, 3 mil 825 mujeres sufrieron muertes violentas el año pasado, un 7 por ciento más que en 2018. Eso supone unas 10 mujeres asesinadas en México cada día. Miles más han desaparecido sin dejar rastro en los últimos años. Las autoridades parecen incapaces de impedir o investigar adecuadamente los crímenes, muy pocos de los cuales terminan en condenas. La idea era hacer a las mujeres visibles por un día para que compañeros de trabajo, jefes, novios, esposos y en algunos casos, hijos, reflexionaran sobre las ausentes.