Si no queremos que la confusión y el engaño empiece desde el principio, es necesario llamar a las cosas por su nombre, así decía mi padre que en paz descanse. Y es que creo que sería mucho más claro y respondería mucho mejor a la realidad llamar a la economía capitalista como es: una economía criminal que afecta diferentes ramas de nuestra vida. Hay razones de sobra para hacerlo.