Los altos niveles de contaminación de la Ciudad de México no han alarmado lo suficiente como para replantear una estrategia de plantación de árboles, apuntaron organizaciones civiles. ¿Está la ciudad condenada a vivir en la contaminación?

Arbol talado por el Gobierno capitalino en Mixcoac. Foto: Cuartoscuro

Arbol talado por el Gobierno capitalino en Mixcoac. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 8 de mayo (SinEmbargo).- Aun cuando los niveles de contaminación ameritaron la declaración de tres contingencias desde marzo a la fecha en la Ciudad de México (CdMx), la reforestación de la urbe no es una prioridad para las autoridades, apuntaron organizaciones civiles.

Tan sólo hace una semana la Ciudad de México declaraba la Fase 1 de Contingencia Ambiental Atmosférica debido a los altos niveles de contaminación por ozono que en la zona centro de la ciudad alcanzaron los 161 puntos. Sin embargo,  las autoridades no terminan por atender el tema de fondo, acusaron especialistas.

Mientras el Programa de Reforestación de la CdMx pretende sembrar los árboles suficientes para que en los próximos 60 años acaparen 66 mil toneladas de contaminantes, la organización Vecinos Unidos apuntó que la tala de la actual administración continúa.

“De hecho, se reactivaron las obras de tala en plena contingencia de marzo. Los derribos de los árboles de Barranca del Muerto, y tú dices ‘no puede ser que en plena con contingencia tengamos derribos de árboles’”, denunció la representante de la organización Susana Kanahuati.

Después de casi un mes de protestas vecinales, la Secretaría de Obras y Servicios informó que el retiro 528 de ejemplares era parte de los planes para la construcción del doble túnel vehicular en Río Mixcoac.

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De acuerdo a una investigación del periódico Reforma, al menos 6 mil árboles son talados al año para la construcción de obras urbanas ya sean públicas o privadas.

Durante una reunión con legisladores de la Asamblea Legislativa, el 14 de abril, la secretaria de Medio Ambiente, Tanya Müller, expuso que en los tres años de la actual administración se han concedido permisos para derribar al menos 18 mil 900 árboles. Esta tasa sería el equivalente a una tala de 15 árboles por día.

“En estas construcciones no se está respetando el área libre permeable. Cada construcción la debe de tener. Es ahí donde están los árboles, la captación pluvial y donde se recargan los mantos acuíferos”, explicó la activista.

Resaltó que un problema grave lo promueve el Gobierno capitalino cuando no compensa los árboles talados con otros de igual envergadura. “Tuvimos el caso muy grave del predio Margarita 177 en la colonia Florida [delegación Álvaro Obregón], en donde tiraron 82 árboles frondosos. Dijeron que estaban enfermos, y la compensación fueron 9 mil 582 plantulas [fases iniciales de estas plantas]”, dijo Kanahuati. En la actualidad las plantas se hallan ya secas y sin vida, refirió.

Esto no sería un mal menor. Un árbol puede llegar a consumir en un año la misma cantidad de carbono que expulsa un vehículo que recorre entre 10 mil y 20 mil kilómetros, de acuerdo obra publicada del investigador de la Universidad de Sevilla, Manuel Enrique Figueroa Clemente.

CONTAMINACIÓN AMBIENTAL

Un día después de haber sido levantada la contingencia, la CDMX aún lucía contaminada. Foto: Cuartoscuro

Un día después de haber sido levantada la contingencia, la CDMX aún lucía contaminada. Foto: Cuartoscuro

El cinco de mayo se levantó la última alerta de contingencia ambiental después de tres días en que las autoridades tuvieron que duplicar a 2 millones el número de automóviles sin permiso de circulación.

El Ingeniero Daniel Zamudio, Coordinador de Transporte Eficiente de El Poder del Consumidor (EPC), subrayó que las medidas que hasta ahora ha implementado el jefe de Gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera no enfrentan el problema de la contaminación a fondo.

“No son las óptimas, ni eficaces. Realmente, la crisis que estamos viviendo, tendría que ser abordada desde varias líneas de acción. Un programa integral, de renovación, mantenimiento implementar mayor transporte de calidad del transporte público para desincentivar el uso del automóvil”, enlistó.

De acuerdo con el especialista, hasta ahora la ciudad más poblada de Latinoamérica no termina de ser un lugar que privilegia al peatón. Cada año 250 mil automóviles entran a circular a las calles de la CdMx.

“Se necesitan líneas de verdes, entre las que van recuperación de espacios públicos. Empezar a preparar la ciudad para peatones y achicarle espacios al auto. Esta ciudad ha dejado de ser una ciudad humana, aunque ha habido ciertos avances, en cuestión de recuperación del espacio público, peatonalizar calles, incluso cobrar un peaje en ciertas zonas, como se hace en Londres, y impuestos verdes, puede ser útil”, consideró.

CORRUPCIÓN

En marzo, las protestas no fueron suficientes para impedir que las obras del Deprimido Mixcoac continuaran. Foto: Cuartoscuro

En marzo, las protestas no fueron suficientes para impedir que las obras del Deprimido Mixcoac continuaran. Foto: Cuartoscuro

La alta tala de árboles es derivada de la corrupción, denunció Vecinos Unidos.

“Desgraciadamente hay un contubernio entre las instancias que les compete, desde las delegaciones, Seduvi [Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda], Sedema [Secretaría de Medio Ambiente] , y la PAOT [Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial] “, dijo Kanahuati.

En cuanto a los niveles de contaminación, entrevistado por la agencia internacional de noticias Xinhua, el director técnico del Instituto de Asistencia en Investigaciones Ecológicas (Inaine), León Pablo Hurtado, afirmó que es urgente que en la metrópoli se incremente el rigor de la verificación de emisiones a la que están sujetos los 5,5 millones de automóviles.

Esto se debe ampliar a vehículos de carga y autobuses de transporte público, que ahora no son sancionados si lanzan contaminantes.

Hurtado aseguró que en la actualidad, resulta sencillo que los autos aprueben dicha verificación, y no existe un verdadero control en torno a la contaminación producida por los más de 28 mil autobuses de transporte público que están concesionados a privados.

“Es un problema integral, no es nada más que dejen de circular vehículos o que se disminuyan las actividades industriales”, señaló Hurtado.