Foto: Armando Monrroy, Cuartoscuro

La tragedia en un tramo de la Línea 12 del Metro, que costó la vida a 26 personas y dejó decenas de lesionados, reavivó polémicas y cuestionamientos añejos sobre la también denominada Línea Dorada. El pasado 3 de mayo, cuando los cuerpos médicos y de rescate iniciaban sus labores, la politización del caso avanzaba más rápido. No era para menos, el tamaño de la tragedia, los antecedentes de ese “Metro”, la polarización política y el momento electoral se conjugaron para dar a la 4T una de sus más desafortunadas jornadas.

Es innegable la catástrofe política que recae sobre el Gobierno de la Ciudad de México, ya que su responsabilidad es total al haber sido quien ordenó y coordinó la construcción de la Línea, así como quien se encarga y ha encargado de su mantenimiento y supervisión desde que se inauguró. Claro, a lo largo de estas etapas ha habido tres jefes de gobierno y ahora los peritajes e investigaciones tendrán que señalar de quién o quiénes es la responsabilidad de los trágicos acontecimientos.

Algunos de los señalamientos se dirigen a Marcelo Ebrard, actual canciller y el mandatario capitalino que echó a andar la red que va de Mixcoac a Tláhuac. El derrumbe que provocó la tragedia reabrió las acusaciones de las deficiencias originarias y estructurales de la obra. Sobre Miguel Angel Mancera caen imputaciones de ser omiso en la supervisión y reparación de las afectaciones sufridas en ese tramo por el sismo de 2017, aún a pesar de que su entonces titular del Sistema Colectivo Metro anunció una escrupulosa evaluación estructural y debida atención. Por último, la Administración actual de Claudia Sheinbaum podría tener responsabilidad en la deficiente detección de tan importante falla, a lo cual anteceden accidentes, incendios y percances en el Metro. A lo anterior se suma que sólo cuatro días antes del incidente se nombró al subdirector general de mantenimiento del Metro, posición vacante durante un año aproximadamente.

Esta no será la primera vez que se realice una investigación sobre la Línea 12, todos recordamos que ese tema fue usado por Mancera para perseguir a Ebrard, al punto que este último tuvo que autoexiliarse en el extranjero. El asunto de fondo era que el sucesor de Marcelo quería desplazar a su antiguo jefe de la candidatura por el PRD a la presidencia en 2018. Los resultados de esta investigación fue la detención y adjudicación de responsabilidades a algunos funcionarios de mediano nivel de la Administración Ebrard. Los últimos, por su parte, siempre defendieron su proyecto de Metro con argumentos técnicos propios. En resumen, no hubo claridad de si algo estaba realmente mal en dicha línea, por qué y quiénes eran los responsables.

Por todo lo anterior, es necesario que esta nueva investigación sobre lo ocurrido en la Línea 12 sea realmente profunda, objetiva y esclarecedora. La sociedad capitalina merece saber cuáles son las condiciones reales de esa ruta de Metro y, nuevamente, la carrera presidencial no puede eclipsar tal propósito. Es decir, el hecho de que los punteros de la 4T en las preferencias electorales para la elección de 2024 estén relacionados directamente con el incidente del 3 de mayo podría ser tentador para que la jefa de Gobierno cargue sus baterías contra el canciller, utilizando la investigación que inicia. A la CDMX y a las izquierdas que se agrupan en torno a la 4T no les conviene transitar esa ruta. Ojalá que la revisión sobre las causas de esta tragedia de resultados claros, técnicos y contundentes y, como diversos actores políticos han señalado, se lleguen a las últimas consecuencias y se castigue al o los responsables de tan lamentable hecho.