Joe Biden planea invertir millones de dólares en campañas dedicadas a promover la vacunación entre los jóvenes, las comunidades rurales y las minorías hispana y afroamericana.

Por Beatriz Pascual Macías

Washington, 9 de mayo (EFE).- El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha cambiado de estrategia para vacunar contra la COVID-19 a los más escépticos. En vez de estadios para inmunizar a la mayor cantidad de gente posible, el mandatario ahora apuesta por la intimidad de las iglesias, las farmacias y la consulta del médico de familia.

El objetivo es llegar a quienes se resisten a vacunarse a través de alguien de su confianza, como un familiar, un cura o un farmacéutico, explicó este domingo el principal epidemiólogo del país, Anthony Fauci, en una entrevista con la cadena ABC News.

Además, Biden quiere que la vacunación sea lo más fácil posible: en vez de tener que pedir cita por Internet, ahora los estadounidenses pueden recibir su pinchazo en 40 mil farmacias sin necesidad de cita previa, indicó Fauci.

El Gobierno también ha decidido otorgar 250 millones de dólares a organizaciones comunitarias que puedan proporcionar transporte a aquellos que quieran vacunarse, además de ayudarles a agendar citas o responder las dudas que puedan tener.

Kendria Brown, una enfermera de salud en DC, vacuna a una mujer con la COVID-19 de Johnson & Johnson en The REACH en el Kennedy Center en Washington. Foto: Jacquelyn Martin, AP.

Asimismo, Biden planea invertir millones de dólares en campañas dedicadas a promover la vacunación entre los jóvenes, las comunidades rurales y las minorías hispana y afroamericana.

EL RITMO DE VACUNACIÓN SE RALENTIZA

El cambio de estrategia se produce ante un descenso del ritmo de vacunación en Estados Unidos, donde la media de vacunas administradas al día descendió el sábado por debajo de los dos millones por primera vez desde marzo, según un análisis de datos oficiales del diario The New York Times.

Una enfermera llena una jeringa con la vacuna COVID-19 en un sitio de vacunación masiva en Kansas City, Missouri. Foto: Orlin Wagner, AP.

La cantidad de vacunas suministradas al día sigue siendo notable, pero esa caída ha bastado para que estados como Florida, Texas y Ohio hayan decidido cerrar algunos de sus centros de vacunación masiva.

Además, según un análisis de la cadena CBS, hasta 22 de los 50 estados de Estados Unidos pidieron esta semana al Gobierno federal solo una pequeña fracción de las vacunas que tienen asignadas en función de su población.

Algunos estados incluso se abstuvieron de hacer solicitudes de nuevas vacunas. Por ejemplo, esta semana, Arkansas por primera vez no pidió ninguna dosis al Ejecutivo porque tiene reservas suficientes, de acuerdo a CBS.

El cambio de tendencia es notable, ya que cuando comenzó la campaña de inmunización los gobernadores de muchos estados acusaron a Biden de no darles suficientes vacunas y pidieron más.

DIFICULTAD PARA LLEGAR A LA “INMUNIDAD DE REBAÑO”

Esta tendencia preocupa a las autoridades sanitarias de Estados Unidos, donde solo el nueve por ciento de quienes no se han vacunado planea hacerlo, detalla una encuesta publicada esta semana por la organización sin ánimo de lucro Kaiser Family Foundation.

La dificultad para convencer a los escépticos podría impedir que se alcance el objetivo de inmunidad de grupo, clave para retomar la normalidad y evitar nuevas mutaciones del virus.

La enfermera Natasha García administra una dosis de la vacuna Moderna COVID-19 a un hombre en una clínica móvil instalada en el estacionamiento de un centro comercial en Orange, California. Foto: Jae C. Hong, AP.

Para conseguir la “inmunidad de rebaño”, los expertos apuntan a que sería necesario que un 70 por ciento de la población fuera inmune al virus. Justo Biden se ha fijado como objetivo vacunar a ese porcentaje de la población antes de la festividad del Día de la Independencia el 4 de julio.

En declaraciones hoy a la CNN, Jeff Zients, el coordinador de la respuesta contra la COVID-19 de la Casa Blanca, se mostró optimista sobre la posibilidad de lograr ese objetivo a pesar de que todavía queda “camino por delante”.

Un hombre recibe la vacuna Johnson & Johnson COVID-19 en una clínica en una explanada en Lumen Field antes de un partido de fútbol de la MLS entre los Sounders y Los Angeles Galaxy. Foto: Ted S. Warren, AP.

Hasta ahora, lejos del 70 por ciento, un 45.6 por ciento de la población (151.3 millones de personas) han recibido al menos una dosis de la vacuna, de las cuales 33.9 por ciento (112.6 millones) están ya completamente inoculadas, según datos de este domingo de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

CONTRASTE CON LA ESCASEZ DE LA INDIA

Una de las consecuencias del descenso de la demanda dentro de Estados Unidos es que Biden cada vez enfrenta más presión internacional para compartir sus vacunas con países como la India, convertida en epicentro de la pandemia con un aumento incesante de infecciones y muertes.

El contraste entre la abundancia de Estados Unidos y la escasez de la India es un reflejo más de la desigualdad en la distribución de las vacunas en todo el mundo.

En concreto, el 87 por ciento de las vacunas han sido administradas en países con ingresos altos y medios, mientras que las naciones empobrecidas han recibido solo el 0.2 por ciento, según datos de abril de la Organización Mundial de la Salud (OMS).