La investigación ha evidenciado que las personas mayores con alto nivel educativo (con educación universitaria) tendrían hasta 10 puntos de salud más (sobre una escala de 100 puntos) que una persona mayor de su misma edad que tenga bajo nivel educativo.

MADRID, 09 de agosto (EUROPA PRESS).- Un estudio liderado por investigadores del King’s College London (Reino Unido) en el que participan múltiples instituciones de 11 países europeos, entre las que se cuentan la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Parc Sanitari Sant Joan de Déu y el CIBER en sus áreas de Salud Mental (CIBERSAM) y Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) ha demostrado que las personas mayores con mayor nivel educativo y renta suelen envejecer mejor y con más salud.

El trabajo, que forma parte del proyecto europeo “ATHLOS”, destinado a identificar los factores que llevan a un envejecimiento saludable y con calidad de vida, analiza múltiples factores asociados a la salud (capacidades físicas, salud mental, enfermedades crónicas o déficits sensoriales) en una muestra de más de 140 mil personas mayores de todo el mundo.

“El estudio pretende obtener una visión de lo que es envejecer, basada no tanto en la edad sino en la salud. El objetivo es extraer conclusiones a partir de estudios poblacionales de envejecimiento realizados a lo largo del mundo”, han explicado los autores, cuyo estudio ha sido publicado en la revista The Lancet.

En concreto, la investigación ha evidenciado que las personas mayores con alto nivel educativo (con educación universitaria) tendrían hasta 10 puntos de salud más (sobre una escala de 100 puntos) que una persona mayor de su misma edad que tenga bajo nivel educativo. Asimismo, una persona con alto nivel de ingresos podría presentar más de 8 puntos de nivel de salud que una persona con baja nivel de ingresos de su misma edad.

“Este efecto es universal detallan los autores, ya que se observó en personas mayores de todos los países estudiados, entre otros: España, Reino Unido, Estados Unidos y Japón. Asimismo, se corroboraron dos efectos clásicos cuando se mide la salud de personas mayores: generalmente a mayor edad peor salud, con un decremento acusado a partir de los 80 años; las mujeres mayores suelen mostrar mejores niveles de salud que los hombres de la misma edad”, han recalcado los expertos

El estudio parte de una metodología analítica que usa datos procedentes de ocho estudios representativos de la población de personas mayores de cuatro continentes (Europa, Asia, América y Oceanía). Además, el procedimiento estadístico usado permitió controlar los efectos de la generación, dado que había personas nacidas en diferentes décadas de finales del siglo XIX y casi hasta mediados del siglo XX, encontrándose así personas nacidas en época de posguerra y otras en épocas de bonanza.

“La principal conclusión que se desprende de este estudio es que la educación tiene una capacidad protectora en la salud cuando nos hacemos mayores. La educación suele conllevar, como ya se ha dicho, la búsqueda de mayores fuentes de ingresos y prosperidad económica”, han insistido los expertos, para señalar que una persona con mayor nivel educativo puede tener más recursos y mayor concienciación para poder resolver sus necesidades de salud antes, evitando así un agravamiento en la problemática que le acaecía.